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Panamá y el Presidente de Taiwán


Se dijo que el canciller panameño, Samuel Lewis Navarro, habría declarado que el gobierno panameño no aceptaría una visita al país del presidente de Taiwan, Chen Chui Bian, como señal de repulsa a la llamada "diplomacia de chequera" que, bajo la anterior administración, de Mireya Moscoso, causó situaciones de dudoso manejo de fondos donados al país, en clara alusión al escándalo del Museo del Tucán e inversiones hospitalarias en David. Afortunadamente, todo se debió a un malentendido. El canciller ha reiterado los lazos de amistad entre ambas naciones y que el mandatario taiwanés sería próximamente recibido en visita oficial a Panamá.
Taiwan, que oficialmente se llama República de China, es considerada por China Continental o República Popular China como una provincia rebelde, y ha enfrentado cargos de medios estadounidenses que publicaron extensos reportajes sobre lo que se presenta como una malsana práctica diplomática, con la que prácticamente Taiwan compraba el reconocimiento por regímenes corruptos. Sólo un puñado reducido de naciones mantiene relaciones a nivel de embajador con la isla, prefiriendo establecerlas con República Popular China, una creciente potencia económica con 1, 300 millones de habitantes.
Nuestra posición respecto al escándalo de las donaciones recibidas del Gobierno de Taiwan, ha sido que la responsabilidad por el buen manejo de esos fondos y bienes corresponde a las autoridades panameñas y no al donante. De otro modo, sería muy cómodo culpar a otros de nuestros propios vicios, escapando de la responsabilidad que nos corresponde. Nadie sino nosotros tiene la culpa por la corrupción que padecemos.
El especialista asegura que el sentirse respaldado por sus seres queridos es fundamental para el paciente, que muchas veces se somete a un tratamiento presionado por otra persona que la mitad de las veces es su pareja y que en el 30% de los casos son sus padres o hermanos.
"Para los familiares es difícil reconocer que es un problema de juego, antes se piensan otras cosas, infidelidades o problemas de alcohol. Incluso a veces, vienen aquí y ni siquiera están seguros de hasta que punto existe un problema con el juego", explica González.
La opción que ocasiona más problemas, también en el grupo de las mujeres y en contra del estereotipo de jugadora de bingo, son las máquinas tragamonedas (67%). El 26% de los ludópatas se declara adicto a varios juegos y sólo el 5% se inclina en exclusiva por el bingo, mientras que el 2% lo hace por las cartas.
Las cifras presentadas son el resultado de un estudio que aún no ha culminado.
El profesional recalcó que en Panamá, hasta el momento, no existe ninguna legislación que ampare a los adictos al juego. Sin embargo, recomendó a aquellas personas que se encuentran en esta situación a que acuden "cuanto antes", a la clínica que tiene la UDELAS en Albrook.

Para los psicólogos, cuando una persona gasta en juego más de lo planeado y ya sólo lo hace para recuperar lo perdido, es cuando se convierte en un ludópata. Aunque se cree que existen unos 3, 000 ludópatas en Panamá, el problema estriba en conocer realmente cuántos hay. Porque muchos que lo son, no lo reconocen.

Muchas personas incurren en delitos como el robo o en extender cheques sin fondos o falsos para poder jugar. Por regla, los ludópatas no sólo gastan su dinero en los juegos sino en otros "complementos" como drogas y bebidas alcohólicas.
El perfil del paciente que sigue la terapia corresponde al de hombres casados entre 35 y 44 años.

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