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Pastores o políticos


Está muy de moda en nuestro medio, con motivo del proceso electoral, las aspiraciones de pastores o reverendos de algunas iglesias, sobre todo evangélicas, a candidatos a legisladores. Si bien es cierto todo panameño tiene derecho a aspirar a cargo de elección popular mientras cumpla con los requisitos establecido en el Código Electoral, pero lo que sí nos parece censurable es que se aproveche la condición de pastor en los púlpitos para hacer proselitismo político. Las iglesias tienen como misión la orientación espiritual de sus feligreses, no convertirse en un medio que se aparta de este fin.
Nuestras disposiciones legales en materia electoral prohíben a los policías y funcionarios hacer política partidista por razón de sus cargos. Sería interesante escuchar la opinión del Tribunal Electoral, en cuanto a si es legal que un pastor aproveche su condición como tal para promover candidaturas entre sus fieles o hermanos de la iglesia. Independientemente de la legalidad o no de esta conducta, opino que constituye una inmoralidad, pues estamos utilizando nuestras comunidades eclesiásticas para fines que no le son propios, situación inaceptable que no debemos permitir en nuestra sociedad. El pastor que quiera ser político debe inscribirse en un partido o aspirar como independiente por ser esos los medios idóneos, no sus iglesias.
Por una simpatía generacional, quiero creer que, en efecto, Martín Torrijos representa una nueva clase política que no usa "ni la mentira ni el engaño". Pero, al igual que miles de ciudadanos, aún estoy esperando una respuesta clara y contundente sobre la cuestión política más crucial que deberá abordar la clase gobernante en el próximo período.
La típica rutina indica que los pacientes van a los cuartos de urgencia a hacerse exámenes de laboratorio o pruebas de radiología que pudieron practicarse en las policlínicas. Esto provoca que cuando hay un paciente que sí la necesita, tiene que esperar a todos los que están delante de él.
Para el Dr. González, éste es un círculo vicioso, porque urgencia significa, para el usuario, una atención rápida independiente de lo que tenga. Y eso no es así.
Recomienda que se fortalezca el sistema de atención en las policlínicas y se doten de recursos mínimos para evitar el nudo crítico que se forma en este servicio donde cae todo: tanto en lo interno de los hospitales como fuera de ellos. Cuando el paciente tiene algún tipo de inestabilidad o se siente mal, el único recurso consiste en mandarlo a urgencia.

101 años de Panamá América

 
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