Partidas circuitales y salud
Reaparece el tema de la eliminación de las partidas circuitales, hoy por vía del recorte presupuestario que el "rgano Ejecutivo está proponiendo para el año fiscal 2002, por la austeridad que hay que ejercer ante la baja prevista de las recaudaciones y el compromiso con las "Ifis" de un pago extra de alrededor de 500 millones.
Según la Constitución Política de la República, los legisladores tienen funciones legislativas, administrativas y judiciales. En las definiciones de estas funciones no hay forma de encajar las de ejecutar obras circuitales, por lo que se aparta de sus funciones expresas, lo cual hace que, la sobre carga de atribuciones impida el desempeño eficaz en las constitucionalmente diseñadas.
Para nadie es un secreto que la mayoría de los legisladores, los cuales tienen poca o nula participación en sus funciones constitucionales, utilizan las dichosas partidas para proyectarse proselitistamente en las comunidades, con el afán de ir creando las condiciones para poder reelegirse. Aunque no deriven fondos de esas partidas para beneficio pecuniario propio o terceras personas, creencia popular arraigada, el solo hecho de poner letreros en las obras que realizan, donde dicen "obra realizada por la gestión de la partida circuital de fulanito" ya es un acto rayando la inmoralidad, y peor si el letrero dice "obra donada por tal", porque están simulando un hecho no existente, ya que nadie puede donar lo que no le pertenece. El tiempo ha pasado y hoy el Ejecutivo se ha atrevido a "ponerle el cascabel al gato".
Siendo la salud uno de los pilares de la oportunidad de desarrollo de cualquier país, poco ha sido lo que, de estas partidas, se ha podido usar en el sector, y cuando se logra algún tipo de asignación, son para obras que, estando fuera del contexto planificado del sector salud, generan situaciones de apremio, que resulta a veces ser peor el remedio que la enfermedad.
Pongamos como ejemplo la Región de Salud de San Miguelito, donde se lleva adelante un programa piloto de reforma en salud, que está sirviendo de ejemplo para otras regiones sanitarias del país y que, en cónclaves internacionales, dicho por ejecutivos del Banco Mundial, sirve de referencia positiva para promover reformas en otros países. Con estos antecedentes, las partidas circuitales que fluyen en las circunscripciones de los legisladores que tienen que ver con el área y población de la Región de Salud de San Miguelito, Las Cumbres y Chilibre suman 4.25 millones de balboas al año, derivados de seis legisladores de San Miguelito y digamos que dos y medio legisladores del circuito 8-10, porque tenemos aproximadamente la mitad de la población de ese circuito en los corregimientos de Las Cumbres y Chilibre. Recordemos que a cada legislador se le asigna un monto de medio millón de balboas para estos menesteres, habiendo seis por San Miguelito y dos y medio por el circuito 8-10 (el circuito tiene 5 legisladores), suman 4.25 millones de balboas.
La Región para estar en más consonancia con las necesidades, requiere el siguiente personal técnico: 8 educadores en Salud (sólo tenemos 2), 8 auxiliares de registros médicos, 6 nutricionistas (sólo hay 2), 8 asistentes dentales (uno más por Centro), 4 veterinarios, 8 sicólogos, 9 trabajadores sociales, 6 inspectores de vectores (prevención de dengue y malaria), 8 inspectores de saneamiento ambiental (uno por Centro para reforzar situación crítica en la Región), 5 farmacéuticos, 10 auxiliares de enfermería, 10 enfermeras, 3 odontólogos y 15 médicos generales. Estas cantidades son austeras para enfrentar toda la responsabilidad. El monto de una planilla como esta sumaría 700 mil balboas al año, es decir la sexta parte de las partidas circuitales de los legisladores del área de responsabilidad, quedando todavía 3.5 millones de balboas para invertir en otras áreas del sector social.
Sabemos que hay reticencia de la mayoría de los legisladores, de oposición y gobierno (a pesar éstos de decir que apoyan a la Presidenta), pero la eliminación de las partidas circuitales debemos manejarla como una prioridad moral, social y presupuestaria.
A los legisladores les hago un llamado a la reflexión, las reelecciones no pueden estar cimentadas en compra de votos encubiertas por sobornos de obras circuitales, tienen que estar cimentadas en trabajo de calidad en sus funciones constitucionales. La figura de legislador es de ámbito nacional, pero siendo elástico en mi percepción, creo que ni la mitad de los actuales legisladores son conocidos a nivel nacional, si acaso serán conocidos a nivel circuital, porque se han convertido en representantes grandotes (representantones), desjerarquizando la función de parlamentarios de la República.
