Panamá, un país a la deriva
Hoy siento una gran tristeza por mi país, porque carece de líderes que realmente estén comprometidos con un verdadero proyecto de desarrollo social, que consolide un verdadero sistema de democratización, que logre integrar todos los sectores de la sociedad panameña en su conjunto, en donde se pueda subsanar los flagelos que aquejan a nuestro país como la corrupción tangible, táctil y palpante que ha contaminado todas las esferas del Estado panameño, y la desigualdad social, de la que se colige: el desempleo, delincuencia, falta de medicamentos, y no poder acceder a una equitativa canasta básica.
¿Por qué digo que Panamá es un país a la deriva? Porque los gobiernos vienen y pasan, pero no se logra que haya una verdadera seguridad social. El pueblo sigue sufriendo sin tener acceso a mejores oportunidades, sin tener acceso siquiera a las necesidades básicas (alimentación, salud, educación, vivienda). Panamá es un país a la deriva porque las soluciones nunca se ven, ¿cuantos obreros de la construcción mueren por falta seguridad? Al menos 3 ó 4 por mes.
Panamá es un país a la deriva porque, ¿cuántos niños en las comarcas indígenas están desnutridos y con falta de atención médica? Creo que todos.
Panamá es un país a la deriva, porque ¿desde hace cuánto tenemos el problema del transporte? Desde hace muchos años. Y en la actual licitación del Transmóvil se pueden ver muchas anomalías, donde todo se está haciendo a la carrera. Al final, el perjudicado es el pueblo panameño. No los ricos, ni los políticos, como siempre. Los gobiernos sólo saben dar paliativos, y no soluciones a los problemas. Un ejemplo de ello es la actual administración con su arroz Compita, que es algo decadente; en lugar de ello se debió indemnizar la canasta básica, en lugar de una farmacia Compita se debió abastecer todas las farmacias de las policlínicas de la Caja de Seguro Social, de los centros de Salud y de los hospitales.
Panamá es un país a la deriva porque la inseguridad y la delincuencia crecen cada día más, y no hay respuesta concreta por parte del gobierno.
Panamá es un país a la deriva porque los actuales candidatos a la presidencia de la República no representa una opción para el pueblo, ni el PRD, ni Alianza por el Cambio, ni Vanguardia Moral de la Patria. Sólo son partidos oligarcas y burgueses con un seudo-discurso de bienestar para la patria, pero en el fondo éstos sólo luchan cada cinco años por y para sus intereses de clase; es decir, la clase alta, conformada por oligarcas y burgueses, y que utilizan al pueblo a través de los votos para poder acceder a puesto de preponderancia en el Estado panameño.
Siento una gran tristeza por mi país, porque después de las elecciones generales del 3 de Mayo, gane quien gane, nada va cambiar, seguiremos con los mismo problemas, sumergidos en este agonizante status quo. El cambio solamente será posible mediante la consolidación de las masas como fuerza rectora del Estado panameño, en la que nosotros mismos podamos subsanar los problemas que nos aquejan, y no esperar que seudo-líderes oligarcas y burgueses dueños de grandes negocios sean los que nos gobiernen, pues a ellos sólo les importan sus intereses.
Pueblo panameño despierta, consolidémonos en un verdadero proyecto de desarrollo social, que seamos nosotros que logremos una verdadera democratización. Si no despertamos, seguiremos siendo víctimas del elitismo de estos falsos partidos políticos, de la corrupción y la impunidad; donde Panamá seguirá siendo un país sin rumbo, un país a la deriva.