"Patria Revertida"
La Patria son los viejos senderos retorcidos que el pie desde la infancia sin tregua recorrió" Sinuosa, voluptuosa y pequeñita; producto de un parto inducido por los estratégicos intereses imperiales, nace como Estado (¿) que agrupa una nación, el 3 de noviembre de 1903: Panamá, la de la estrecha cintura que rasgó generosamente sus entrañas en aras de la servidumbre mundial, para colocarse como punto de contacto, al concierto de las naciones del globo terráqueo. Con un "Destino Manifiesto" que ya se avizoraba desde la época precolombina, pero que alcanzó una dimensión más concreta con la conquista europea, donde fue incorporada de manera tajante y sin medias tintas a la economía de mercado prevaleciente, hoy rebautizada como globalización; eufemismo que pretende distanciarnos de las causas simples y verdaderas de los problemas económicos que acosan a nuestros países; que de algunas y otra forma enfrentan la triste realidad de ver explotados sus recursos para el enriquecimiento de los otros, los ajenos, porque "el mundo es ancho y ajeno".
Y como si fuera poco, nuestras naciones sucumben no sólo ante el yugo extranjero (españoles, norteamericanos, ingleses, árabes, hindostánes, japoneses, chinos, judíos); lo hacen también bajo la ejida de los que por haber nacido en el terruño, se dicen compatriotas, paisanos de ese panameño que siempre dice que sí, "sí, sí, sí, pero no para protestar ...sí, sí, sí..." Esos, que los mancillan son los peores, los que sólo tienen como norte la ganancia indiscriminada; el aprovechamiento de los recursos nacionales, aunque no hayan dado por ello ni un ápice de buena voluntad, cuando se inició este ¡alpinismo generacional!, que en su mejor momento planteó el uso más colectivo de nuestros recursos y el pleno ejercicio de nuestra soberanía, para hacer de éste un país digno y provechoso.
Hoy, pasado dos años de la reversión, observamos con profunda tristeza que se ha creado una nueva elite, la que en la jerga popular son denominados como los "Nuevos Zonias", poseedores absolutos de las áreas revertidas, transformadas en emporios habitacionales y cercadas de tal modo, que la 4 de julio en su respectivo momento se queda chiquitita. Ello con el subterfugio de la ¡seguridad!, entre las dos caras de la misma moneda: El Curundu pobre y desarrapado y el Curundu rico; el de la oligarquía, la que siempre reprochó nuestras luchas nacionalistas, etiquetándonos como revoltosos, y en aquel momento con la fuerza amenazante de la etiqueta comunista.
Aquella oligarquía "para quien son herencia los balnearios de las playas que le quedan, productivos los negocios bajo vientos que no cesan. Esas áreas revertidas tienen todas las riquezas de futuras privaciones de consorcios que las sueñan". (Franco J. Romance de las áreas revertidas). Aquella que maldijo hasta la saciedad la salida de los gringos, porque se sentían (se sienten) incapaces y que no me vengan con el viejo estribillo de que propiciamos la lucha de clases, ¡vamos!, que la lucha de clases, la tienen ustedes por el mango, sino que lo digan los grandes empresarios. Aquellos que proponen, por lo menos ven con buenos ojos, (se les hace la boca agua) la privatización de algunos servicios de la Caja de Seguro Social, como si sólo ellos tuvieran velas en ese entierro. Aquellos que descuentan y no pagan la cuota de Seguro Social de los trabajadores y que los mantienen, a título de la temporalidad, sin los derechos esenciales laborales, son los que hoy usufructan las riquezas reversadas.
Otras de las obras que prevalecen en las áreas revertidas son las corporaciones, creaciones del ex presidente Toro Balladares, que no se contentó con vendernos y encarecernos la telefónica y la electricidad, sino que si tarda un poco más nos habría empeñado a nosotros(as) mismos; amén de la inmediata disminución de nuestra calidad de vida hipotecando, quién sabe cuántas generaciones de panameños(as), pero eso en nada le afecta a él, a su familia y a sus amiganchos. Esta es una forma suigéneris de compensar al pueblo su aporte a la recuperación canalera y su jolgorio fantasioso del 31 de diciembre de 1999. Te miro a veces, Patria como un túnel de cruces y burdeles, como un golpeado muro de cantinas. Espectros insondables cual brujas mitológicas, chupan tu sangre pura, cortan tu carne humilde, tus manos temblorosas como pétalos". (Franco J., Panamá Defendida).
