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Partidos opositores unidos en equivocación


EL 2 DE JULIO de 2006, México sostuvo elecciones a la Presidencia de la República y al Congreso de la Unión, en las cuales el PRI, que gobernó por más de 70 años, perdió por segunda vez en prácticamente todos los puestos a elección.
El candidato a la presidencia del PRI, Roberto Madrazo, sólo ganó cinco de 300 distritos en la contienda electoral.
Parte de la de oposición "no tradicionalista" en Panamá pronostica que ese es el mismo destino que le espera al PRD, porque los dos son colectivos viejos y tradicionales. Pero antes de llegar a conclusiones prematuras, debemos analizar porqué el PRI perdió en México y el PRD ganó en Panamá y pudiera seguir ganando (dejando el factor Noriega fuera de la ecuación).
Existe una clara distinción entre el PRI y el PRD; y es que, a diferencia del PRI, el PRD entendió algo fundamental en las elecciones del 2004. Sus miembros captaron a tiempo que no podían llegar al día de las elecciones del 2004 con su vieja imagen. Es decir que un PRD del pasado anacrónico, asociado al militarismo, perdería las elecciones. Esto no lo entendió o quiso aceptar el PRI, que hizo caso omiso a las encuestas en donde los mexicanos rechazaron con un 68% al viejo PRI. Cuando hago referencia al viejo PRI, no me refiero a personas de edad mayor, sino a los que mantienen la filosofía de gobernar como en el pasado.
Aunque Martín Torrijos no era el candidato más preparado para ser presidente, sus lemas de campaña fueron certeros, a la vez que la vieja guardia del PRD se protegió de ser identificada con los estigmas de su pasado. El lema "Patria Nueva" y la agrupación "Team Martín" marcaron con éxito el salto del PRD hacia un relevo generacional. Y en este afán de borrar su opresivo pasado, resulta irónico saber que este partido utiliza sus mismos y conocidos métodos de coerción para callar las bocas que evocan su violenta historia como pasó en la campaña del 2004 cuando el candidato a la primera vicepresidencia por Cambio Democrático, en un programa de televisión, cuestionó a miembros del PRD sobre los "desaparecidos", y después del programa recibió llamadas amenazándolo a él y a su familia. El tema de los "desaparecidos" no encoleriza al PRD, pero es la máquina del tiempo que los transporta a su peligroso pasado y eso significaba derrota.
Aunque los dinosaurios del PRD rondaban el partido y la sede de la campaña durante las elecciones del 2004, los mantuvieron al margen de la luz pública. En cambio en México, el PRI hizo todo lo contrario; se postularon algunos viejos del PRI y se les dio mandato dentro del partido y en la campaña.
Un analista político dijo en enero del año pasado que "el PRI va a cambiar, antes o después de las elecciones". Creo que esta elección refleja lo que nos pasa a todos en la vida: el cambio llega, quieras o no; y si te mantienes como un dinosaurio, tendrás el mismo destino que ellos.
El talón de Aquiles de todo partido político es su terqueza a seguir haciendo las cosas como en el pasado. Por eso, se me hace difícil comprender la obsesión de algunos partidos políticos opositores de incrementar membresía. Ese proceso me parece absurdo: acarrear a cientos de personas para inscribirse. Por ejemplo, inscriben a 3, 000, pero a fin del mes el reporte del Tribunal Electoral indica que se les fueron 2, 000 a otro partido. No tratan de averiguar o identificar quiénes y por qué se fueron esos 2, 000 nuevos inscritos, sino que reciclan a otros 3, 000 nuevos miembros. Es como caminar en una procesión, "dos pa´lante y uno pa´tras".
Desafortunadamente, algunos partidos de oposición utilizan la membresía como la razón clave por la cual su candidato debe representar a la oposición en la contienda electoral por la presidencia. Simple: "porque mi partido tiene más inscritos que el tuyo". Volvamos al 2004. ¿Cuántos miembros tenía Solidaridad y cuántos votos obtuvo Endara? ¿Cuántos miembros tenían los arnulfistas, MOLIRENA, y Partido Liberal y cuántos votos logró José Miguel Alemán? En cambio, el PRD se preocupa primero en crear estructura y organización para mantener a sus inscritos y después inscriben.
El PRD sabe dónde están sus inscritos y cuáles son sus necesidades. Existe una logística de apoyo a sus miembros y no los tratan como cabeza de ganado para competir con otros colectivos. El PRD conoce y respeta el orden de las cosas: primero la fundación y después que la estructura está sólida, entonces van los bloques. En otros partidos ponen los bloques sin base y después se preguntan por qué se les vino la casa encima.
Mientras que los partidos políticos opositores continúen obsesionados con las inscripciones, elecciones interpartidarias e implementando políticas obsoletas, el PRD seguirá reinando con esa sonrisa pícara que te dice "yo sé algo que tú no sabes": Evolucionar.

101 años de Panamá América

 
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