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Paquete básico en Salud


La responsabilidad primaria de proveer servicios integrales de salud en los niveles de prevención y de complejidad de los diferentes procesos, pertenece a los gobiernos.

Para los que hemos dedicado nuestra vida a la planificación, ejecución y evaluación de las políticas, programas y proyectos de salud en este país, nos resulta inaceptable que se sigan diseñando planes operativos anuales que tengan como base el ofrecer, a través de ONGs, un paquete básico de actividades a las comunidades del sector rural. La premisa de que esto es mejor a nada, choca contra la demostrada ineficiencia e ineficacia de los enormes recursos que se consumen. No es posible que se gasten millones de balboas en vacunación, atención prenatal y cuidados mínimos a los niños y gestantes, cuando se deja desprotegidos a la población adulta y geronte.

La evaluación de esos proyectos deberá considerar la pertinencia de las necesidades reales, la adecuación de estas ofertas, la eficiencia de estos procesos, la eficacia de los productos alcanzados y la efectividad de los impactos en los indicadores sanitarios y en las tasas de morbilidad, mortalidad y discapacidad de estas poblaciones. Aún recuerdo cómo en el Sistema Integrado de Salud del Bayano en la década del ´80, atendíamos, por lo menos tres veces al año, cada una de las 60 comunidades del área.

Todo ese esfuerzo que hacen los gobiernos debería concentrarse en habilitar, por lo menos en las áreas rurales, un puesto de salud en cada regimiento, un centro de salud en cada corregimiento, una policlínica y un hospital local en cada distrito y un hospital regional en cada provincia o región de salud, con capacidad de respuesta necesaria, para evitar que la gente tenga que trasladarse a la capital o cabecera de provincia, en busca de los servicios que no encuentran cerca de ellos.

La medicina basada en la Atención Primaria y en la Prevención Primordial y Primaria es la tendencia moderna de la gestión sanitaria, pero no podemos negar que es tal la demanda sanitaria insatisfecha acumulada, que nos tomará muchos millones de balboas y varios lustros de trabajo concreto combatiendo la morbilidad, antes de enarbolar la bandera de la prevención y de los paquetes básicos de atención.

Soy consciente de los esfuerzos de la actual administración del MINSA y de la CSS por reencauzar el esfuerzo sanitario, sólo quiero consignar estos conceptos hoy porque no creo en adscribir la responsabilidad de la salud a los ciudadanos, quienes en un 40% viven en situación de pobreza, como lo han hecho en el pasado basados en concepciones neoliberales injustas.

101 años de Panamá América

 
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