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Partidismo vs Independientes


El tema que trataré hoy lo traigo a colación por el hecho de su actualidad y porque lo considero interesante. No es mi deseo personificarlo, pero por momentos, tal vez no pueda evitarlo.
No ignoramos que nuestro sistema electoral es partidista, es decir, basado en los partidos políticos. Si bien es cierto que está demostrado, por lo menos en Panamá, que los gobernantes deben ser políticos; que los tecnócratas son mucha teoría y poca comunicación con el pueblo; que el trabajo dentro de los partidos ayuda a la formación de esos políticos; y que la política es la ciencia de lo posible, también es cierto que la gran masa que se autodenomina independientes, ha demostrado tener una gran fuerza electoral y de decisión en nuestro país. Por eso es necesario no ignorar a esos independientes que tienen liderazgo pero que no confían en los partidos y que desean postularse a puestos de elección popular.
He escuchado en la radio la serie de obstáculos que el Tribunal Electoral pone a esos candidatos para cumplir con los requisitos exigidos. Yo me pregunto ¿por qué? ¿Qué es lo que los hace comportarse como los grandes protectores de los partidos políticos, cuando ellos son, o deben ser, los rectores de la imparcialidad, de la honestidad, de la transparencia, de servir por igual a todos los panameños.
Nada en exceso es beneficioso; si la ley contempla la postulación independiente, el Tribunal está en la obligación de permitirla sin poner cortapisas ni interferir obstinadamente en la misma. Si bien es cierto que la mayoría de los legisladores deben pertenecer a un partido, igual que la mayoría de otros puestos de elección, es hasta saludable la existencia de los independientes que no respondan a consignas partidistas y puedan usar su propio criterio sin el miedo a una revocatoria de mandato.
Cuando un legislador o un Representante son electos en sus cargos, lo son por el pueblo, por los votos de quienes quisieron votar por ellos, aunque muchas veces los partidos ayudan con esos votos. Sin embargo, considero que deben tener más independencia, no sólo ante el público, sino ante los partidos. El partidismo en exceso es también peligroso porque impide la libertad de actuación.
De ser cierto lo que he escuchado por radio respecto a la postulación de los candidatos independientes y los obstáculos que les ponen, estamos ante una pequeña dictadura electoral de un Tribunal que se convierte en mano fuerte equivocada ante las leyes existentes. No olviden que los independientes son la mayoría, no los inscritos en partidos. No seamos ciegos; no tratemos de imponer voluntades de pocos ante el querer de muchos. Hay que respetar la democracia de la que tanto se habla, pero que muchas veces no se respeta ni se practica. La democracia se lleva dentro. Cuando se es un profesional de algo, se piensa como tal. Asimismo, quien piensa en democracia, vive y actúa así. Aquellos que no se formaron en democracia tienen rescoldo y cenizas de dictadores. La democracia se vive y se siente; pero, esto será motivo de otro artículo.
El Tribunal Electoral debe pensar lo que hará y está haciendo con los candidatos independientes porque de esto depende, en parte, la confianza que el pueblo les tenga para las próximas elecciones.

101 años de Panamá América

 
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