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Panamá y sus etapas en la vida nacional


Según nos ha venido diciendo la historia, antes de ser Panamá un país independiente, se escuchaban las acciones y el papel patriótico y la conducta en la moral y la dignidad de los panameños de ayer, hasta el extremo de ganarse el respeto y el reconocimiento de propios y extraños. De esos hombres como Belisario Porras, el cholo Victoriano Lorenzo, Justo Arosemena, Tomás Herrera, Mateo Iturralde y otros que por sus hechos y acciones han quedado sólo para la historia, porque muy pocos los imitan.
En las generaciones siguientes algunos que otros quisieron continuar esa misma conducta patriótica, pero en poco tiempo quedó sólo como un retazo más en la historia de la nación. Hoy a cada momento estamos viendo la transformación que ha tenido la sociedad, donde se observa un ciclo de acciones llenas de conveniencias deshonestas, antipatrióticas e inhumanas conformadas por un clan de nombres y apellidos que sólo se dedican a mantener sus intereses económicos, sociales y políticos bajo de una demagogia patriótica, humana y social sin importarles con el futuro de la nación y de las clases marginadas del país.
Esos elementos han llegado al extremo con la excepción de algunos, de creerse que la Patria es una hacienda privada al servicio de sus intereses políticos, económicos y sociales convirtiendo la actividad política como su fuente de riquezas y el manejo del destino de la nación dándole la imagen de una especie de dictadura de familiares donde quitan y ponen a las figuras que a ellos les conviene, para seguir manejando a los gobiernos a su antojo.
Esos mismos elementos son los que han hecho desaparecer esa bonita imagen y su filosofía patriótica del ayer, con la compra de conciencias en los torneos electorales engañando a los pueblos y su población donde han llegado a constituir un visible monopolio social, político, económico y gubernamental dando la impresión de que el panameño que no pertenezca a esa casta no puede entrar a ese reino.
Como un destino irónico de la Patria, a pesar de existir elementos profesionales con vocación de líderes que muy bien pudieran cambiar el destino de la nación, al poco tiempo se convierten en instrumento de los grandes intereses a base de conveniencias políticas, personales y gubernamentales. En otras de sus facetas en su vida nacional, surgió un golpe de Estado en contubernio con algunos civiles constituyendo una férrea dictadura militar apoderándose del destino de la nación convirtiendo ese gobierno en un ciclo de corrupción, crímenes, robos al Estado, desfalcos, expropiaciones, exilios, atropellos a los derechos humanos sin precedentes deteriorando a su más bajo nivel la economía, la moral pública, la justicia y el prestigio de la nación y su población con leyes deshonestas, arbitrarias, privilegios absolutos con el fin de ganarse a las mayorías y seguir manejando al pueblo a su antojo.
Muchos de esos civiles han seguido el mismo rejuego con los demás gobiernos para mantener sus conveniencias. Ese funesto episodio de la dictadura militar trajo como consecuencias un cambio en la sociedad de los nuevos ricos y poderosos políticos y muy pocos beneficios para la Patria y una enorme deuda externa a nombre de la nación el cual mantiene a la sociedad en un prologando ciclo de estrechez económica donde los que más sufren son los sectores marginados de la sociedad panameña. Esta serie de problemas en cada etapa de la vida nacional ha traído como consecuencia la pérdida del sentido patriótico y común en el panameño, que al opinar y cuestionar sobre los problemas nacionales demuestra carecer de una cultura política, social, patriótica, deportiva, profesional, educativa y gubernamental. Por ello se hace necesario para el buen futuro de la nación, que nosotros los panameños, sobre todo esa juventud como reserva moral e indecisa en los torneos electorales miremos con atención la conducta de nuestros políticos sobre los asuntos económicos y sociales en bien de la Patria. La Patria no hay que verla en base a las conveniencias económicas y personales, sino con sentido patriótico, moral y con dignidad nacionalista como lo hicieron nuestros antepasados por el bien y el buen nombre de la Patria.

101 años de Panamá América

 
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