Panamá sede de Alca
Para la sorpresa de muchos entendidos, Panamá logró ser una de las tres sedes pro-tempore de la Secretaría del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), honor que le corresponderá a nuestro país, a partir de marzo del año próximo y hasta febrero del año 2003. Creo que salvo por un número muy reducido de compatriotas, en términos generales, en Panamá todavía se desconoce la importancia que esa sede temporal tiene y, sobre todo, la extraordinaria trascendencia que para nuestro futuro como nación tendría que la misma se convierta en permanente.
El proyecto de crear el ALCA nació en la Primera Cumbre de las Américas, celebrada en la ciudad de Miami en 1994, tomó impulso en la Segunda Cumbre de Santiago de Chile en 1998, y de acuerdo a la programación convenida por todos los países del hemisferio, deberá ser una realidad en el año 2005.
Para llegar a la concreción del Area de Libre Comercio de las Américas se planificó un proceso negociador que se cumplirá en tres sedes temporales sucesivas: Miami, de septiembre del 98 a febrero de 2001; Panamá , de marzo de 2001 a febrero de 2003; y ciudad de México, de marzo de 2003 a septiembre de 2005. Una vez que se cumpla el proceso negociador y sea creada el ALCA, ésta tendrá una sede permanente para la que ya está corriendo las candidaturas de Miami y Panamá. ¿Cuál de las dos ciudades lo será? Eso depende, en primer lugar, de nuestro desempeño como sede temporal y, en segundo lugar, de que desarrollemos las acciones y las estrategias correctas para lograrlo. Ese es el reto. Ahora veamos dónde estamos y qué debemos hacer.
Ser la sede del ALCA significa, sin exageraciones, convertir a Panamá en la capital comercial de las Américas, algo parecido a una Bruselas europea, con todas las consecuencias positivas que ello representaría, entre ellas, la creación de varias decenas de miles de nuevos empleos directos.
Para que se tenga una idea de lo que la sede permanente puede significar, baste sólo decir que durante el período que seremos sede temporal nos visitarán más de 1,000 negociadores que representarán a todos los países del continente; que celebran más de 150 reuniones y dejarán divisas por el orden de los 8 millones de dólares, aparte de convertirnos en punto de principal interés para la cobertura informativa internacional.
El verdadero esfuerzo para ser la sede permanente del ALCA comenzará cuando asumamos la Secretaria Pro-Tempore y para lograrlo se requerirá de la concurrencia de varios factores, entre ellos, y principalmente, un trabajo combinado y planificado del sector público y del sector privado.
La ciudad de Miami es nuestra principal rival por la sede del ALCA y contará, desde luego, con mayores recursos económicos que los que nosotros podamos dedicar a ese propósito y ya tiene montada una organización dedicada a promover su candidatura.
Sin embargo, nosotros tenemos la ventaja comparativa que nos dará ejercer la Secretaria Pro Tempore en la víspera de las fechas en que se tomará la decisión definitiva. Si lo hacemos muy bien nuestras posibilidades se incrementarán en la misma proporción.
Un distinguido grupo de empresarios panameños ha venido dedicándole muy encomiables esfuerzos a vender a Panamá como la sede ideal y a ellos se debe, en gran medida, que lográramos ser sede temporal. En esta nueva etapa, que es la más importante, habrá que compartir la tarea, con base a una estrategia de promoción que ejecuten con igual entusiasmo los sectores privado y público.
Pero, además, también será necesario presentar la imagen de un país que ofrece las condiciones de estabilidad y paz social que permitan que no sólo el ALCA, sino también otras organizaciones internacionales nos miren como punto de interés para establecer sus sedes en Panamá.
El gobierno nacional ha declarado como una de sus prioridades ofrecer nuestro territorio para que aquí se afinque el mayor número posible de organizaciones y agencias internacionales. En el caso del ALCA, al reactivar al Comisión Interinstitucional radicada en el Ministerio de Comercio e Industrias está dando pruebas de concretar su propósito. Pero todo ese esfuerzo que ahora se hermana al de los sectores privados bien puede llegar a ninguna parte si, a su vez, algunos otros sectores, muy minoritarios por cierto, insisten en utilizar como única vía de protesta aquellas medidas extremas que alteran sensiblemente la convivencia pacífica y el clima de tranquilidad pública que esperan nuestros visitantes y futuros inversores.
