default

Pasadas ya las cuatro elecciones, recordemos palabras del Himno


Aunque en los pueblos no faltan aficionados a insultos, injurias, denuncias, acusaciones ciertas y falsas con toda clase de palabras del “sancocho” de la vulgaridad, es tiempo ya de terminar esa guerra sucia para que el país siga marchando y veamos si el próximo Presidente cumple las promesas que hizo durante la más larga, escarnecedora y vergonzante campaña electoral de la historia de Panamá.

Los que están en la primera línea de fuego deberían recordar de cuáles delitos, desmanes o bestialidades han sido autores ellos mismos o parientes cercanos suyos. Algunos, por cierto, podrían recordar los tiempos en que hicieron sus millones en negocios grises durante la dictadura y los que aumentaron los suyos utilizando una triangulación de la Zona Libre para lavar dinero. Recuerdo un personaje político retratado en la prensa norteña con el mayor lavador de dinero de la historia de Estados Unidos.

Conozco muchos crímenes olvidados pero no prescritos, cometidos antes de 1968, porque fui director del periódico que casi una vez por semana los denunciaba, desde los obreros torturados y asesinados en Chiriquí hasta el líder arnulfista silenciado impunemente con cinco disparos, y hasta un robo millonario cuando Estados Unidos eliminó el Silver Certificate y pagó el dinero en circulación a $1.10 por dólar.

Los que se consideran santos o beatos televisados o familiares queridos suyos también puede ser que tengan rabo de paja y techo de vidrio. Otros, gestores de las luchas internas en el partido perdedor con miras a tomárselo, también están expuestos a perder muchos simpatizantes si su comportamiento durante las elecciones y sus hazañas metálicas del pasado se divulgan.

Dos gobiernos sin perredistas pasaron y nadie denunció ninguno de los delitos que, durante meses, surcaron los aires convulsos de la nación, pero en esos diez años no se oyó caer ni una gota de la lluvia de insultos y acusaciones que ni siquiera respetó la vida privada de una mujer que mucho bien le ha hecho a mucha gente durante muchos tiempo.

Es hora de dejar que el nuevo gobierno muestre lo que va a ser sin que la actual gallera política perjudique la reputación de Panamá en el extranjero, que es motor importante del progreso logrado que llevó a Standard & Poor’s a anunciar que Panamá y Perú no sufrirían la crisis que hoy afecta al resto del mundo.

Al país le conviene más que se dejen las cosas seguir hacia adelante y posiblemente hacia mejores tiempos, y que todos recordemos las palabras del himno nacional: “Es preciso cubrir con un velo el pasado, el calvario y la cruz”, porque para muchos que están muy bien ahora ni fue calvario ni los crucificaron.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América