Panamá y la producción bananera
El documento abrupto de la producción bananera en cerca del treinta por ciento en comparación a la cifras de 1997 agrava la crisis suscitada por la implantación del régimen de cuotas de importación por la Unión Europea. La crisis interna propiamente dicha es provocada por la intransigencia de los dirigentes sindicales, situación que a la larga podría provocar como primer paso el recorte de las operaciones de la Chiriquí Land Company y quizás el retiro definitivo de la frutera norteamericana.
Las secuelas de la crisis bananera se advierten con preocupante progresión en Puerto Armuelles y últimamente en Boquete. Centenares de trabajadores han quedado cesantes, según explica la empresa, debido a que la baja de las exportaciones obliga a reducir la operatividad de las instalaciones de Puerto Armuelles, a donde ya no llegan, como se sabe, los tanqueros norteamericanos que trasegaban combustibles a través de oleoducto que lo conectaba con la costa atlántica. Doble encuentro de causales bananeras y petrolíferos que lentamente diezman la supervivencia económica de Puerto Armuelles. Boquete, por otro lado, muestra también los signos económicos de la merma del consumo de los trabajadores cesantes de la bananera. Las tiendas y comercios de productos populares ostentan el descenso de sus ventas, socavando la estructura socioeconómica de la región.
El Ministerio de Trabajo ha conseguido que los sindicatos y los empresarios rompan la intransigencia y se sienten en la mesa de negociaciones, tratando de evitar el colapso desencadenado por la larga huelga y el impacto humano y social en los ingresos de los trabajadores. Si alguna de las partes persistiera en tácticas de intransigencia pareciera que el arbitraje obligatorio del Ministerio de Trabajo podría ser la fórmula extrema de solución. Por otro lado, esta es apropiada coyuntura para excitar el dinamismo de las autoridades de Trabajo, Industrias y Relaciones Exteriores para que redoblan esfuerzos en las negociaciones para que la Unión Europea deje sin efecto el régimen de cuotas de importación que favorece a los países ACP (ex colonia europeas de Africa, Caribe y el Pacífico) y perjudica a los productores sudamericanos y centroamericanos. Durante la administración Endara, la Cancillería, bajo el liderazgo de Julio Linares, luchó a brazo partido contra el sistema de la Unión Europea, pero tenemos la impresión que ha declinado la dinámica de las gestiiones. Tengamos presente que está por medio el principal rubro de las exportaciones panameñas.
Las secuelas de la crisis bananera se advierten con preocupante progresión en Puerto Armuelles y últimamente en Boquete. Centenares de trabajadores han quedado cesantes, según explica la empresa, debido a que la baja de las exportaciones obliga a reducir la operatividad de las instalaciones de Puerto Armuelles, a donde ya no llegan, como se sabe, los tanqueros norteamericanos que trasegaban combustibles a través de oleoducto que lo conectaba con la costa atlántica. Doble encuentro de causales bananeras y petrolíferos que lentamente diezman la supervivencia económica de Puerto Armuelles. Boquete, por otro lado, muestra también los signos económicos de la merma del consumo de los trabajadores cesantes de la bananera. Las tiendas y comercios de productos populares ostentan el descenso de sus ventas, socavando la estructura socioeconómica de la región.
El Ministerio de Trabajo ha conseguido que los sindicatos y los empresarios rompan la intransigencia y se sienten en la mesa de negociaciones, tratando de evitar el colapso desencadenado por la larga huelga y el impacto humano y social en los ingresos de los trabajadores. Si alguna de las partes persistiera en tácticas de intransigencia pareciera que el arbitraje obligatorio del Ministerio de Trabajo podría ser la fórmula extrema de solución. Por otro lado, esta es apropiada coyuntura para excitar el dinamismo de las autoridades de Trabajo, Industrias y Relaciones Exteriores para que redoblan esfuerzos en las negociaciones para que la Unión Europea deje sin efecto el régimen de cuotas de importación que favorece a los países ACP (ex colonia europeas de Africa, Caribe y el Pacífico) y perjudica a los productores sudamericanos y centroamericanos. Durante la administración Endara, la Cancillería, bajo el liderazgo de Julio Linares, luchó a brazo partido contra el sistema de la Unión Europea, pero tenemos la impresión que ha declinado la dinámica de las gestiiones. Tengamos presente que está por medio el principal rubro de las exportaciones panameñas.