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Panamá y el Canal, dos aniversarios insoslayables


Panamá no es una, sino tres ciudades. La primera Panamá, que fue fundada el 15 de agosto de 1519 y quedó destruida el 28 de enero de 1671; la segunda, fue el producto de trasladar la ciudad en ruinas a su nuevo sitio cerca del Cerro Ancón, que inicia el 21 de enero de 1673 y aunque no ha muerto, más bien dio a luz a la tercera Panamá a mediados de 1881.
Hoy celebramos los 485 años de la fundación de la primera Panamá, a la que llamamos "Panamá Viejo", sitio que es Patrimonio Histórico del país y conjunto monumental elevado a Patrimonio Cultural de la Humanidad.
De Santa María de la Antigua en Darién, los españoles tenían que cruzar aquella provincia para llegar a Panamá, hasta que pudo concluirse el Camino Real, que unía Nombre de Dios, en el Atlántico, con Panamá en el Pacífico. Y luego, la comunicación se hizo más fluida con la inauguración del Camino de Cruces, bordeando la costa desde Nombre de Dios hasta entrar al Río Chagres, y siguiendo el curso del río hasta la población o Venta de Cruces, siendo terrestre el resto del trayecto. Con ello quedan desplazadas Acla y La Antigua.
El 15 de septiembre de 1521, el Emperador le da el título de Ciudad. En 1538, el Emperador crea la Real Audiencia y Cancillería de Panamá, con competencia sobre casos civiles, comerciales y penales, y jurisdicción territorial por unos cinco años desde Guatemala hasta Argentina. Antes de terminar ese siglo, se le confirió el título de Muy Noble y Muy Leal Ciudad por los servicios prestados por sus habitantes a la Corona.
Durante su vida de poco más de 152 años, toda la riqueza en oro, plata, mercurio, esmeraldas, estaño, cobre, lapislázuli y pieles que producía Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, así como todo lo producido en la actual América Central, se concentraba en Panamá para luego trasladarse cruzando el Istmo a Nombre de Dios hasta 1596 y a Portobelo desde esa fecha.
El abandono, la conquista de la selva por 175 años (1671-1850), los buscadores de tesoros de la época del Ferrocarril (1850-68), los aventureros franceses (1880-1889), y gobiernos nacionales o alcaldicios llenos de buena voluntad pero poca ciencia, colaboraron a deteriorar aún más las ruinas del conjunto y alterar el trazado urbano. Francis Drake trató de atacarla en 1596, pero falló y murió en el intento.
El ataque de Henry Morgan al Fuerte de San Lorenzo el 6 de enero de 1671 marca el inicio del fin de la 1ra. Panamá. El 28 de enero cae ante los invasores, y por la orden de su Gobernador de quemar los depósitos de pólvora y armas, se propaga un incendio que la reduce a ruinas. Al menos 3,600 muertes producto del ataque y el incendio están documentados.
Hoy está en manos del Patronato Panamá Viejo, que lucha por conservar, excavar, estudiar y dar a conocer la hermosa, larga, interesante y casi novelesca historia de la primera ciudad fundada por europeos en la costa del Pacífico.
Por otra parte, la misma fecha nos une con la inauguración del Canal de Panamá. Desde los tiempos del Emperador Carlos, hasta 1850, existió la intención de abrir un canal que comunicara el Mar del Norte (Atlántico) con el del Sur (Pacífico) por el Istmo de Panamá.
El Camino Real (1530) y el Camino de Cruces (c 1540) fueron lo más cercano a lograr aquella comunicación. El primero, un canal seco para mulas y carretas entre Panamá y Nombre de Dios (1530-1596) o Portobelo (1597-1855). El segundo, mixto, partía de Nombre de Dios rumbo a la boca del Río Chagres (1530-1596), posteriormente desde Portobelo (1597-1855) para recorrer este Río y desembarcar en la región de Cruces, de donde se seguía por tierra hasta Panamá Viejo (1540-1671) o la segunda Panamá (1673-1855).
El hallazgo de oro en Oregon y California ocasiona la creación de la Compañía del Ferrocarril de Panamá, ente privado que negocia con Colombia una concesión ferroviaria que inicia labores en 1850 y concluye en enero de 1855. Se convirtió en el octavo ferrocarril del mundo y el primer transcontinental. Y sirvió para trasladar a cientos de miles de personas entre las costas atlántica y pacífica de Estados Unidos.
La apertura del Canal de Suez vino a sellar un sueño y despertar otro: achicar el mundo, abriendo tierra que uniera mares. El siguiente paso fue achicar el mundo conectando el Atlántico con el Pacífico por la cintura americana en Panamá. No resultó, pero el sueño quedó latente hasta que un Estado adquiere los bienes privados y realiza la obra.
El 15 de agosto de 1914, además de ajustarse 395 años de la fundación de la primera Panamá, se hacía el viaje inaugural del Canal de Panamá: un sueño centenario hecho realidad. Eso es lo que celebramos este año.
Pero no debemos olvidar que la obra inició 10 años antes, en 1904. También ajustaríamos 100 años de lucha contra las enfermedades tropicales, 100 años de la modernización de la región interoceánica; 100 años del inicio del crisol de razas; 100 años de la introducción de tecnología especial con la que se batieron récords, aún no rebasados.
El Canal supuso, a 90 años de distancia y proyectándose al futuro, adquirir, desarrollar y mantener sistemas de conservación ecológica, hídrica y de investigación botánica y zoológica. Nos brinda un interesante recorrido por la mente humana, el desarrollo tecnológico, las luchas de interés, los factores económicos y la vida internacional.
El Canal es de nosotros, pero no nos hemos apropiado de él. Tampoco de Panamá Viejo. Necesitamos hacer nuestros estos patrimonios, conocer sus factores de construcción, desarrollo y funcionamiento.
Debemos visitarlos, olerlos, tocarlos, admirarlos, conservarlos y llevarlos a un perfeccionamiento a futuro para las presentes y futuras generaciones. Debemos compartirlos y darlos a conocer a propios y extraños.
panahistoria1@yahoo.es

101 años de Panamá América

 
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