¿Pase de factura?
Surge nuevamente en nuestro medio el tema de la libertad de expresión. Parecen existir intenciones por parte de la clase política panameña de pasar factura a los medios de comunicación por la divulgación que se ha formulado en torno a los últimos hechos de corrupción. No existe duda de que con la ley Araúz, ley N° 55 de 20 de diciembre de 1999, se experimentó un gran avance en torno a la derogación de las leyes mordaza, pero aún existen disposiciones legales de diverso orden que conducen a este mismo ponzoñoso propósito. Se ha anunciado por parte del nuevo presidente del CONAPE la creación de una cruzada nacional conducente a la eliminación total de las leyes que atentan contra la libertad de expresión y ojalá que en esta oportunidad, de una vez por todas, se deroguen todas las leyes mordaza existentes, porque no podemos estar en este empeño de a poquitos.
Del Centro de Recursos Educativos del Instituto Interamericano de Derechos Humanos hemos obtenido reseña en torno a "la libertad de opinión y de expresión" que transcribimos porque la consideramos conexa a la situación: "....el ejercicio de la libertad no está exento de conflictos. Con frecuencia provoca tensiones de fuerzas o intereses opuestos, que hacen que un individuo o un grupo se vea enfrentado con otros. Y veces el conflicto es hasta con los sentimientos interiores de uno mismo. Estos conflictos de intereses se manifiestan casi invariablemente al examinar la práctica concreta de cualquier derecho individual. Esto ocurre porque las necesidades y aspiraciones de las personas no siempre coinciden: lo que en determinado momento para un individuo o grupo resulta necesario, justo o correcto, puede no ser compartido por otros. Por eso, es indispensable garantizar una convivencia civilizada por las vías democráticas de resolución, como lo hemos venido haciendo".
"Pero pocas libertades provocan tanto conflicto en el mundo contemporáneo, como la así llamada libertad de opinión y de expresión, cuya presentación más plástica la constituye la libertad de prensa. Y es que ya las bibliotecas no son secretas...En el mundo contemporáneo, la expresión y difusión de las ideas, aunque adopten cualesquiera forma, provocan controversias. Las más polémicas y complejas son las que tienen que ver con los medios de comunicación masiva. El enorme alcance cuantitativo de estos medios y su influencia en la opinión de los ciudadanos les otorgan al ejercicio de la libertad y de expresión una dimensión y una consecuencias mucho mayores que en el pasado".
"No obstante, la libertad de opinión y de expresión es uno de los derechos humanos más fundamentales y está también reconocido en los grandes documentos de los derechos humanos como son: La Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948) en el artículo 19; en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), en el artículo IV y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) en el artículo 13 inciso 1."
"Pero, ¿se puede hacer uso de este derecho irrespetando los derechos de los demás o su reputación, o poniendo en peligro la seguridad y el orden públicos, o la salud y moral públicas? Este derecho no es absoluto: tiene sus límites allí donde comienzan los derechos de los demás. La convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 13 inciso 2, resume esos límites diciendo que el ejercicio de la libertad de pensamiento y de expresión no puede tener censura previa, sino que está sujeto a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y que sean necesarias para asegurar: 1° El respeto a los derechos o a la reputación de los demás; 2° La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas"
"Los Estados, las distintas instituciones, las sociedades intermedias y los mismos individuos, tienen que empeñarse por el reconocimiento objetivo, la salvaguarda y la promoción de este derecho. Es tarea de todos. Nadie puede decir que no tiene responsabilidad con él. Pero la obligación mayor es hacer que se viva dentro de sus legítimos límites. Y es tarea urgente, porque hoy, con más frecuencia de lo esperado se viola ese derecho."
Todos los panameños debemos estar atentos a cualquier intento que exista de la clase política nacional por conculcar el derecho de libre de expresión. Entre ésta y la corrupción existe una íntima relación puesto a que, como expresó el Dr. Amat, director de este diario, en su artículo intitulado "Leyes mordaza y corrupción", las leyes mordazas "constituyen instrumento para mediatizar el accionar de la prensa, mediante el temor, el sometimiento y la distracción de su papel como instrumento de denuncia y prevención de la corrupción".
Del Centro de Recursos Educativos del Instituto Interamericano de Derechos Humanos hemos obtenido reseña en torno a "la libertad de opinión y de expresión" que transcribimos porque la consideramos conexa a la situación: "....el ejercicio de la libertad no está exento de conflictos. Con frecuencia provoca tensiones de fuerzas o intereses opuestos, que hacen que un individuo o un grupo se vea enfrentado con otros. Y veces el conflicto es hasta con los sentimientos interiores de uno mismo. Estos conflictos de intereses se manifiestan casi invariablemente al examinar la práctica concreta de cualquier derecho individual. Esto ocurre porque las necesidades y aspiraciones de las personas no siempre coinciden: lo que en determinado momento para un individuo o grupo resulta necesario, justo o correcto, puede no ser compartido por otros. Por eso, es indispensable garantizar una convivencia civilizada por las vías democráticas de resolución, como lo hemos venido haciendo".
"Pero pocas libertades provocan tanto conflicto en el mundo contemporáneo, como la así llamada libertad de opinión y de expresión, cuya presentación más plástica la constituye la libertad de prensa. Y es que ya las bibliotecas no son secretas...En el mundo contemporáneo, la expresión y difusión de las ideas, aunque adopten cualesquiera forma, provocan controversias. Las más polémicas y complejas son las que tienen que ver con los medios de comunicación masiva. El enorme alcance cuantitativo de estos medios y su influencia en la opinión de los ciudadanos les otorgan al ejercicio de la libertad y de expresión una dimensión y una consecuencias mucho mayores que en el pasado".
"No obstante, la libertad de opinión y de expresión es uno de los derechos humanos más fundamentales y está también reconocido en los grandes documentos de los derechos humanos como son: La Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948) en el artículo 19; en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), en el artículo IV y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) en el artículo 13 inciso 1."
"Pero, ¿se puede hacer uso de este derecho irrespetando los derechos de los demás o su reputación, o poniendo en peligro la seguridad y el orden públicos, o la salud y moral públicas? Este derecho no es absoluto: tiene sus límites allí donde comienzan los derechos de los demás. La convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 13 inciso 2, resume esos límites diciendo que el ejercicio de la libertad de pensamiento y de expresión no puede tener censura previa, sino que está sujeto a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y que sean necesarias para asegurar: 1° El respeto a los derechos o a la reputación de los demás; 2° La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas"
"Los Estados, las distintas instituciones, las sociedades intermedias y los mismos individuos, tienen que empeñarse por el reconocimiento objetivo, la salvaguarda y la promoción de este derecho. Es tarea de todos. Nadie puede decir que no tiene responsabilidad con él. Pero la obligación mayor es hacer que se viva dentro de sus legítimos límites. Y es tarea urgente, porque hoy, con más frecuencia de lo esperado se viola ese derecho."
Todos los panameños debemos estar atentos a cualquier intento que exista de la clase política nacional por conculcar el derecho de libre de expresión. Entre ésta y la corrupción existe una íntima relación puesto a que, como expresó el Dr. Amat, director de este diario, en su artículo intitulado "Leyes mordaza y corrupción", las leyes mordazas "constituyen instrumento para mediatizar el accionar de la prensa, mediante el temor, el sometimiento y la distracción de su papel como instrumento de denuncia y prevención de la corrupción".