El proyecto de crear el ALCA nació en la Primera Cumbre de las Américas, celebrada en la ciudad de Miami en 1994, tomó impulso en la Segunda Cumbre de Santiago de Chile en 1998, y de acuerdo a la programación convenida por todos los países del hemisferio, deberá ser una realidad en el año 2005.
Para llegar a la concreción del Area de Libre Comercio de las Américas se planificó un proceso negociador que se cumplirá en tres sedes temporales sucesivas: Miami, de septiembre del 98 a febrero de 2001; Panamá , de marzo de 2001 a febrero de 2003; y ciudad de México, de marzo de 2003 a septiembre de 2005. Una vez que se cumpla el proceso negociador y sea creada el ALCA, ésta tendrá una sede permanente para la que ya está corriendo las candidaturas de Miami y Panamá. ¿Cuál de las dos ciudades lo será? Eso depende, en primer lugar, de nuestro desempeño como sede temporal y, en segundo lugar, de que desarrollemos las acciones y las estrategias correctas para lograrlo. Ese es el reto. Ahora veamos dónde estamos y qué debemos hacer.
Ser la sede del ALCA significa, sin exageraciones, convertir a Panamá en la capital comercial de las Américas, algo parecido a una Bruselas europea, con todas las consecuencias positivas que ello representaría, entre ellas, la creación de varias decenas de miles de nuevos empleos directos.
Para que se tenga una idea de lo que la sede permanente puede significar, baste sólo decir que durante el período que seremos sede temporal nos visitarán más de 1,000 negociadores que representarán a todos los países del continente; que celebran más de 150 reuniones y dejarán divisas por el orden de los 8 millones de dólares, aparte de convertirnos en punto de principal interés para la cobertura informativa internacional.
El verdadero esfuerzo para ser la sede permanente del ALCA comenzará cuando asumamos la Secretaria Pro-Tempore y para lograrlo se requerirá de la concurrencia de varios factores, entre ellos, y principalmente, un trabajo combinado y planificado del sector público y del sector privado.
La ciudad de Miami es nuestra principal rival por la sede del ALCA y contará, desde luego, con mayores recursos económicos que los que nosotros podamos dedicar a ese propósito y ya tiene montada una organización dedicada a promover su candidatura.
Sin embargo, nosotros tenemos la ventaja comparativa que nos dará ejercer la Secretaria Pro Tempore en la víspera de las fechas en que se tomará la decisión definitiva. Si lo hacemos muy bien nuestras posibilidades se incrementarán en la misma proporción.
Un distinguido grupo de empresarios panameños ha venido dedicándole muy encomiables esfuerzos a vender a Panamá como la sede ideal y a ellos se debe, en gran medida, que lográramos ser sede temporal. En esta nueva etapa, que es la más importante, habrá que compartir la tarea, con base a una estrategia de promoción que ejecuten con igual entusiasmo los sectores privado y público.
Pero, además, también será necesario presentar la imagen de un país que ofrece las condiciones de estabilidad y paz social que permitan que no sólo el ALCA, sino también otras organizaciones internacionales nos miren como punto de interés para establecer sus sedes en Panamá.
El gobierno nacional ha declarado como una de sus prioridades ofrecer nuestro territorio para que aquí se afinque el mayor número posible de organizaciones y agencias internacionales. En el caso del ALCA, al reactivar al Comisión Interinstitucional radicada en el Ministerio de Comercio e Industrias está dando pruebas de concretar su propósito. Pero todo ese esfuerzo que ahora se hermana al de los sectores privados bien puede llegar a ninguna parte si, a su vez, algunos otros sectores, muy minoritarios por cierto, insisten en utilizar como única vía de protesta aquellas medidas extremas que alteran sensiblemente la convivencia pacífica y el clima de tranquilidad pública que esperan nuestros visitantes y futuros inversores.