Pasando la página
ADIÓS AL 2005 y bienvenido el 2006. Todo lo sucedido en el 2005 pasó, nos guste o no, ello pertenece al pasado. Antes de voltear la página debemos, con espíritu constructivo y con el fin de mejorar el pasado, analizar algunas de las situaciones negativas que se dieron en el año que está por finalizar.
El Gobierno Nacional dio muestras de un sano propósito de combatir la corrupción ascendente que, en el sector público, a pesar de los señalamientos y las críticas de la sociedad, se venían dando. La administración tomó medidas positivas para darle mayor transparencia a sus actuaciones. Lamentablemente, no demostró interés alguno en que se sancionaran muchos delitos pasados cometido por los de "saco y corbata" que con su impunidad continúan ofendiendo la dignidad de amplios sectores de la sociedad y cerró los ojos ante muchos privilegios que venían y aún siguen.
La Ley 17 que reformaba a la seguridad social, y que provocó un gran trauma colectivo, fue modificada y mejorada en muchos de sus aspectos.
Por otro lado, el Gobierno impuso una reforma fiscal que, en concepto de muchos, frenará el crecimiento económico del país. La competitividad de Panamá en los mercados internacionales se agravará también con el alza del combustible (fuera de nuestro control) y de muchos otros aumentos en sus costos como: el de las cuotas del seguro social, el próximo ajuste al salario mínimo (que es impostergable y justo), el incremento del precio del transporte, etc. Ello afectará al país en cuanto a sus limitadas oportunidades de exportar. Además estamos, por las razones apuntadas, frente al peligro real de una inflación, muy difícil de controlar.
Por otra parte, la justicia no tiene la confianza ciudadana y la percepción de no pocos es que aún hay gran corrupción, en especial en los órganos Judicial y Legislativo. El Gobierno se caracterizó por la lentitud en la acción en el logro de sus objetivos.
A pesar de todos estos aspectos de desaprobación colectiva, pero ciertos y muy reales, debemos ver el 2006 con optimismo y confianza. El TLC con Estados Unidos (EU) y otros países parece ser una pronta realidad. A la gran democracia norteña se le presenta una excelente oportunidad de mejorar sus relaciones con Latinoamérica, iniciando, con nosotros, una nueva política menos mezquina que le haga contrapeso a las alianzas anti-EU liderada por Hugo Chávez, ahora con un nuevo socio: Evo Morales, de Bolivia.
Panamá ha logrado, con políticas coherentes, establecerse con fuerza y prestigio en el ámbito internacional. La construcción sigue su gran desarrollo de acuerdo con los permisos otorgados y las amplias facilidades crediticias existentes. El ensanche del Canal, aunque se desconocen los detalles de su costo, financiamiento y beneficio, prevemos que será una realidad y los trabajos, con su secuela de mano de obra y otros beneficios podrían iniciarse antes de finalizar el próximo año. El turismo, que parece estancado y que sólo por la inercia del pasado ha logrado mantener un modesto desarrollo, mejorará, sin duda. Tenemos hoy más y mejores hoteles, así como otros sitios de interés para el visitante. La "chimenea sin humo" nos producirá, si la explotamos bien, muchos beneficios. Con mayor experiencia existe confianza en que el Gobierno actuará con mayor dinamismo y metas claras, para cumplir con sus promesas electorales de "Patria Nueva".
Si ayer con toda clase de desventajas nos pudimos sobreponer y triunfamos, hoy, en plena democracia y ante una realidad distinta y más favorable, seguiremos en nuestro sendero de progreso. Sólo con trabajo y productividad y no con políticas del paternalismo caduco, podremos asegurar para Panamá la capacidad de mejorar las condiciones de vida de los desprotegidos y mayor equidad.
El Gobierno Nacional dio muestras de un sano propósito de combatir la corrupción ascendente que, en el sector público, a pesar de los señalamientos y las críticas de la sociedad, se venían dando. La administración tomó medidas positivas para darle mayor transparencia a sus actuaciones. Lamentablemente, no demostró interés alguno en que se sancionaran muchos delitos pasados cometido por los de "saco y corbata" que con su impunidad continúan ofendiendo la dignidad de amplios sectores de la sociedad y cerró los ojos ante muchos privilegios que venían y aún siguen.
La Ley 17 que reformaba a la seguridad social, y que provocó un gran trauma colectivo, fue modificada y mejorada en muchos de sus aspectos.
Por otro lado, el Gobierno impuso una reforma fiscal que, en concepto de muchos, frenará el crecimiento económico del país. La competitividad de Panamá en los mercados internacionales se agravará también con el alza del combustible (fuera de nuestro control) y de muchos otros aumentos en sus costos como: el de las cuotas del seguro social, el próximo ajuste al salario mínimo (que es impostergable y justo), el incremento del precio del transporte, etc. Ello afectará al país en cuanto a sus limitadas oportunidades de exportar. Además estamos, por las razones apuntadas, frente al peligro real de una inflación, muy difícil de controlar.
Por otra parte, la justicia no tiene la confianza ciudadana y la percepción de no pocos es que aún hay gran corrupción, en especial en los órganos Judicial y Legislativo. El Gobierno se caracterizó por la lentitud en la acción en el logro de sus objetivos.
A pesar de todos estos aspectos de desaprobación colectiva, pero ciertos y muy reales, debemos ver el 2006 con optimismo y confianza. El TLC con Estados Unidos (EU) y otros países parece ser una pronta realidad. A la gran democracia norteña se le presenta una excelente oportunidad de mejorar sus relaciones con Latinoamérica, iniciando, con nosotros, una nueva política menos mezquina que le haga contrapeso a las alianzas anti-EU liderada por Hugo Chávez, ahora con un nuevo socio: Evo Morales, de Bolivia.
Panamá ha logrado, con políticas coherentes, establecerse con fuerza y prestigio en el ámbito internacional. La construcción sigue su gran desarrollo de acuerdo con los permisos otorgados y las amplias facilidades crediticias existentes. El ensanche del Canal, aunque se desconocen los detalles de su costo, financiamiento y beneficio, prevemos que será una realidad y los trabajos, con su secuela de mano de obra y otros beneficios podrían iniciarse antes de finalizar el próximo año. El turismo, que parece estancado y que sólo por la inercia del pasado ha logrado mantener un modesto desarrollo, mejorará, sin duda. Tenemos hoy más y mejores hoteles, así como otros sitios de interés para el visitante. La "chimenea sin humo" nos producirá, si la explotamos bien, muchos beneficios. Con mayor experiencia existe confianza en que el Gobierno actuará con mayor dinamismo y metas claras, para cumplir con sus promesas electorales de "Patria Nueva".
Si ayer con toda clase de desventajas nos pudimos sobreponer y triunfamos, hoy, en plena democracia y ante una realidad distinta y más favorable, seguiremos en nuestro sendero de progreso. Sólo con trabajo y productividad y no con políticas del paternalismo caduco, podremos asegurar para Panamá la capacidad de mejorar las condiciones de vida de los desprotegidos y mayor equidad.