Panorama 2004: ¿Qué necesitamos?
Contrario a los vaticinios agoreros de los eternos profetas del Apocalipsis, el año 2003 fue mucho mejor de lo que ellos pronosticaron. Los resultados económicos superaran aún las expectativas más optimistas del gobierno. Si quienes durante todo el año 2003, y los precedentes, sólo se ocuparon de anunciar una inminente debacle nacional están preparados para reconocer que se equivocaron, eso queda a ellos decidirlo; pero, en resumidas cuentas, carece de importancia. Lo que sí importa es que ha habido crecimiento económico; que prestigiosas publicaciones como El Economista y hasta las temidas calificadoras de riesgo reconocen que desde el gobierno se han hecho muchas cosas bien. Y, también, que las perspectivas para el 2004 son esperanzadoras.
El año 2004 puede ser crucial para nuestro futuro. En él debemos consolidar los avances logrados. Creo que debemos comenzar por reconocer que por ser un año electoral la tarea que tenemos por delante estará plagada de obstáculos.
Un año electoral introduce muchos factores que pueden provocar desestabilización. Y se requerirán grandes dosis de conciencia ciudadana para disminuir sus efectos negativos. A partir de los primeros días de enero 2004, se intensificará la campaña electoral. Los cuatro aspirantes a la presidencia y los varios miles de candidatos que se lanzarán a la captación de respaldo para sus aspiraciones se convertirán en protagonistas y centro del debate político. De la manera como cada uno de ellos asuma su papel dependerá, en gran medida, que los efectos de la campaña electoral comprometan o no la estabilidad de la nación y, como consecuencia, la posibilidad de consolidar los avances logrados durante el año 2003.
Igualmente importante será el papel que asuman los medios de comunicación al manejar las naturales confrontaciones que surgirán entre los candidatos. Ellos pueden “echarle leña al fuego” o pueden contribuir a mantener un clima de serenidad, enfocado a la discusión con altura de los problemas nacionales, según el grado de objetividad con que se desempeñen.
Otros sectores de la sociedad, como las iglesias, los sindicatos (de trabajadores y empresarios), la denominada sociedad civil, también pueden contribuir significativamente a que el debate electoral no comprometa la gobernabilidad de la nación
La gobernabilidad, que es el clima político y social que se consigue cuando todos los sectores de la sociedad, cada uno dentro de sus respectivas competencias y respetando las ajenas, cumple con efectividad las responsabilidades que le son propias, es básica para que la nación no se desestabilice y para crear los espacios para el diálogo y el consenso. A ella podemos contribuir todos y también podemos comprometerla todos.
Para construir gobernabilidad es necesario, en primer lugar, superar las causas o factores que la comprometen. En Panamá, existen varios que podemos identificar y jerarquizar. Tal vez, el más agudo sea la falta de una sólida cultura democrática que, más que la disposición de votar en las elecciones es un conjunto de actitudes permanentes para practicarla y fortalecerla, comenzando por el respeto a la opinión ajena y la disposición para el diálogo constructivo orientado a buscar y asegurar las mejores alternativas para nuestro futuro como nación. Por tanto, el primer reto que tendremos que enfrentar todos en el año electoral 2004 será preservar la gobernabilidad, para mantener la estabilidad que necesitamos para no comprometer los avances logrados en el 2003.
El año 2004 puede ser crucial para nuestro futuro. En él debemos consolidar los avances logrados. Creo que debemos comenzar por reconocer que por ser un año electoral la tarea que tenemos por delante estará plagada de obstáculos.
Un año electoral introduce muchos factores que pueden provocar desestabilización. Y se requerirán grandes dosis de conciencia ciudadana para disminuir sus efectos negativos. A partir de los primeros días de enero 2004, se intensificará la campaña electoral. Los cuatro aspirantes a la presidencia y los varios miles de candidatos que se lanzarán a la captación de respaldo para sus aspiraciones se convertirán en protagonistas y centro del debate político. De la manera como cada uno de ellos asuma su papel dependerá, en gran medida, que los efectos de la campaña electoral comprometan o no la estabilidad de la nación y, como consecuencia, la posibilidad de consolidar los avances logrados durante el año 2003.
Igualmente importante será el papel que asuman los medios de comunicación al manejar las naturales confrontaciones que surgirán entre los candidatos. Ellos pueden “echarle leña al fuego” o pueden contribuir a mantener un clima de serenidad, enfocado a la discusión con altura de los problemas nacionales, según el grado de objetividad con que se desempeñen.
Otros sectores de la sociedad, como las iglesias, los sindicatos (de trabajadores y empresarios), la denominada sociedad civil, también pueden contribuir significativamente a que el debate electoral no comprometa la gobernabilidad de la nación
La gobernabilidad, que es el clima político y social que se consigue cuando todos los sectores de la sociedad, cada uno dentro de sus respectivas competencias y respetando las ajenas, cumple con efectividad las responsabilidades que le son propias, es básica para que la nación no se desestabilice y para crear los espacios para el diálogo y el consenso. A ella podemos contribuir todos y también podemos comprometerla todos.
Para construir gobernabilidad es necesario, en primer lugar, superar las causas o factores que la comprometen. En Panamá, existen varios que podemos identificar y jerarquizar. Tal vez, el más agudo sea la falta de una sólida cultura democrática que, más que la disposición de votar en las elecciones es un conjunto de actitudes permanentes para practicarla y fortalecerla, comenzando por el respeto a la opinión ajena y la disposición para el diálogo constructivo orientado a buscar y asegurar las mejores alternativas para nuestro futuro como nación. Por tanto, el primer reto que tendremos que enfrentar todos en el año electoral 2004 será preservar la gobernabilidad, para mantener la estabilidad que necesitamos para no comprometer los avances logrados en el 2003.