Participación social empresarial
En los cónclaves empresariales de todos los niveles, tanto nacionales como internacionales, se menciona la necesidad de alcanzar el desarrollo social con la participación de todos y todas. A esta trascendental misión está llamado el Estado, los medios de comunicación social, los empresarios y Ud.
Los ministerios sociales están en el primer orden, especialmente, el de los más necesitados y vulnerables: Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia.
La sociedad civil debe tomar la iniciativa, ya que son los protagonistas de su propio desarrollo. Tal vez el puntal más fuerte, decisivo y efectivo para ese desarrollo, es la fuerza del poder económico.
Sostenibilidad, sustentabilidad, equidad, justicia social, productividad y ecología, son términos a los que se recurre con frecuencia, pero ¿qué camino es preciso tomar para que se concrete y se superen los arcaicos modelos de buscar exclusivamente, la productividad y consecuentemente sus ganancias?
Tenemos todos que superar el egoísmo. Que la creatividad, la modernización y el crecimiento económico individual estén también al servicio del desarrollo social. Que el dinero y el poder se integren a la solidaridad general con inversiones, transferencia de tecnología, con la creación de nuevos empleos, y se les dé a los trabajadores el rol que le corresponde con justicia y respetando este recurso humano tan necesario para el éxito de cualquier empresa.
En lo internacional, fomentar y aprobar estructuras dignas para los trabajadores y competidores nacionales y buscar fórmulas para no permitir condiciones que vulneren el desarrollo de otras áreas de la economía nacional.
Es preciso superar todos los obstáculos, donde no deben caber las reticencias, las intrigas, los malos entendidos, las desconfianzas, los prejuicios, la politiquería barata, las fatuas adulaciones, los intereses ocultos, las trampas, las calumnias, las estafas, los entreguismos, las exclusiones, las discriminaciones, las rivalidades personalistas y las violencias.
Es cierto que no todos los empresarios aún están convencidos de aportar concretamente con sus iniciativas hacia el desarrollo social y el capital humano. Que parte de la población aún persiste en el juega vivo, el paternalismo, la indolencia, la inconsecuencia y la inconciencia. Pero justamente ese es el sutil, delicado y tenso espacio que los ministerios deben llenar para uniformar criterios, aclarar dudas, actuar con asertividad y lograr el consenso necesario para caminar juntos hacia la superación.
Corresponde a los ministerios el activar las gestiones, efectuar la coordinación, provocar los enlaces, preparar los programas, orientar a las publicitarias y televisoras, motivar el cambio para que las personas mejoren su capacidad y rendimiento, modifiquen sus hábitos y costumbres, introyecten los valores éticos y morales, tomen el interés y la responsabilidad de acudir a los centros de entrenamiento.
Igualmente crear los puntos de encuentro, las ferias y bolsas de trabajo, crear las condiciones y las infraestructuras para las inversiones.
Este cambio de actitud de empleados y empleadores, esta identificación con el progreso general nacional, la autoestima de ser panameño, de vivir soberanamente y crear nuestros propios recursos, es el objetivo central del Gobierno de nuestra presidenta Mireya Moscoso, para que todas y todos vivamos seguros, en paz y estables en un país con una mejor calidad de vida.
Los ministerios sociales están en el primer orden, especialmente, el de los más necesitados y vulnerables: Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia.
La sociedad civil debe tomar la iniciativa, ya que son los protagonistas de su propio desarrollo. Tal vez el puntal más fuerte, decisivo y efectivo para ese desarrollo, es la fuerza del poder económico.
Sostenibilidad, sustentabilidad, equidad, justicia social, productividad y ecología, son términos a los que se recurre con frecuencia, pero ¿qué camino es preciso tomar para que se concrete y se superen los arcaicos modelos de buscar exclusivamente, la productividad y consecuentemente sus ganancias?
Tenemos todos que superar el egoísmo. Que la creatividad, la modernización y el crecimiento económico individual estén también al servicio del desarrollo social. Que el dinero y el poder se integren a la solidaridad general con inversiones, transferencia de tecnología, con la creación de nuevos empleos, y se les dé a los trabajadores el rol que le corresponde con justicia y respetando este recurso humano tan necesario para el éxito de cualquier empresa.
En lo internacional, fomentar y aprobar estructuras dignas para los trabajadores y competidores nacionales y buscar fórmulas para no permitir condiciones que vulneren el desarrollo de otras áreas de la economía nacional.
Es preciso superar todos los obstáculos, donde no deben caber las reticencias, las intrigas, los malos entendidos, las desconfianzas, los prejuicios, la politiquería barata, las fatuas adulaciones, los intereses ocultos, las trampas, las calumnias, las estafas, los entreguismos, las exclusiones, las discriminaciones, las rivalidades personalistas y las violencias.
Es cierto que no todos los empresarios aún están convencidos de aportar concretamente con sus iniciativas hacia el desarrollo social y el capital humano. Que parte de la población aún persiste en el juega vivo, el paternalismo, la indolencia, la inconsecuencia y la inconciencia. Pero justamente ese es el sutil, delicado y tenso espacio que los ministerios deben llenar para uniformar criterios, aclarar dudas, actuar con asertividad y lograr el consenso necesario para caminar juntos hacia la superación.
Corresponde a los ministerios el activar las gestiones, efectuar la coordinación, provocar los enlaces, preparar los programas, orientar a las publicitarias y televisoras, motivar el cambio para que las personas mejoren su capacidad y rendimiento, modifiquen sus hábitos y costumbres, introyecten los valores éticos y morales, tomen el interés y la responsabilidad de acudir a los centros de entrenamiento.
Igualmente crear los puntos de encuentro, las ferias y bolsas de trabajo, crear las condiciones y las infraestructuras para las inversiones.
Este cambio de actitud de empleados y empleadores, esta identificación con el progreso general nacional, la autoestima de ser panameño, de vivir soberanamente y crear nuestros propios recursos, es el objetivo central del Gobierno de nuestra presidenta Mireya Moscoso, para que todas y todos vivamos seguros, en paz y estables en un país con una mejor calidad de vida.