Panamá y Canadá: un nuevo futuro
Cuando Chile firmó el TLC con Estados Unidos su población poco hablaba inglés. Suscribieron un convenio con Irlanda para que rápidamente se enseñara a los chilenos a dominar la lengua. El resultado, que sumado a los Tratados suscritos con la Comunidad Europea y Corea del Sur, fue la generación de un importante aumento en las exportaciones y del empleo, diversificándose la economía en áreas nunca explotadas antes; se considera el principal legado del Presidente Lagos.
Panamá acaba de suscribir un convenio con Canadá, que cada vez se perfila como uno de los poderes económicos del Continente. Algunos critican este convenio así como el venidero con Estados Unidos. Su argumento: que sus beneficios no siempre llegan a las clases más necesitadas; quizás con algo de razón.
Precisamente, la OEA, a través de la Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo Integral, en su Departamento de Comercio y Turismo, ha desarrollado un programa para apoyar a los grupos marginados y a las pequeñas y medianas empresas para optimizar los beneficios de los Tratados de Libre Comercio y los proyectos de integración regional. Su primer beneficiario: Panamá, precisamente por el acuerdo con Canadá.
Se procura darle herramientas a esos sectores vulnerables como jóvenes, mujeres, campesinos e indígenas para obtener ventajas en el desarrollo de estos programas que por lo general sólo llegan a las grandes empresas. Su diseño se ha hecho en base a consultas realizadas con autoridades locales, Ministerios de Comercio, Agricultura y Ambiente de varios países, incluyendo Panamá. Hay que vencer la falta de financiamiento, canales de distribución, acceso a los mercados, así como mal mercadeo, desarrollo de productos y regularización de la calidad y el etiquetado.
Se trata de fortalecer instituciones nacionales y locales para que mejoren su acceso al comercio, así como participar activamente en ese proceso. Además, se fomentarían mecanismos para vincular estos grupos con comerciantes y exportadores, a través de los canales y asociaciones necesarias. Participan a niveles municipales y los grupos marginados a quienes se les identifican las oportunidades para el comercio y la inversión, con la esperanza de que se beneficien de estos acuerdos multilaterales o bilaterales. Se benefician las organizaciones en áreas rurales, los gobiernos locales, las oficinas regionales de los Ministerios de Comercio, Agricultura y del Ambiente, al especializarse en otras áreas de su actividad.
El proyecto comienza en Panamá con una reunión de expertos a inicios de diciembre que se coordinará con el Viceministerio de Comercio Exterior; participarán autoridades locales, funcionarios y representantes de los grupos que se pretende beneficiar de varios países. A través del intercambio de experiencias, tomamos nota cómo otros se han beneficiado para poder hacerlo nosotros.