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Paradógica economía global


Los cambios en la economía del mundo se dan de manera muy vertiginosa, y no siempre y no todos, en la misma dirección. Pongamos, por ejemplo, la crisis del petróleo. A diferencia de la década de los 70, el precio internacional del petróleo ha llegado a cotizarse adonde nunca nadie soñó que pudiera ser cierto, sin que se dieran, de manera inmediata, los cambios abruptos y la recesión económica que sí se dio, -con precios mucho menores-, en la década del ´70.

Eso solamente puede significar que tenemos una economía mucho más diversificada, en la que la globalización y la búsqueda de alternativas al oro negro, empiezan a dejar sentir sus efectos positivos. Y es que, a diferencia de la crisis anterior, esta crisis del petróleo llegó para quedarse con nosotros, retándonos a buscar nuevas fuentes de energía de manera gradual, pero consistente, para cambiar nuestros hábitos de vida.

No sucede lo mismo con la crisis alimenticia. Nos daremos cuenta de que la misma desaparecerá en menos de una década, período de tiempo en el que habremos tratado de recobrar el campo para el cultivo de granos fundamentales, y sobre todo, de encontrar el balance adecuado por metro cuadrado de cultivo, sobre lo que debemos destinar a la alimentación y lo que debemos destinar a los biocombustibles.

La pregunta que queda es si la deflación que podía convertirse en recesión en los Estados Unidos de América, tocó ya fondo, y lo único obvio que podríamos esperar es un período de recuperación económica. Es difícil de decir. No obstante, por la última reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos, en la que por primera vez en varios meses se dejó mantener el precio de los intereses, en vez de bajarlo medio punto como se había hecho hasta entonces consistentemente; habla de la tendencia a pensar que tocamos fondo, y que a partir de ahora, la recuperación económica es posible y aceptable.

Aunque en el medio de tan buenas expectativas, una mala noticia se hizo sentir: dos de las empresas inmobiliarias más grandes de los EE.UU. estarían al borde la quiebra, y el efecto de desconfianza que esto generaría sobre la bolsa de valores, podría ser devastador.

Todo lo cual, demuestra no sólo la complejidad, sino también la interdependencia económica en la que vivimos hoy día y que la recuperación es tanto una cuestión material como sicológica.

101 años de Panamá América

 
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