Parlamentarios deben estar al servicio de la patria
Al haberse concluido el torneo electoral de 1999, de la cual la presidente electa Doña Mireya Moscoso no alcanzó la mayoría legislativa, ya se presume y se comenta que su gobierno va a encontrar problemas en su administración al no contar con la mayoría de legisladores en su alianza. Sobre esa posibilidad hay que recordarles a todos los legisladores, no importa el partido al que pertenezcan, que cada uno de ellos tiene una obligación moral, política y patriótica con la nación y los panameños en base a sus promesas proselitistas, cuando dijeron que lucharían por el bienestar de la patria por conducto de las leyes que sean aprobadas.
En las últimas décadas en las diferentes asambleas hemos visto con pesar cómo negocian sus curules, por conducto de sus líderes, para constituir los bloques de mayoría y respaldar todo lo que viene de su gobierno a base de conveniencias burocráticas y quién sabe cuántas otras sin importarles el futuro de la patria y de los panameños que no están bajo el paraguas de los partidos y políticos. Tal es el caso de las ratificaciones en cargos públicos y políticos de quienes a ellos les conviene, no importa el período y la responsabilidad profesional de sus funciones en los diferentes órganos del Estado e instituciones autónomas; la eliminación de los salarios a quienes no asisten a las sesiones, igual que los proyectos de leyes del Ejecutivo que le conviene a sus intereses de partidos.
Ello ha sido un irrespeto a la patria y una inmoralidad en su conducta parlamentaria si tomamos en cuenta sus promesas y para lo que ellos fueron elegidos. Si la intención de la mayoría parlamentaria en la próxima legislativa, es aprovecharse con pique de revanchismo, obstaculizar la administración de la nueva presidenta, el mal no es para Mireya Moscoso, sino para la patria que le estancan su desarrollo y la imagen del gobierno ante la vista de propios y extraños.
Ojalá no suceda por el buen nombre de la Cámara y sus miembros tomando en cuenta su obligación moral con la patria y la población panameña. Si la Presidente de la República, o cualquier legislador, no importa el partido que pertenece o un ministro de Estado o cualquiera otro que tenga ese derecho, presente un proyecto de ley que vaya en beneficio de la sociedad panameña, todos están obligados a respaldarlo moral y patrióticamente. De esa manera el desarrollo de la próxima administración pública andaría sobre rieles para el beneficio del país, de todos los panameños inclusive los partidos políticos. Las elecciones parlamentarias, las comisiones de trabajo deben ser rotativas entre todos los partidos políticos ocupando las presidencias a fin de hacer el proceso más democrático y coherente para el buen destino de la patria. Trabajar con leyes y poderes prepotentes de una mayoría es algo injusto, inmoral y antipatriótico que ni Dios ni la patria lo toleran y mucho menos la sociedad marginada de nuestro país.
En las últimas décadas en las diferentes asambleas hemos visto con pesar cómo negocian sus curules, por conducto de sus líderes, para constituir los bloques de mayoría y respaldar todo lo que viene de su gobierno a base de conveniencias burocráticas y quién sabe cuántas otras sin importarles el futuro de la patria y de los panameños que no están bajo el paraguas de los partidos y políticos. Tal es el caso de las ratificaciones en cargos públicos y políticos de quienes a ellos les conviene, no importa el período y la responsabilidad profesional de sus funciones en los diferentes órganos del Estado e instituciones autónomas; la eliminación de los salarios a quienes no asisten a las sesiones, igual que los proyectos de leyes del Ejecutivo que le conviene a sus intereses de partidos.
Ello ha sido un irrespeto a la patria y una inmoralidad en su conducta parlamentaria si tomamos en cuenta sus promesas y para lo que ellos fueron elegidos. Si la intención de la mayoría parlamentaria en la próxima legislativa, es aprovecharse con pique de revanchismo, obstaculizar la administración de la nueva presidenta, el mal no es para Mireya Moscoso, sino para la patria que le estancan su desarrollo y la imagen del gobierno ante la vista de propios y extraños.
Ojalá no suceda por el buen nombre de la Cámara y sus miembros tomando en cuenta su obligación moral con la patria y la población panameña. Si la Presidente de la República, o cualquier legislador, no importa el partido que pertenece o un ministro de Estado o cualquiera otro que tenga ese derecho, presente un proyecto de ley que vaya en beneficio de la sociedad panameña, todos están obligados a respaldarlo moral y patrióticamente. De esa manera el desarrollo de la próxima administración pública andaría sobre rieles para el beneficio del país, de todos los panameños inclusive los partidos políticos. Las elecciones parlamentarias, las comisiones de trabajo deben ser rotativas entre todos los partidos políticos ocupando las presidencias a fin de hacer el proceso más democrático y coherente para el buen destino de la patria. Trabajar con leyes y poderes prepotentes de una mayoría es algo injusto, inmoral y antipatriótico que ni Dios ni la patria lo toleran y mucho menos la sociedad marginada de nuestro país.