opinion
Partidas secretas o discrecionales
VÃctor A. Santos J. - Publicado:
Hasta fechas bastante recientes, muy poco se habla de las llamadas partidas secretas, asignadas en el Presupuesto para el uso del Presidente de la República y, tampoco, existía una doctrina oficial sobre su denominación.El ex-presidente Endara aclaró, hace algunos meses, que durante su gobierno hubo las llamadas partidas secretas o reservadas y que su monto fue B/.300,000 balboas anuales, pero que él se cuidó mucho de que la misma fuera utilizada prudentemente y auditada hasta el centésimo por la Contraloría General de la República.Esa suma fue incrementada 20 veces cuando el presidente Pérez Balladares asumió el poder, pues por lo que se sabe su monto actual es de B/.6,000,000 anuales.O sea, que el señor Endara, durante toda su gestión al frente del Organo Ejecutivo, manejó en forma directa un fondo de B/.1,500,000, mientras que el total asignado al actual Presidente ha sido de B/.30,000,000.Unos B/.28,500,000 de diferencia, unos "cuatro reales" una "insignificancia".Establecidos los niveles de los fondos involucrados, pasemos ahora a la parte que tiene que ver con la denominación de la famosa cuenta y a la controversia semántica que han originado algunas declaraciones recientes del delfín del continuismo.Como el bisoño candidato, aconsejado por sus asesores, ha asumido la táctica, cazadora de incautos, de aparentar distanciamiento de su mentor, hace unos cuantos días se le ocurrió decir, para la exportación, desde luego, que es su gobierno (el que sueña, pero que no llegará) no habrán partidas secretas.Ni corto ni perezoso, don Ernesto reaccionó, para aclararle a su pupilo que en su administración no hay partidas secretas, sino discrecionales.Y precisó, para mayor abundancia, que esas partidas no son secretas, pues están reflejadas en el Presupuesto.Y adicionó, para aún mayor abundancia, una petición al Contralor, para que este funcionario certifique que no existen partidas secretas y que, además, se prepare un informe sobre la forma como se han gastado las "partidas discrecionales".No me sorprenderé si antes de que esta columna aparezca (la escribo varios días antes de su publicación) don Gabriel Castro, ya ha declarado, solemnemente, que en el gobierno de don Ernesto todo está más claro que el agua de la tinaja y sancionado la definición oficial del fondo destinado al manejo exclusivo del Presidente y que es, más o menos, la siguiente: Partida secreta, según la definición palaciega es que no aparece en el Presupuesto; discrecional es que aparece en el Presupuesto, pero que el Presidente la puede gastar como le dé la gana y sin dar cuentas a nadie (hasta ahora no las ha dado).¿Estamos ?Al margen de cuál sea la denominación que la Contraloría oficialice, el hecho cierto es que durante el actual gobierno el presidente ha dispuesto de una suma cercana a los 30 millones de balboas, que ha gastado discrecionalmente.Una filtración de esas que suelen darse cuando surgen temas similares, hizo notar que esas partidas se han utilizado "hasta para ayudar a algunas empresas privadas" (aparentemente un mensaje velado, vaya usted a saber para quién), pero, principalmente, para responder a necesidades urgentes, como desastres naturales y emergencias, que no hubieran podido ser atendidas siguiendo los intrincados caminos de la burocracia.Aquello de las ayudas a empresas suena bastante mal, pero no me detendré en ese aspecto.Lo medular es que se eliminen las partidas secretas, discrecionales o reservadas.Punto.Yo me comprometo, de llegar a la Asamblea, a oponerme a que se las incluya en el Presupuesto, bajo cualquier denominación que se utilice.Pero ahora que el tema ha vuelto ha ser motivo de atención pública, es importante que todo este revuelo no quede en nada y se divulgue, para que el país lo sepa, en qué se ha utilizado una suma tan considerable.La Contraloría debe, en forma perentoria, satisfacer la expectativa ciudadana y hacer público un informe que revele los usos que se le han dado a esas partidas.En este aspecto, y no es el único, porque hace mucho tiempo que se debe una explicación detallada sobre la deuda pública, hay mora por parte de los responsables del manejo de los fondos que nos pertenecen a todos.Nadie debe, de manera precipitada llegar a conclusiones, pero si las explicaciones oficiales se demoran o no son satisfactorias, tampoco podrá evitarse que la imaginación vuele hacia la duda o la suspicacia.