Panamá y el gobierno de Bush
Hace un año, Panamá pasaba una página de su historia con la reincorporación del Canal y las áreas contiguas que durante casi 90 años conformaban la posesión colonial de Estados Unidos, llamada "Panama Canal Zone". Asimismo, un nuevo gobierno encabezado por la líder arnulfista Mireya Moscoso, apenas iniciaba su mandato sin aparentes definiciones en el ámbito internacional, aparte de afirmar la consolidación de su soberanía y encauzar un significativo acercamiento hacia sus vecinos de Centroamérica.
El gobierno anterior del presidente Ernesto Pérez Balladares prefirió estrechar relaciones con el Grupo de Río, los países andinos y México, dejando a la deriva la iniciativa integracionista con las cinco repúblicas centroamericanas iniciada por el canciller José Raúl Mulino, del gobierno de Endara. Hoy, Panamá se dispone a entrar en el nuevo milenio al compás de una nueva relación con Washington y un renovado activismo dentro del sistema interamericano y con los países de Europa y el Pacífico, además del acercamiento con Centroamérica. Pero, aparte de las declaraciones del canciller José Miguel Alemán que "la política exterior panameña elevó la imagen internacional" del país, su rumbo preciso, por el momento, permanece aún indeterminado.
Para abrir las compuertas en la relación con el nuevo gobierno de Estados Unidos, la presidenta Moscoso ya envió su mensaje protocolar de felicitaciones al presidente electo George Walker Bush, quien tomará posesión el 20 de este mes. A su vez, el canciller Alemán habría solicitado una entrevista con el próximo secretario de Estado, general en retiro Colin Powell, fuentes diplomáticas informaron a El Panamá América. Aparte de Powell y de Condoleeza Rice, que asesorara a la Casa Blanca en asuntos de seguridad nacional, Bush aún no ha nombrado ningún miembro de su equipo para que se ocupe de asuntos hemisféricos, el área geográfica que más parecería interesar al ex gobernador del Estado de Texas. Por eso sería prematuro especular que recibimiento tendrán las propuestas panameñas con el nuevo gobierno.
"Es difícil que sean más negativas que con el equipo de Clinton," confió un diplomático que habló con este corresponsal a condición de permanecer anónimo, refiriéndose a las representaciones hechas por Panamá, en relación a los espinosos temas de la limpieza de los polígonos y el rechazo de los reclamos de Panamá protestando la inclusión en una lista preparada por los países industrializados de los gobiernos que consideran que no han colaborado eficientemente en la lucha contra el lavado de dinero.
El gobierno panameño se defiende de sus acusadores con el argumento de que para introducir reformas económicas en un país como Panamá, hay que crear un mínimo de sintonía con las autoridades de Washington y que eso no ha sucedido con algunos sectores del gobierno de Clinton, que aplauden las reformas en público, pero que en privado ponen en duda su implementación. Sin embargo, un importante número de analistas occidentales ha detectado un cambio positivo en el cuadro económico el pasado año, que se traduce, entre otras cosas, en un ligero mejoramiento del producto nacional bruto del 2.2%, comparado con el 1.2 % del año anterior. En tanto, los economistas del gobierno panameño anticipan un crecimiento entre el 3.9 y 4.3 % para este año.
El empresario y líder político Samuel Lewis Galindo ofrece un cuadro más bien optimista de la situación económica para el 2001. En un análisis publicado en este periódico, Lewis advierte: "Las inversiones extranjeras vendrán, entre ellas, el incremento en el turismo, si nuestro país puede proporcionar seguridad y mantener la paz interna sin convulsiones sociales". Esta conclusión coincide con la opinión de funcionarios en Washington que se ocupan de asuntos panameños.
El gobierno anterior del presidente Ernesto Pérez Balladares prefirió estrechar relaciones con el Grupo de Río, los países andinos y México, dejando a la deriva la iniciativa integracionista con las cinco repúblicas centroamericanas iniciada por el canciller José Raúl Mulino, del gobierno de Endara. Hoy, Panamá se dispone a entrar en el nuevo milenio al compás de una nueva relación con Washington y un renovado activismo dentro del sistema interamericano y con los países de Europa y el Pacífico, además del acercamiento con Centroamérica. Pero, aparte de las declaraciones del canciller José Miguel Alemán que "la política exterior panameña elevó la imagen internacional" del país, su rumbo preciso, por el momento, permanece aún indeterminado.
Para abrir las compuertas en la relación con el nuevo gobierno de Estados Unidos, la presidenta Moscoso ya envió su mensaje protocolar de felicitaciones al presidente electo George Walker Bush, quien tomará posesión el 20 de este mes. A su vez, el canciller Alemán habría solicitado una entrevista con el próximo secretario de Estado, general en retiro Colin Powell, fuentes diplomáticas informaron a El Panamá América. Aparte de Powell y de Condoleeza Rice, que asesorara a la Casa Blanca en asuntos de seguridad nacional, Bush aún no ha nombrado ningún miembro de su equipo para que se ocupe de asuntos hemisféricos, el área geográfica que más parecería interesar al ex gobernador del Estado de Texas. Por eso sería prematuro especular que recibimiento tendrán las propuestas panameñas con el nuevo gobierno.
"Es difícil que sean más negativas que con el equipo de Clinton," confió un diplomático que habló con este corresponsal a condición de permanecer anónimo, refiriéndose a las representaciones hechas por Panamá, en relación a los espinosos temas de la limpieza de los polígonos y el rechazo de los reclamos de Panamá protestando la inclusión en una lista preparada por los países industrializados de los gobiernos que consideran que no han colaborado eficientemente en la lucha contra el lavado de dinero.
El gobierno panameño se defiende de sus acusadores con el argumento de que para introducir reformas económicas en un país como Panamá, hay que crear un mínimo de sintonía con las autoridades de Washington y que eso no ha sucedido con algunos sectores del gobierno de Clinton, que aplauden las reformas en público, pero que en privado ponen en duda su implementación. Sin embargo, un importante número de analistas occidentales ha detectado un cambio positivo en el cuadro económico el pasado año, que se traduce, entre otras cosas, en un ligero mejoramiento del producto nacional bruto del 2.2%, comparado con el 1.2 % del año anterior. En tanto, los economistas del gobierno panameño anticipan un crecimiento entre el 3.9 y 4.3 % para este año.
El empresario y líder político Samuel Lewis Galindo ofrece un cuadro más bien optimista de la situación económica para el 2001. En un análisis publicado en este periódico, Lewis advierte: "Las inversiones extranjeras vendrán, entre ellas, el incremento en el turismo, si nuestro país puede proporcionar seguridad y mantener la paz interna sin convulsiones sociales". Esta conclusión coincide con la opinión de funcionarios en Washington que se ocupan de asuntos panameños.