Hay que empinarse sobre los enanismos y pensar en grande. Las partidas circuitales son inmorales. Cierto que hay muchas otras inmoralidades en la administración pública en los tres órganos del Estado. Hoy los legisladores tienen una oportunidad de ser guías, de ser grandes en ese adecentamiento y tener autoridad moral para actuar en otros correctivos necesarios.
Según la Constitución Política de la República, los legisladores tienen funciones legislativas, administrativas y judiciales. En las definiciones de estas funciones no hay forma de encajar las de ejecutar obras circuitales, por lo que se aparta de sus funciones expresas, lo cual hace que, la sobre carga de atribuciones impida el desempeño eficaz en las constitucionalmente diseñadas.
Para nadie es un secreto que la mayoría de los legisladores, los cuales tienen poca o nula participación en sus funciones constitucionales, utilizan las dichosas partidas para proyectarse proselitistamente en las comunidades, con el afán de ir creando las condiciones para poder reelegirse. Aunque no deriven fondos de esas partidas para beneficio pecuniario propio o terceras personas, creencia popular arraigada, el solo hecho de poner letreros en las obras que realizan, donde dicen "obra realizada por la gestión de la partida circuital de fulanito" ya es un acto rayando la inmoralidad, y peor si el letrero dice "obra donada por tal", porque están simulando un hecho no existente, ya que nadie puede donar lo que no le pertenece. El tiempo ha pasado y hoy el Ejecutivo se ha atrevido a "ponerle el cascabel al gato".
Siendo la salud uno de los pilares de la oportunidad de desarrollo de cualquier país, poco ha sido lo que, de estas partidas, se ha podido usar en el sector, y cuando se logra algún tipo de asignación, son para obras que, estando fuera del contexto planificado del sector salud, generan situaciones de apremio, que resulta a veces ser peor el remedio que la enfermedad.
Pongamos como ejemplo la Región de Salud de San Miguelito, donde se lleva adelante un programa piloto de reforma en salud, que está sirviendo de ejemplo para otras regiones sanitarias del país y que, en cónclaves internacionales, dicho por ejecutivos del Banco Mundial, sirve de referencia positiva para promover reformas en otros países. Con estos antecedentes, las partidas circuitales que fluyen en las circunscripciones de los legisladores que tienen que ver con el área y población de la Región de Salud de San Miguelito, Las Cumbres y Chilibre suman 4.25 millones de balboas al año, derivados de seis legisladores de San Miguelito y digamos que dos y medio legisladores del circuito 8-10, porque tenemos aproximadamente la mitad de la población de ese circuito en los corregimientos de Las Cumbres y Chilibre. Recordemos que a cada legislador se le asigna un monto de medio millón de balboas para estos menesteres, habiendo seis por San Miguelito y dos y medio por el circuito 8-10 (el circuito tiene 5 legisladores), suman 4.25 millones de balboas.
La Región para estar en más consonancia con las necesidades, requiere el siguiente personal técnico: 8 educadores en Salud (sólo tenemos 2), 8 auxiliares de registros médicos, 6 nutricionistas (sólo hay 2), 8 asistentes dentales (uno más por Centro), 4 veterinarios, 8 sicólogos, 9 trabajadores sociales, 6 inspectores de vectores (prevención de dengue y malaria), 8 inspectores de saneamiento ambiental (uno por Centro para reforzar situación crítica en la Región), 5 farmacéuticos, 10 auxiliares de enfermería, 10 enfermeras, 3 odontólogos y 15 médicos generales. Estas cantidades son austeras para enfrentar toda la responsabilidad. El monto de una planilla como esta sumaría 700 mil balboas al año, es decir la sexta parte de las partidas circuitales de los legisladores del área de responsabilidad, quedando todavía 3.5 millones de balboas para invertir en otras áreas del sector social.
Sabemos que hay reticencia de la mayoría de los legisladores, de oposición y gobierno (a pesar éstos de decir que apoyan a la Presidenta), pero la eliminación de las partidas circuitales debemos manejarla como una prioridad moral, social y presupuestaria.
A los legisladores les hago un llamado a la reflexión, las reelecciones no pueden estar cimentadas en compra de votos encubiertas por sobornos de obras circuitales, tienen que estar cimentadas en trabajo de calidad en sus funciones constitucionales. La figura de legislador es de ámbito nacional, pero siendo elástico en mi percepción, creo que ni la mitad de los actuales legisladores son conocidos a nivel nacional, si acaso serán conocidos a nivel circuital, porque se han convertido en representantes grandotes (representantones), desjerarquizando la función de parlamentarios de la República.
Hay que empinarse sobre los enanismos y pensar en grande. Las partidas circuitales son inmorales. Cierto que hay muchas otras inmoralidades en la administración pública en los tres órganos del Estado. Hoy los legisladores tienen una oportunidad de ser guías, de ser grandes en ese adecentamiento y tener autoridad moral para actuar en otros correctivos necesarios.