Panamá y la divulgación de las encuestas
En varios países de Centroamérica (El Salvador, Nicaragua, Panamá) se prohíbe la divulgación de datos de encuestas por un período de tiempo -diez a quince días- antes de las elecciones.
No se prohíbe la divulgación de la propaganda de los candidatos y los partidos políticos ni los comentarios de los periodistas, pero la divulgación de resultados de las encuestas queda vedado. CID/Gallup está seguro que la prohibición es una violación de la Constitución Política de los tres países citados -pues no es posible prohibir la libertad de expresión a un grupo y no a otros-, pero se ha conformado a las leyes promulgadas por respeto al proceso y a los tribunales electorales respectivos.
No entendemos por qué creen estas instancias que hay que dar un trato especial a las encuestas, pero entendemos que en estos tres países, con poca tradición democrática, es más importante respetar el proceso con la esperanza que poco a poco habrá apertura para todos.
El problema que hemos tenido como empresa que realiza encuestas como parte de sus actividades cotidianas es que en Nicaragua y Panamá, por lo menos, ha habido mucha volatilidad en los últimos días del proceso electoral y pueden cambiarse las intenciones de voto entre porcentajes significativos de la población. Como después pueden venir las críticas -que "las encuestas se equivocaron"- tenemos que seguir encuestando aunque la publicación de nuestra información es prohibida.
Ahora en marzo en El Salvador hicimos otra encuesta después de la prohibición de la publicación de los datos y nos dimos cuenta que no había suficiente cambio en la intención de voto de la población para merecer ninguna acción de parte nuestra. Pero en Panamá en abril en las últimas tres semanas antes del 2 de mayo hubo un surgimiento de la Sra. Mireya Moscoso -de tal envergadura que cambiaba el resultado de la elección- ella iba a ganar aunque durante todo el período previo teníamos a otro candidato adelante y por bastante porcentaje.
En esas últimas tres semanas el voto de la juventud, los de menos de 24 años, desertó masivamente al candidato oficialista Martín Torrijos y pasó a Mireya Moscoso. Ella obtuvo 14 puntos más de intención de voto entre estos jóvenes al comparar la encuesta del 10 de abril con la del 24 del mismo mes.
Al encontrarnos frente a esta situación nos quedó un solo camino, publicar la información internacionalmente, negando al pueblo panameño acceso a los datos que en nuestra opinión debería de haber tenido. Los periódicos centroamericanos que normalmente publican nuestros datos, La Prensa de Nicaragua, La Prensa de Honduras, El Diario de Hoy de El Salvador, La República de Costa Rica y La Prensa Libre de Guatemala sin excepción, divulgaron los datos panameños en la semana del 26 de abril.
Pero no creíamos que era suficiente y entonces también colocamos los datos en nuestro web page de Internet avisando a todos los periodistas basados en Panamá de la existencia de la información. En los días 26 al 28 de abril recibimos 5,641 hits a nuestro web page.
El resultado fue que en Panamá todos los políticos, los comunicadores, los oficiales del gobierno, representantes de gobiernos extranjeros conocían y tenían nuestros datos. Sólo no los tenía el pueblo panameño sin acceso al Internet, un hecho irónico tomando en cuenta que el 2 de mayo era el evento más importante para la democracia panameña en la última década.
Para nosotros lo que ocurrió en Panamá ha servido como importante lección. No podemos dejar de encuestar en los últimos días de una campaña electoral y tenemos que ver cómo encontramos, cómo divulgar la información. Al final de cuentas nuestra obligación está con los ciudadanos de los países donde servimos.
La próxima elección donde hay prohibición de divulgar información de encuestas es en marzo del 2000 en El Salvador, donde elegirán alcaldes y diputados. Seguiremos viendo cómo dejamos a los salvadoreños conocer de las intenciones de voto aunque un ente de su gobierno lo prohíbe.
No se prohíbe la divulgación de la propaganda de los candidatos y los partidos políticos ni los comentarios de los periodistas, pero la divulgación de resultados de las encuestas queda vedado. CID/Gallup está seguro que la prohibición es una violación de la Constitución Política de los tres países citados -pues no es posible prohibir la libertad de expresión a un grupo y no a otros-, pero se ha conformado a las leyes promulgadas por respeto al proceso y a los tribunales electorales respectivos.
No entendemos por qué creen estas instancias que hay que dar un trato especial a las encuestas, pero entendemos que en estos tres países, con poca tradición democrática, es más importante respetar el proceso con la esperanza que poco a poco habrá apertura para todos.
El problema que hemos tenido como empresa que realiza encuestas como parte de sus actividades cotidianas es que en Nicaragua y Panamá, por lo menos, ha habido mucha volatilidad en los últimos días del proceso electoral y pueden cambiarse las intenciones de voto entre porcentajes significativos de la población. Como después pueden venir las críticas -que "las encuestas se equivocaron"- tenemos que seguir encuestando aunque la publicación de nuestra información es prohibida.
Ahora en marzo en El Salvador hicimos otra encuesta después de la prohibición de la publicación de los datos y nos dimos cuenta que no había suficiente cambio en la intención de voto de la población para merecer ninguna acción de parte nuestra. Pero en Panamá en abril en las últimas tres semanas antes del 2 de mayo hubo un surgimiento de la Sra. Mireya Moscoso -de tal envergadura que cambiaba el resultado de la elección- ella iba a ganar aunque durante todo el período previo teníamos a otro candidato adelante y por bastante porcentaje.
En esas últimas tres semanas el voto de la juventud, los de menos de 24 años, desertó masivamente al candidato oficialista Martín Torrijos y pasó a Mireya Moscoso. Ella obtuvo 14 puntos más de intención de voto entre estos jóvenes al comparar la encuesta del 10 de abril con la del 24 del mismo mes.
Al encontrarnos frente a esta situación nos quedó un solo camino, publicar la información internacionalmente, negando al pueblo panameño acceso a los datos que en nuestra opinión debería de haber tenido. Los periódicos centroamericanos que normalmente publican nuestros datos, La Prensa de Nicaragua, La Prensa de Honduras, El Diario de Hoy de El Salvador, La República de Costa Rica y La Prensa Libre de Guatemala sin excepción, divulgaron los datos panameños en la semana del 26 de abril.
Pero no creíamos que era suficiente y entonces también colocamos los datos en nuestro web page de Internet avisando a todos los periodistas basados en Panamá de la existencia de la información. En los días 26 al 28 de abril recibimos 5,641 hits a nuestro web page.
El resultado fue que en Panamá todos los políticos, los comunicadores, los oficiales del gobierno, representantes de gobiernos extranjeros conocían y tenían nuestros datos. Sólo no los tenía el pueblo panameño sin acceso al Internet, un hecho irónico tomando en cuenta que el 2 de mayo era el evento más importante para la democracia panameña en la última década.
Para nosotros lo que ocurrió en Panamá ha servido como importante lección. No podemos dejar de encuestar en los últimos días de una campaña electoral y tenemos que ver cómo encontramos, cómo divulgar la información. Al final de cuentas nuestra obligación está con los ciudadanos de los países donde servimos.
La próxima elección donde hay prohibición de divulgar información de encuestas es en marzo del 2000 en El Salvador, donde elegirán alcaldes y diputados. Seguiremos viendo cómo dejamos a los salvadoreños conocer de las intenciones de voto aunque un ente de su gobierno lo prohíbe.