Panorama costero: luces y sombras
En este escrito se busca analizar varios puntos del proyecto de la cinta costera, no sólo de su ejecución sino de su manejo futuro. Sus componentes principales son la vialidad y el espacio público.
El proyecto tiene enormes méritos al convertirse el estado en gestor de infraestructura vial y social en muy gran escala. Es muy necesario y deseado que se continúen este tipo de acciones. Pero hay lecciones que aprender del ejercicio.
En términos de espacio, de las 35 hectáreas aproximadas que comprende la cinta, una cuarta parte está dedicada a áreas con grama y árboles, el resto de las áreas se dividen en vías de circulación, estacionamientos y espacios públicos pavimentados como la fuente de Anayansi y canchas de baloncesto. Este ambicioso proyecto, sin precedentes, convierte al estado en gestor de infraestructura vial y social, muy necesaria y valorada ya que existen pocos antecedentes y se necesita mucha acción en este campo.
En términos de vialidad el objetivo principal se logró al descongestionar la Avenida Balboa. Podemos observar que el cuello de botella se desplaza hasta la intersección de Vía Brasil con Vía Israel, pero esto no demerita el propósito del proyecto porque pone de relieve la necesidad de seguir haciendo pasos elevados y eliminar los cuellos de botella progresivamente. En términos de la fluidez de tránsito en la Avenida Balboa, hay algunos retornos que están demasiado cerca de los 'intercambiadores' de carril, o de intersecciones importantes, obligando a cruzar varios carriles en una distancia corta, entorpeciendo el tránsito, y hasta provocado posiblemente accidentes.
Se perdieron dos grandes oportunidadades, al no soterrar las líneas de alta tensión, lo que hubiera representado un porcentaje ínfimo del costo del proyecto, y al no construir pasos peatonales elevados sobre los seis carriles de la Avenida Balboa. Ahora soterrar las líneas se vuelve más complicado y mucho más costoso, y la alternativa de poner semáforos peatonales contradice la intención de mantener el tránsito lo más fluido posible. Los puentes peatonales de rampa son cómodos para sus usuarios, pero las escaleras son más expeditas. Las rampas son algunos de los planteamientos de la arquitectura moderna que han sido revalorados, ya que permiten subir con menos esfuerzo, pero toman mucho más tiempo. Las rampas son buenas, pero deben estar acompañadas por escaleras. Estos pasos peatonales son aptos para el que va estrictamente a recrearse, pero no para el que busca interconectarse con las paradas de bus. Esto provoca que por mal juicio las personas crucen los 6 o 10 carriles poniendo en riesgo su vida y entorpeciendo el tránsito.
A falta de puentes se proponían semáforos peatonales para cruzar los primeros 6 carriles entre Bella Vista o Marbella y las medianeras. Pero estos al reñir con la fluidez del tráfico vehicular no prometen ser una solución práctica y no se han implementado. Esto ocasiona una desconexión de las nuevas áreas públicas con el tejido urbano circundante, cuya zonificación permite que se lleguen a construir edificios que aumentarían dramáticamente la población que viviría cerca del lugar.
Espacio Público: Muchos críticos -los que opinan que el dinero se hubiera invertido mejor en escuelas y hospitales- no consideran del todo el aporte indirecto del proyecto a los temas de seguridad y bienestar público. Un espacio público bien administrado tiene muchas incidencias sociales, como la disminución de la criminalidad, al facilitar un espacio para realizar actividades deportivas para la juventud.
Muchos estudios demuestran que existe una correlación entre la agresividad en el comportamiento humano y la densidad, es decir la disponibilidad de espacio.
La idea original de la cinta nació del Plan Maestro de Desarrollo Metropolitano de 1997. Se proponían conceptualmente las bases del proyecto que hoy conocemos y fue motivo de profundas discusiones preliminares interdisciplinarias con muchos actores y distintas ideas. Antes de la construcción de la cinta los jardines sobre la Avenida Balboa se concentraban en el parque Urracá, el monumento a Balboa, el Hospital Santo Tomás, el parque Anayansi y el centro de la rampa junto al Mercado de Marisco. La inyección de cubierta vegetal es dramática.
(Continúa mañana).
* Miembro del Colegio de Arquitectos.