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Panorama 2014: ¿Está el horno para bollos?


No es un secreto que el futuro ministro de Seguridad, invocando su condición de “primerísimo aliado”, pues su partido, Unión Patriótica, fue pionero para apoyar la candidatura de Martinelli, aspiraba a ser el compañero de nómina del actual presidente. En su momento se autopropuso, sin ambajes ni medias tintas. Pero, entonces, vino la maniobra de anunciar, por quien podía hacerlo, que el candidato para la vicepresidencia sería el exlegislador Leopoldo Benedetti. Después, por el acuerdo concluido en la notoria residencia de La Cresta, fue reemplazado por el presidente del partido Panameñista.

El pacto Martinelli-Varela fue una simple y práctica operación de aritmética política. El partido panameñista, sin importar que fuera el último en sumarse, aportaba, muy de lejos, más que patrioteros y molirenas, juntos. Los resultados electorales así lo confirmaron.

La vicepresidencia, así lo vislumbraban tanto Mulino como Varela, podía se la antesala de una eventual candidatura presidencial oficialista para el 2014. El reciente anuncio, otra vez por quien puede hacerlo, del “ungido” le ha dado vuelo y la razón a los cálculos políticos del presidente panameñista. Pero, ¿qué tan firmes son las posibilidades de que Varela sea, finalmente, el candidato de una alianza oficialista conformada por cambistas, molirenas, patrioteros y panameñistas,?

Hace un buen rato, avanzan las conversaciones que, no lo dudo, concluirán con la fusión de CD, Molirena y UP, aunque para hablar con más propiedad sería mejor decir: la absorción por Cambio Democrático de los otros dos. Nacería así el segundo partido más grande del país, con unos 411,000 miembros, que es la suma de sus actuales adherentes. Por consiguiente, tendría 150 o 160 mil más adherentes que el Partido Panameñista. Y esa brecha podría aumentar, según como pinten las futuras escaramuzas que generará la unción, para muchos demasiado prematura, del Sr. Varela.

Como producto de la fusión o absorción, es previsible que los presidentes de los partidos absorbidos pasen a ocupar las vicepresidencias del conglomerado ampliado de Cambio Democrático. Y también es previsible que a lo interno de esa amalgama de grandes intereses existan ya o surjan otras “sanas ambiciones” de convivir con las “garzas cautivas” durante el quinquenio 2014-2019.

La incógnita de este ajedrez, en el que apenas se han movido las primeras fichas, es el derrotero que tomará el partido arnulfista (deliberadamente no uso su nombre oficial de panameñista) que, como tal, es el de mayor raigambre política en el país. La tradición, comprobable con muchos ejemplos en nuestra historia político electoral, es que los peces más grandes siempre se comen a los chicos y, también, que los primeros ungidos siempre han sido postergados ¿Estarán los arnulfistas dispuestos a aceptar, si su presidente no terminara siendo el escogido como cabeza de la nómina oficialista, quedarse dentro de la alianza? O, un trago peor: ¿Estarán los arnulfistas preparados para asimilar una embestida, muy posible, de absorción por el “gran Cambio Democrático”, por la candidatura de Varela?

Como el anuncio, comparto que prematuro, de precandidaturas para una elección que ocurrirá dentro de cuatro años, es una invitación para la especulación y la futurología, no avanzaré más. Ya habrá tiempo cuando se caliente el horno. Por ahora, creo que, todavía, no está para bollos.

101 años de Panamá América

 
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