Pasando la pelota
Si hay dos situaciones engorrosas, cuando se trate de resolver un asunto relacionado con algún tipo de arreglo cualquiera sea su naturaleza en diferentes instituciones del gobierno (de ayer y de hoy) y que más perturba y enfada, son las relativas por un lado, a la notoria y agobiante burocracia existente, y por el otro, la falta de dominio de la materia a tratar por parte del funcionario que se aborda, a tal nivel, que tenga éste que recurrir a otro u oros compañeros de labores para que resuelvan o den respuesta al asunto inquirido.
Como en lo personal y a otros tantos nos ha ocurrido alguna vez, queremos, con la venia del respetado lector, exponer un hecho anecdótico que muy recientemente nos sucedió en la ciudad de Santiago de Veraguas.
Sucede que en el Residencial Los Angeles de esa ciudad y en donde tenemos fincado nuestro hogar, reside un vecino obcecado y reluctante y en cuyos exteriores de su vivienda (área municipal) que hace esquina; tiene como ornamento, sembrados unos arbustos de "fico" y palmeras enanas, los cuales obstaculizan la visibilidad a los conductores de automotores que por allí circulan, tornándose aún más grave la situación por el hecho de que esta calle, adyacente a su vivienda, accesa a un colegio secundario de la comunidad, y, a menudo, algunos transportes de escolares circulan la misma, corriéndose el peligro de un accidente por colisión con otro vehículo, debido como señalaba, a la falta de visibilidad adecuada.
Al percibirlo como un problema de seguridad vial, recurrimos por propia iniciativa a las oficinas del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional de Santiago, con el objeto de manifestar nuestra inquietud. Estando allí nos atendió el oficial de guardia a quien le planteamos la situación de los arbustos. Grande fue nuestra sorpresa al señalarlos que ya había detectado tal situación cuando hacía las rondas de vigilancia por el área aludida. Sin embargo, y a sabiendas de que se trataba de un asunto básicamente de carácter vial, desestimó nuestra queja en esa instancia y por ende nos remitió a Ingeniería Municipal del Municipio de Santiago, lugar a donde nos dirigimos. Al entrevistarnos con la secretaria del ingeniero jefe, éste en aparente intento, al igual que el oficial de guardia de desembarazarse de la situación, nos señaló a través de ella, que deberíamos ir a ANAM, para que mediante resolución el asunto fuese definido en la corregiduría.
Con el objeto de determinar, más que todo por curiosidad, a dónde concluiría el asunto que ya se hacía cansón, nos dirigimos a ANAM exactamente al Departamento de Patrimonio Ambiental, en donde con toda la gentileza nos atendió la señora Rosa Canto, quien nos señaló que si bien no era competencia exclusiva de esta entidad resolver esta problemática, puesto que en realidad se trataba de una materia de índole municipal y de seguridad vial ya que los arbustos que obstruían la visibilidad de los conductores de vehículos estaban ubicados en las áreas verdes municipales; ella acogería nuestra demanda e enviaría al señor José De León, inspector de la institución a investigar la situación y si era necesario, conminar al dueño de la vivienda a que podase o en su defecto cortara los arbustos.
De esa manera, concluiría este periplo que me llevó a visitar tres instituciones del Estado, pudiendo ver resuelto el asunto en la primera que visité. ¡Pero así es mi Panamá!
Como en lo personal y a otros tantos nos ha ocurrido alguna vez, queremos, con la venia del respetado lector, exponer un hecho anecdótico que muy recientemente nos sucedió en la ciudad de Santiago de Veraguas.
Sucede que en el Residencial Los Angeles de esa ciudad y en donde tenemos fincado nuestro hogar, reside un vecino obcecado y reluctante y en cuyos exteriores de su vivienda (área municipal) que hace esquina; tiene como ornamento, sembrados unos arbustos de "fico" y palmeras enanas, los cuales obstaculizan la visibilidad a los conductores de automotores que por allí circulan, tornándose aún más grave la situación por el hecho de que esta calle, adyacente a su vivienda, accesa a un colegio secundario de la comunidad, y, a menudo, algunos transportes de escolares circulan la misma, corriéndose el peligro de un accidente por colisión con otro vehículo, debido como señalaba, a la falta de visibilidad adecuada.
Al percibirlo como un problema de seguridad vial, recurrimos por propia iniciativa a las oficinas del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional de Santiago, con el objeto de manifestar nuestra inquietud. Estando allí nos atendió el oficial de guardia a quien le planteamos la situación de los arbustos. Grande fue nuestra sorpresa al señalarlos que ya había detectado tal situación cuando hacía las rondas de vigilancia por el área aludida. Sin embargo, y a sabiendas de que se trataba de un asunto básicamente de carácter vial, desestimó nuestra queja en esa instancia y por ende nos remitió a Ingeniería Municipal del Municipio de Santiago, lugar a donde nos dirigimos. Al entrevistarnos con la secretaria del ingeniero jefe, éste en aparente intento, al igual que el oficial de guardia de desembarazarse de la situación, nos señaló a través de ella, que deberíamos ir a ANAM, para que mediante resolución el asunto fuese definido en la corregiduría.
Con el objeto de determinar, más que todo por curiosidad, a dónde concluiría el asunto que ya se hacía cansón, nos dirigimos a ANAM exactamente al Departamento de Patrimonio Ambiental, en donde con toda la gentileza nos atendió la señora Rosa Canto, quien nos señaló que si bien no era competencia exclusiva de esta entidad resolver esta problemática, puesto que en realidad se trataba de una materia de índole municipal y de seguridad vial ya que los arbustos que obstruían la visibilidad de los conductores de vehículos estaban ubicados en las áreas verdes municipales; ella acogería nuestra demanda e enviaría al señor José De León, inspector de la institución a investigar la situación y si era necesario, conminar al dueño de la vivienda a que podase o en su defecto cortara los arbustos.
De esa manera, concluiría este periplo que me llevó a visitar tres instituciones del Estado, pudiendo ver resuelto el asunto en la primera que visité. ¡Pero así es mi Panamá!