Paradas en las autopistas
Para los panameños, las autopistas siguen siendo algo extraño. Formalmente, existen sólo en la provincia de Panamá.
En el resto del país no son autopistas como tal, sino carreteras rurales. Es por ello que no sorprende que todavía la mayoría de los usuarios no sepa cómo utilizarlas y conducir en ellas. Pero peor aún es que los transportes colectivos que las utilizan estén improvisando paradas de buses en los lugares en que los usuarios escogen apostarse para esperarlos.
Vimos similar comportamiento en la autopista Arraiján- La Chorrera, sin duda la primera autopista del país. Recién construida la totalidad del tramo estaba cercado. No pasó mucho tiempo para que gran parte de las cercas fueran robadas y ya hoy día existen múltiples accesos que no estaban contemplados originalmente, algunos autorizados y otros muchos no autorizados. Los buses paran por doquier para dejar y recoger pasajeros, hasta en la caseta de peajes frente a los policías del tránsito.
Ahora en ambos corredores está ocurriendo lo mismo. A diario vemos cómo los autobuses hacen paradas a todo lo largo de sus tramos. A las horas pico hasta hay sitios ya reconocidos por los usuarios como lugares para esperar. A pesar de que de tiempo en tiempo el Tránsito ha apostado policías en algunos de esos puntos, la práctica persiste. Los autobuses que utilizan estos corredores no son muchos y fiscalizarlos no puede ser complicado ni costoso.
No esperemos a que varios mueran para ponerle fin a este elemento adicional de anarquía en el tránsito vehicular.
En el resto del país no son autopistas como tal, sino carreteras rurales. Es por ello que no sorprende que todavía la mayoría de los usuarios no sepa cómo utilizarlas y conducir en ellas. Pero peor aún es que los transportes colectivos que las utilizan estén improvisando paradas de buses en los lugares en que los usuarios escogen apostarse para esperarlos.
Vimos similar comportamiento en la autopista Arraiján- La Chorrera, sin duda la primera autopista del país. Recién construida la totalidad del tramo estaba cercado. No pasó mucho tiempo para que gran parte de las cercas fueran robadas y ya hoy día existen múltiples accesos que no estaban contemplados originalmente, algunos autorizados y otros muchos no autorizados. Los buses paran por doquier para dejar y recoger pasajeros, hasta en la caseta de peajes frente a los policías del tránsito.
Ahora en ambos corredores está ocurriendo lo mismo. A diario vemos cómo los autobuses hacen paradas a todo lo largo de sus tramos. A las horas pico hasta hay sitios ya reconocidos por los usuarios como lugares para esperar. A pesar de que de tiempo en tiempo el Tránsito ha apostado policías en algunos de esos puntos, la práctica persiste. Los autobuses que utilizan estos corredores no son muchos y fiscalizarlos no puede ser complicado ni costoso.
No esperemos a que varios mueran para ponerle fin a este elemento adicional de anarquía en el tránsito vehicular.