Panamá y el conflicto colombiano
Una ola de críticas levantaron la semana pasada las advertencias de Panamá a las terroristas FARC sobre eventuales acciones en nuestro territorio, y de vuelta, igualmente, el comunicado emitido por esa organización ilegal a raíz del incidente fronterizo en el que murieron tres de sus integrantes. Se ha dicho que Panamá no debe intervenir en un conflicto enteramente colombiano que lleva ya más de 5 décadas. Los que se oponen a la declaración oficial afirman que sería intervenir en un asunto que no nos compete, que podría generar situaciones inesperadas en nuestro suelo. ¿Cuál es entonces el camino a seguir? Hace años que la propia gestión de los guerrilleros hizo internacional el conflicto colombiano, o es que acaso es un mito la detención de varios de sus líderes en naciones fronterizas donde operaban en abierta violación a las leyes. Puede admitirse que Panamá no incurra en provocaciones o que no busque enfrentamientos con los insurgentes ¿pero qué debe hacer el país si tratan de convertirlo en base de operaciones? Si la base social de apoyo de la guerrilla en Colombia permite la internacionalización del conflicto según los acuerdos de Ginebra, Panamá podría reconsiderar su posición, pero dada la realidad colombiana hoy, esa es una situación imposible. Si el hermano país colombiano enfrenta una ofensiva narcoterrorista, Panamá no puede ser indiferente a esa realidad. Lo contrario sería traicionar la democracia por la que ambos países han luchado.