Panamá y Estados Unidos en dirección correcta
Después de una política de zigzagueo en los últimos meses de la administración anterior y en los dos primeros años de ésta, pareciera que Panamá comienza a entender, a las buenas o a las malas, de que su mejor opción es la de llegar, en materia de seguridad, a entendimientos y arreglos con la única superpotencia del mundo y desarrollar conjuntamente, lo que no involucra de ninguna manera merma o lesión a su soberanía y a su jurisdicción territorial, condiciones y ajustes con Estados Unidos.
No faltan las voces radicales de izquierdas obsoletas y de sectores sindicalistas agoreros que en gestos encrespados denigren estas políticas de acercamientos y quieran condenar al pueblo panameño pobre a seguir sufriendo miserias y penurias que los gringos puedan remediar y que Panamá no tiene los recursos actuales para hacerlo.
Los que tienen a su alcance las comodidades de un techo, alimentación y salud pueden criticar, aunque sea injustamente, la cooperación y ayuda que los norteamericanos les brindan a los otros pueblos.
Aquí todavía se sienten aprehensivos de la presencia gringa que saneó de enfermedades mortales las riberas del Canal de Panamá y de sus ciudades terminales. Contribuyó, en una y otra forma, al desarrollo nacional aun cuando sujetos a un tratado que, sin lugar a dudas, vulneraba jurisdicción y soberanía. Estas vulneraciones se encuentran aún latentes en los Tratados de 1977, que aceptaron intervenciones unilaterales a perpetuidad por parte de los gringos a nivel de territorio nacional por inseguridad o ineficacia de la vía acuática.
El mundo entero se encuentra ante el hecho ineludible de una superpotencia que, temerosa de un terrorismo cruel e inhumano, se apresta a intervenciones sin previo aviso en otros países, tal como lo declaró sin ambages el Presidente Bush en la graduación del colegio militar más importante de su país, como lo es West Point. No van a actuar a la defensiva sino a la ofensiva, y esto sí es grave en materia de derechos que se consideraban inalienables.
Vaya usted a detener a esta potencia mundial en sus dictados y en ese instinto de conservación que se enervó a su más alto clímax con el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York.
Frente a todas estas realidades, opino que Panamá ha escogido la dirección correcta al entenderse con Estados Unidos en materia de seguridad. Colombia es hoy un país azotado por las guerrillas. No sabemos hasta dónde nos pueda alcanzar este problema.
222Colombia es hoy un país azotado por las guerrillas. No sabemos hasta dónde nos pueda alcanzar este problema.
Los que están descentrados de toda realidad consideran que tenemos, per se, la capacidad para afrontar estas fuerzas que son superiores a las nuestras. Para mí es algo risible estas pretensiones infantiles de "superpanameños".
La salida es hacer los arreglos con dignidad. Basándonos en la cooperación internacional que el mundo está demandando diariamente. O nos atenemos a estos principios y condiciones, o estamos expuestos a daños materiales y morales de profunda significación. ¿Qué hay de denigrante o indigno que aceptemos la presencia yanqui a través del programa "Nuevos Horizontes" que presta la guardia nacional americana, brindando ayuda humanitaria a pueblos pobres de Panamá con unos tres mil reservistas que harían su trabajo en el país durante seis meses? Su asistencia será médica y cívica. ¿Qué hay de malo en esto? Más bien es una ayuda vital a nuestra gente pobre. Los que critican esta ayuda, ¿ pueden suministrarla?.
No faltan las voces radicales de izquierdas obsoletas y de sectores sindicalistas agoreros que en gestos encrespados denigren estas políticas de acercamientos y quieran condenar al pueblo panameño pobre a seguir sufriendo miserias y penurias que los gringos puedan remediar y que Panamá no tiene los recursos actuales para hacerlo.
Los que tienen a su alcance las comodidades de un techo, alimentación y salud pueden criticar, aunque sea injustamente, la cooperación y ayuda que los norteamericanos les brindan a los otros pueblos.
Aquí todavía se sienten aprehensivos de la presencia gringa que saneó de enfermedades mortales las riberas del Canal de Panamá y de sus ciudades terminales. Contribuyó, en una y otra forma, al desarrollo nacional aun cuando sujetos a un tratado que, sin lugar a dudas, vulneraba jurisdicción y soberanía. Estas vulneraciones se encuentran aún latentes en los Tratados de 1977, que aceptaron intervenciones unilaterales a perpetuidad por parte de los gringos a nivel de territorio nacional por inseguridad o ineficacia de la vía acuática.
El mundo entero se encuentra ante el hecho ineludible de una superpotencia que, temerosa de un terrorismo cruel e inhumano, se apresta a intervenciones sin previo aviso en otros países, tal como lo declaró sin ambages el Presidente Bush en la graduación del colegio militar más importante de su país, como lo es West Point. No van a actuar a la defensiva sino a la ofensiva, y esto sí es grave en materia de derechos que se consideraban inalienables.
Vaya usted a detener a esta potencia mundial en sus dictados y en ese instinto de conservación que se enervó a su más alto clímax con el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York.
Frente a todas estas realidades, opino que Panamá ha escogido la dirección correcta al entenderse con Estados Unidos en materia de seguridad. Colombia es hoy un país azotado por las guerrillas. No sabemos hasta dónde nos pueda alcanzar este problema.
222Colombia es hoy un país azotado por las guerrillas. No sabemos hasta dónde nos pueda alcanzar este problema.
Los que están descentrados de toda realidad consideran que tenemos, per se, la capacidad para afrontar estas fuerzas que son superiores a las nuestras. Para mí es algo risible estas pretensiones infantiles de "superpanameños".
La salida es hacer los arreglos con dignidad. Basándonos en la cooperación internacional que el mundo está demandando diariamente. O nos atenemos a estos principios y condiciones, o estamos expuestos a daños materiales y morales de profunda significación. ¿Qué hay de denigrante o indigno que aceptemos la presencia yanqui a través del programa "Nuevos Horizontes" que presta la guardia nacional americana, brindando ayuda humanitaria a pueblos pobres de Panamá con unos tres mil reservistas que harían su trabajo en el país durante seis meses? Su asistencia será médica y cívica. ¿Qué hay de malo en esto? Más bien es una ayuda vital a nuestra gente pobre. Los que critican esta ayuda, ¿ pueden suministrarla?.