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Panamá, un país de servicios


Siempre se ha argumentado que Panamá es un país en el que los servicios son su principal actividad económica, y de ello parecen dar cuenta las estadísticas financieras. La pregunta que surge es sin duda, ¿cuál es el futuro de una economía de servicios? ¿Ello garantizará a los panameños un nivel de vida que le permita satisfacer sus básicas necesidades sociales? Todo pareciera indicar que sí, pero para ello es menester que los responsables del manejo del Estado, en su momento, sean conscientes de nuestro rol y lo defiendan por encima de todo, pues de ello dependerá el éxito económico del país.
Los servicios han sido el sector que ha ido creciendo absorbiendo la mano de obra expulsada de otras secciones como lo son los agrícolas e industriales. Entonces, el que hayan crecido o no suficientemente para absorber esta mano de obra expulsada de los sectores agrícola e industrial, así como a las personas que se integran por primer vez en el mercado de trabajo, determina que haya mayor o menor desocupación.
Una pregunta que debemos hacernos es, ¿por qué han crecido y continúan creciendo los servicios de una manera tan marcada? Para responder a esta pregunta debemos analizar cada tipo separadamente y para ello nos remitimos a estudios de especialistas en la materia y que dan cuenta de lo siguiente:
a) Los servicios a las empresas (business services), tales como marketing, contabilidad, diseño e ingeniería, entre otros, que se realizaban antes dentro de las empresas y cuyo empleo se contabiliza dentro del empleo industrial. El hecho de que en lugar de realizarse dentro de las empresas, estos servicios sean ahora contratados por empresas, fuera de ellas, explica el gran crecimiento. Además de éstos existen también dentro de esta categoría central de servicios, de finanzas, seguros, inmobiliarias, entre otros, que ofrecen apoyo no sólo al mundo empresarial sino también a la sociedad en general.
b) Los servicios distributivos que, como su nombre indica, ayudan a distribuir lo que se produce en la sociedad, sea ello objetos materiales, conocimiento o información. Incluye, por lo tanto, los servicios de comercio y comunicaciones (empleo predominantemente femenino) y transporte (predominantemente masculino), entre otros.
c) Los servicios personales que, como su nombre indica, son servicios a personas e incluye servicios tales como restaurantes, lavanderías, peluquerías, de limpieza y servicios domésticos, entre otros. En general, requieren poca calificación y hasta hace poco se realizaban en gran parte dentro del hogar.
La integración de la mujer en el mercado de trabajo ha incrementado considerablemente la demanda de este tipo de servicios. En EE.UU. se ha calculado que por cada mujer que se integra en el mercado de trabajo se crea la demanda generadora de tres nuevos puestos de trabajo de este tipo de servicios personales. " De ahí que una de las razones para que se estimule la integración de la mujer en el mercado de trabajo es precisamente para estimular la creación de trabajo. Como se dice en EE.UU., "working women create job- mujeres que trabajan crean puestos de trabajo.
Los servicios personales han ido creciendo y están más desarrollados en EE.UU., donde tales servicios son a su vez más tecnológicos; es decir, donde la tecnología ha invadido estos servicios de una manera más considerable. El hecho de que estos servicios estén más mecanizados y de que la tecnología sea mayor no implica que haya menos personal empleado en éstos. Antes al contrario. La mecanización permite y facilita la integración de la mujer en el trabajo remunerado. No es cierto, por lo tanto, que la introducción de tecnología destruya el trabajo. Lo destruye y lo crea a la vez.
El porcentaje de la población que está empleada en estos servicios es mucho mayor en EE.UU. que en Europa y ello responde en parte a que, en general, el porcentaje de la mujer que trabaja en EE.UU. es mayor que en Europa.
d) Los servicios sociales son servicios proveídos colectivamente a la población y puede ser de responsabilidad pública o privada. Incluyen sanidad, educación, servicios a las poblaciones vulnerables como niños, ancianos e incapacitados, entre otros. Constituyen los servicios del Estado del bienestar y son los servicios que han crecido más. Su crecimiento responde a cambios sociales, cambios demográficos (el gran crecimiento de la población anciana) y cambios políticos (el desarrollo de las instituciones democráticas) que han permitido expresar los deseos de las capas populares -y muy en especial de las clases trabajadoras y de las clases medias- que han presionado para la extensión de los derechos sociales y políticos de la población.
Dentro de estos servicios hay que diferenciar los de tipo sanitarios y de educación, por una parte, que sirven a toda la población y que se definen como servicios universales, de los servicios de atención a grupos vulnerables como son de atención a los niños, a los ancianos y a los incapacitados y que apoyan primordialmente a la familia.
¿Y entonces qué? Pues tan sencillo como que tenemos que cuidar y promover, a toda costa, nuestra economía de servicios, ya que éstos son el último reducto a nuestro alcance para cubrir el déficit de plazas de trabajo que tenemos en nuestro sistema económico.
Gravando con impuestos los servicios, como lo ha hecho el Estado recientemente, no estamos haciendo nada en su beneficio, ya que al encarecerlos limitamos su demanda. ¿Será esto tan difícil de comprender?
(egrimal@cableonda.net)

101 años de Panamá América

 
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