Panorama 2009: Los diputados independientes
EN BUENA HORA, la última reforma constitucional acabó con el monopolio que tenían los partidos políticos sobre las postulaciones para diputados. Se abrió así la posibilidad de transformar, para bien, al que debe ser el principal órgano político de nuestra democracia. Pero, recalco que es solamente una posibilidad.
La rebautizada Asamblea Nacional de Diputados (antes Asamblea Legislativa) sigue siendo causa de la mayor insatisfacción ciudadana. Aparte de su comprobada incapacidad para cumplir debidamente sus función esencial, que es la de legislar, todos los días es fuente de titulares por los escándalos que allí son el menú cotidiano. Su astronómico costo, que se multiplica por razón de las exoneraciones de que disfrutan y abusan sus miembros, no está, ni de lejos, compensado por sus resultados.
La Asamblea está supuesta a ser un órgano independiente, un ente fiscalizador de las funciones del Ejecutivo. En la práctica es todo lo contrario. La incondicional subordinación de la bancada mayoritaria es patética, como quedó demostrado con la aprobación de la nefasta Ley 17, de reformas a la Caja de Seguro Social. Bastó que el Organo Ejecutivo les presentara el respectivo proyecto de ley, para que la bancada oficialista, que tiene el control absoluto de la asamblea, cual rebaño de borregos, lo aprobara a tambor batiente. Después de consumado el hecho, algunos diputados oficialistas han llegado hasta la desfachatez de aceptar que no conocían todas las implicaciones de la ley que habían aprobado.
Los diputados, sin importar si pertenecen al partido gobernante o a los de oposición, debieran cumplir su responsabilidad de representar los intereses de la nación y de los electores de su circuito con objetividad, solamente subordinados a los mandatos de su conciencia. De hecho no es así. Los llamados "padres de la patria" (sabrá Dios a quien se le ocurrió tan absurdo calificativo), en la mayoría de los casos, ni siquiera entienden la función que están llamados a cumplir.
La realidad que vivimos, es que el Organo Legislativo está totalmente desnaturalizado. Los diputados oficialistas son un apéndice del Ejecutivo y, si como ahora ocurre, controlan la mayoría de la asamblea, entonces, se cierra toda posibilidad para el debate, ya que, al funcionar como aplanadora anulan las iniciativas que generan los diputados de oposición.
El sistema electoral panameño, hasta la reciente reforma constitucional, ponía en manos de los partidos políticos el control de la asamblea, y como el sistema, por no existir el mecanismo de la doble vuelta, también obliga a la constitución de alianzas, al final los diputados terminan agrupándose en dos bloques: de un lado, la bancada oficialista; del otro, la bancada de oposición. El resultado es lo que estamos viendo todos los días; en lugar de un verdadero parlamento, tenemos que soportar una caricatura grotesca de asamblea.
Para que podamos llegar a tener un verdadero parlamento, se requieren dos condiciones básicas: la primera, es la presencia de diputados independientes, desvinculados de los partidos; la segunda, es que se levante la hipoteca que representa el sistema de vuelta única.
Aunque por virtud de la reciente reforma constitucional, ahora podrá haber candidatos independientes para diputados, todavía la ciudadanía no ha tomado conciencia de ese hecho. Ello es debido, en parte, a que el Tribunal Electoral no ha hecho ninguna promoción encaminada a motivar la candidatura independiente, y tampoco ha propuesto su reglamentación legal. La norma constitucional autorizó la postulación independiente para diputados, pero su reglamentación debe hacerse por ley. Mientras ésta no se dicte, la libre postulación es letra muerta.
Mientras subsista el sistema de vuelta única, también será difícil que prospere la candidatura independiente para diputados. La inexistencia de la doble vuelta, coarta la posibilidad de que surjan nuevas corrientes y figuras políticas. Un sistema de doble vuelta, permite que a la primera ronda puedan concurrir candidatos que provengan de partidos menores o desvinculados de los partidos. La polarización que impone de hecho el actual sistema electoral anula esa posibilidad.
Con condiciones adecuadas para facilitar la postulación, hay buenas posibilidades de que pueda llegar a la asamblea un número significativo de diputados independientes. Con diez que alcanzaran una curul, habría un cambio cualitativo verdaderamente significativo. Y nuestra desprestigiada asamblea comenzaría a cambiar, para bien.
Como si fueran sardinas y con la alegría que caracteriza a la mujer de Panamá, esconden su tristeza en las bromas, mientras van rumbo a la entrada de la sala de visita.
Algunas muy confiadas aseguran que más que preocupación, en su mente hay resignación y tranquilidad, pues lucharán por que sus familiares reciban un buen trato mientras estén en las Cárceles La Joya y La Joyita.
1. El transporte parece una lata de sardina, ya que hay pocas unidades que ofrecen el servicio.
2. Según las normas, los familiares de los detenidos deben llevar ropa que no llame la atención y se permite llevar sólo utensilios que se indican en una lista.
3. Tanto el agua, las comidas y accesorios de uso personal son revisados cuidadosamente para evitar filtraciones de armas o droga.
