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Paradas improvisadas, un peligro de muerte


Aunque existen normas y sanciones, los conductores del sistema público de transporte mantienen la mala práctica de dejar y recoger pasajeros fuera de las paradas. Y con esto los exponen al peligro de perder la vida.
Pero no se trata de un problema sencillo. La responsabilidad concierne, además de los buseros, a las autoridades y usuarios; quienes en alguna medida son cómplices de esta práctica.
Arturo González, director de Operaciones de Tránsito, señala que las unidades de tránsito deberían prevenir constantemente estas situaciones. Pues cuando se incurre en la falta se obstruye el libre tránsito; y lamentablemente muchas veces las unidades no le prestan atención.
Este problema, denominado "la guerra del centavo", tiene su origen en el propio sistema de transporte; el cual premia a los que hacen mal uso del vehículo que conducen, afirmó.
Aquellos seguidores ganan más dinero, en comparación a quienes conducen ordenadamente. Este fenómeno se produce porque el conductor habituado a la regata llega primero a la parada. Igualmente, aquel que tranca a los demás recoge todos los pasajeros y no permite que el resto lo haga. Por consiguiente, el que recoge gente fuera del perímetro de la parada hace más plata, que el conductor que sólo llega a ella, explica González.
Para los conductores del transporte colectivo, la responsabilidad no es de ellos únicamente. Señalan que así como hay personas que no caminan hasta la parada para tomar su bus, existen otras que desean bajarse donde les da la gana; y si el chofer no accede es objeto de insultos.
La pereza de los usuarios los obliga a parar fuera de las áreas reglamentarias, pues muchos se bajan del bus cuando todavía está andando.Y para evitar algún tipo de accidente se detienen.
De acuerdo con el ingeniero Arturo González, para solucionar este problema se necesita cambiar el obsoleto sistema de transporte; el cual premia a los que conducen mal. Además, de que se requiere implantar uno que recompense a los que conducen bien.
Si el sistema promoviera que recoger o dejar a una persona no significa ningún ingreso adicional, entonces los conductores optaran por llevar a las personas hasta las paradas.
Además, el sistema basado en el reglamento de concesiones vigentes, donde se contempla que los prestatarios de certificados de operación se conviertan en verdaderas empresas de transporte, significaría que se ha iniciado un proceso de cambio que durará unos tres años.
Al tener la empresa una concesión, debe controlar a todos los buses, contratar y pagar sus salarios por igual a los conductores. Esto contribuiría a que los conductores no se vean tentados a recoger fuera de las paradas para alguna persona.
De esta forma, el chofer se detendría en la parada porque aunque lo recoja fuera su ingreso será el mismo y además estaría expuesto a que se le ponga una boleta que en el nuevo sistema será cobrada directamente, lo que implica que la persona y el dueño del vehículo van a sufrir del cobro. Señala González, que esta es una alternativa para poner orden en el transporte público.

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