Paseo
Como iniciativa comunitaria de los presbíteros con quienes convivimos surgió el deseo de cruzar el canal en una de esas expediciones turísticas organizadas. Y efectivamente el sábado pasado nos encontramos en La Isla Morada junto con otros turistas extranjeros que aprovecharon la facilidad para conocer esa maravilla que se llama el Canal de Panamá. Para mí era la segunda vez que lo hacia por compañerismo ya que con anterioridad gracias al Capitán Rafael Méndez F., y las autoridades del Canal, ya había hecho el trecho pero desde el Atlántico, "sea to sea" en un barco ruso, hace ya algunos años, muy bien atendido.
En esta ocasión fue desde el Pacífico hacia Colón. De los 7 compañeros que disfrutamos de la jornada ya había algunos que habían hecho la misma travesía. Francamente es el colmo que vivir en este país y no conocer el famoso canal de Panamá, creo que resultaría imperdonable.
Una primera impresión que deduce uno es que si todos conociéramos y pensáramos todo lo que supuso y supone mantener estas estructuras funcionando y su operatividad seriamos menos demagogos al hablar del canal. Tengo mis dudas de que nosotros solos lo hubiéramos podido cavar y construir en la forma en que se hizo. Y eso no es complejo sino realidad. Pensar también en la cantidad de muertos que ocurrieron y hoy quien se acuerda de ellos.
Sin embargo, luego de muchas luchas e insistencias y de una gran labor diplomática y de otras circunstancias hoy el Canal es administrado por panameños y a cabalidad dentro de las limitaciones obvias con las que hay que contar ya que no somos arcángeles.
El paisaje marino es imponente y escuchar la historia con todos sus datos matemáticos y fechas y lo cual resulta difícil de condensar, pero que todo esto contribuyó a su historia fuera del servicio que sigue prestando a los usuarios del mundo entero.
En este mes de la patria en que repasamos fechas y hechos históricos, conocer el canal es conocer uno de los factores de nuestra nacionalidad. Me decía un compañero que lo que más sentía era la cantidad de agua dulce que va a dar al mar en cada esclusaje aun cuando otro le respondía que comprobáramos la cantidad de agua que también sigue cayendo estos días. Ojalá no falte nunca el agua que es lo vital en este canal. Y ojalá no solo nos sintamos orgullosos de tener esta maravilla de la ingeniería en nuestro medio sino que también la sepamos mantener y defender.