4. La visita comienza a regir una vez el detenido está frente a su familiar.
5 y 6. Terminado el periodo de visita llega la despedida en la que se repite el via crucis del retorno a casa.
La rebautizada Asamblea Nacional de Diputados (antes Asamblea Legislativa) sigue siendo causa de la mayor insatisfacción ciudadana. Aparte de su comprobada incapacidad para cumplir debidamente sus función esencial, que es la de legislar, todos los días es fuente de titulares por los escándalos que allí son el menú cotidiano. Su astronómico costo, que se multiplica por razón de las exoneraciones de que disfrutan y abusan sus miembros, no está, ni de lejos, compensado por sus resultados.
La Asamblea está supuesta a ser un órgano independiente, un ente fiscalizador de las funciones del Ejecutivo. En la práctica es todo lo contrario. La incondicional subordinación de la bancada mayoritaria es patética, como quedó demostrado con la aprobación de la nefasta Ley 17, de reformas a la Caja de Seguro Social. Bastó que el Organo Ejecutivo les presentara el respectivo proyecto de ley, para que la bancada oficialista, que tiene el control absoluto de la asamblea, cual rebaño de borregos, lo aprobara a tambor batiente. Después de consumado el hecho, algunos diputados oficialistas han llegado hasta la desfachatez de aceptar que no conocían todas las implicaciones de la ley que habían aprobado.
Los diputados, sin importar si pertenecen al partido gobernante o a los de oposición, debieran cumplir su responsabilidad de representar los intereses de la nación y de los electores de su circuito con objetividad, solamente subordinados a los mandatos de su conciencia. De hecho no es así. Los llamados "padres de la patria" (sabrá Dios a quien se le ocurrió tan absurdo calificativo), en la mayoría de los casos, ni siquiera entienden la función que están llamados a cumplir.
La realidad que vivimos, es que el Organo Legislativo está totalmente desnaturalizado. Los diputados oficialistas son un apéndice del Ejecutivo y, si como ahora ocurre, controlan la mayoría de la asamblea, entonces, se cierra toda posibilidad para el debate, ya que, al funcionar como aplanadora anulan las iniciativas que generan los diputados de oposición.
El sistema electoral panameño, hasta la reciente reforma constitucional, ponía en manos de los partidos políticos el control de la asamblea, y como el sistema, por no existir el mecanismo de la doble vuelta, también obliga a la constitución de alianzas, al final los diputados terminan agrupándose en dos bloques: de un lado, la bancada oficialista; del otro, la bancada de oposición. El resultado es lo que estamos viendo todos los días; en lugar de un verdadero parlamento, tenemos que soportar una caricatura grotesca de asamblea.
Para que podamos llegar a tener un verdadero parlamento, se requieren dos condiciones básicas: la primera, es la presencia de diputados independientes, desvinculados de los partidos; la segunda, es que se levante la hipoteca que representa el sistema de vuelta única.
Aunque por virtud de la reciente reforma constitucional, ahora podrá haber candidatos independientes para diputados, todavía la ciudadanía no ha tomado conciencia de ese hecho. Ello es debido, en parte, a que el Tribunal Electoral no ha hecho ninguna promoción encaminada a motivar la candidatura independiente, y tampoco ha propuesto su reglamentación legal. La norma constitucional autorizó la postulación independiente para diputados, pero su reglamentación debe hacerse por ley. Mientras ésta no se dicte, la libre postulación es letra muerta.
Mientras subsista el sistema de vuelta única, también será difícil que prospere la candidatura independiente para diputados. La inexistencia de la doble vuelta, coarta la posibilidad de que surjan nuevas corrientes y figuras políticas. Un sistema de doble vuelta, permite que a la primera ronda puedan concurrir candidatos que provengan de partidos menores o desvinculados de los partidos. La polarización que impone de hecho el actual sistema electoral anula esa posibilidad.
Con condiciones adecuadas para facilitar la postulación, hay buenas posibilidades de que pueda llegar a la asamblea un número significativo de diputados independientes. Con diez que alcanzaran una curul, habría un cambio cualitativo verdaderamente significativo. Y nuestra desprestigiada asamblea comenzaría a cambiar, para bien.
Como si fueran sardinas y con la alegría que caracteriza a la mujer de Panamá, esconden su tristeza en las bromas, mientras van rumbo a la entrada de la sala de visita.
Algunas muy confiadas aseguran que más que preocupación, en su mente hay resignación y tranquilidad, pues lucharán por que sus familiares reciban un buen trato mientras estén en las Cárceles La Joya y La Joyita.
1. El transporte parece una lata de sardina, ya que hay pocas unidades que ofrecen el servicio.
2. Según las normas, los familiares de los detenidos deben llevar ropa que no llame la atención y se permite llevar sólo utensilios que se indican en una lista.
3. Tanto el agua, las comidas y accesorios de uso personal son revisados cuidadosamente para evitar filtraciones de armas o droga.
4. La visita comienza a regir una vez el detenido está frente a su familiar.
5 y 6. Terminado el periodo de visita llega la despedida en la que se repite el via crucis del retorno a casa.