Panamá y la Seguridad: tarea urgente
Nada más vigente hoy que el tema de la Seguridad, aun cuando en muchos aspectos enfrenta los retos del proceso de globalización que han propiciado los progresos tecnológicos y las relaciones comerciales.
En virtud de estas circunstancias, la cooperación internacional entre las naciones se hace más urgente y necesaria, lo que en lugar de reñir con los principios soberanos de los Estados, tiende a fortalecerlos, sobre todo cuando la principal amenaza a la Seguridad Interna y Externa emana de los atentados a la propia democracia. Esto es así porque el tema de la seguridad no sólo consigna la lucha contra las amenazas externas al Estado, sino también de aquellas que provienen del deterioro de las instituciones que deben sustentarlo. En muchos casos, por ejemplo, la corrupción ha dejado de tipificarse tan sólo como un delito, para situarse en la categoría de riesgo de seguridad pública, sobre todo cuando lo actuado desde algunas instituciones genera y desarrolla descontentos en amplios sectores de la sociedad. En otro ejemplo, la defensa de la democracia se ha convertido hoy por hoy en uno de los factores cruciales de la seguridad. No en vano, Colombia, por ejemplo, ha apelado al concepto Seguridad Democrática como mecanismo y método efectivo para contrarrestar la anarquía promovida por conocidos grupos terroristas, devolverle la confianza a sus ciudadanos y normalizar la vida de ese país. A la vista están los resultados. La custodia de fronteras, la eficiencia de las instituciones que tienen que ver con el fortalecimiento de las entradas, salidas y movimientos migratorios en el país, así como la estructuración, especialización y efectividad de los estamentos de seguridad e inteligencia hacen parte de las tareas que actualmente tiene en Panamá. Pero toda esta actividad debe manejarse dentro del marco del respeto al derecho y garantías de los ciudadanos como consolidación de la democracia y del Estado de Derecho.
El eficientismo estatal y garantismo jurídico tienen que ir de la mano, no pueden ser excluyentes, la primacía del primero nos produciría un Estado autocrático y la supremacía del segundo un Estado leseferista donde campearía la impunidad.
*El autor fue Director de la Policía Nacional.