Panamá y su destino político
Aún recuerdo las frases con que quisieron justificar los militares el golpe de Estado de 1968 para justificar el golpe castrense que habían asumido el poder público en vista de que los políticos de ese entonces no se ponían de acuerdo para gobernar al país. Ello no quiere decir que esté justificando el episodio más negro de nuestra historia republicana. Pero sus frases, en cierto modo, no estaban mal fundadas. Lo que sí era cierto es que los políticos de entonces manejaban la política a su antojo para el beneficio de sus intereses y no los de la patria.
La política estaba tan corrupta que algunos sectores de la sociedad llegaron a creer que ese nuevo gobierno iba a corregir y poner orden en algunos aspectos. Pero, para tragedia del país, empezaron a sacar las uñas convirtiéndose en el peor gobierno de la historia con sus acciones, afectando a la nación de manera moral, social, económica y gubernamental; es decir, "salimos de Guatemala para entrar en guatepeor", como dice el viejo refrán. Se paralizó una sociedad política y social y entró otra con nuevos elementos, donde se agregaron algunos civiles y empresarios que, en un abierto contubernio, se apoderaron de la nación para sus conveniencias haciendo una nueva sociedad de privilegiados.
A pesar de una nueva democracia y del pasado funesto, los políticos hoy día, debido a sus ambiciones personales y políticas, no patrióticas, están llevando al país a mismo fin sin importarles con el destino de nación. Por ello, decimos que la patria, desde parte del siglo pasado, ha venido sufriendo de un fatal destino político por culpa de las ambiciones, la incoherencia y la falta de responsabilidad patriótica de los elementos políticos de ayer y de hoy.
Ojalá el nuevo gobierno se dedique a cambiar el rumbo de Panamá, evitando así una inminente explosión social entre ricos y pobres, que después tengamos que lamentar todos los ciudadanos de este país.