Por qué no pensar en concederle a la Universidad de Panamá, nuestra primera casa de estudios, hoy día constreñida por bloques y modulares de cemento, un globo de terreno que le permita una expansión compatible con el sentido de campus universitario, propicio para la expresividad humana con áreas verdes para el solaz, el sosiego y la reflexión; con suficiente espacio para múltiples actividades académicas, reflexivas; hecho que permitiría que la Universidad recuperara el sentido de Academia, reflexión e intelectualidad. En su defecto, coloquen las oficinas públicas en los lares dejados por la Universidad. Les aseguro que todos ganaríamos en eso, y reconoceríamos una deuda moral con la casa de Octavio Méndez Pereira.
Y como si fuera poco, nuestras naciones sucumben no sólo ante el yugo extranjero (españoles, norteamericanos, ingleses, árabes, hindostánes, japoneses, chinos, judíos); lo hacen también bajo la ejida de los que por haber nacido en el terruño, se dicen compatriotas, paisanos de ese panameño que siempre dice que sí, "sí, sí, sí, pero no para protestar ...sí, sí, sí..." Esos, que los mancillan son los peores, los que sólo tienen como norte la ganancia indiscriminada; el aprovechamiento de los recursos nacionales, aunque no hayan dado por ello ni un ápice de buena voluntad, cuando se inició este ¡alpinismo generacional!, que en su mejor momento planteó el uso más colectivo de nuestros recursos y el pleno ejercicio de nuestra soberanía, para hacer de éste un país digno y provechoso.
Hoy, pasado dos años de la reversión, observamos con profunda tristeza que se ha creado una nueva elite, la que en la jerga popular son denominados como los "Nuevos Zonias", poseedores absolutos de las áreas revertidas, transformadas en emporios habitacionales y cercadas de tal modo, que la 4 de julio en su respectivo momento se queda chiquitita. Ello con el subterfugio de la ¡seguridad!, entre las dos caras de la misma moneda: El Curundu pobre y desarrapado y el Curundu rico; el de la oligarquía, la que siempre reprochó nuestras luchas nacionalistas, etiquetándonos como revoltosos, y en aquel momento con la fuerza amenazante de la etiqueta comunista.
Aquella oligarquía "para quien son herencia los balnearios de las playas que le quedan, productivos los negocios bajo vientos que no cesan. Esas áreas revertidas tienen todas las riquezas de futuras privaciones de consorcios que las sueñan". (Franco J. Romance de las áreas revertidas). Aquella que maldijo hasta la saciedad la salida de los gringos, porque se sentían (se sienten) incapaces y que no me vengan con el viejo estribillo de que propiciamos la lucha de clases, ¡vamos!, que la lucha de clases, la tienen ustedes por el mango, sino que lo digan los grandes empresarios. Aquellos que proponen, por lo menos ven con buenos ojos, (se les hace la boca agua) la privatización de algunos servicios de la Caja de Seguro Social, como si sólo ellos tuvieran velas en ese entierro. Aquellos que descuentan y no pagan la cuota de Seguro Social de los trabajadores y que los mantienen, a título de la temporalidad, sin los derechos esenciales laborales, son los que hoy usufructan las riquezas reversadas.
Otras de las obras que prevalecen en las áreas revertidas son las corporaciones, creaciones del ex presidente Toro Balladares, que no se contentó con vendernos y encarecernos la telefónica y la electricidad, sino que si tarda un poco más nos habría empeñado a nosotros(as) mismos; amén de la inmediata disminución de nuestra calidad de vida hipotecando, quién sabe cuántas generaciones de panameños(as), pero eso en nada le afecta a él, a su familia y a sus amiganchos. Esta es una forma suigéneris de compensar al pueblo su aporte a la recuperación canalera y su jolgorio fantasioso del 31 de diciembre de 1999. Te miro a veces, Patria como un túnel de cruces y burdeles, como un golpeado muro de cantinas. Espectros insondables cual brujas mitológicas, chupan tu sangre pura, cortan tu carne humilde, tus manos temblorosas como pétalos". (Franco J., Panamá Defendida).
Por qué no pensar en concederle a la Universidad de Panamá, nuestra primera casa de estudios, hoy día constreñida por bloques y modulares de cemento, un globo de terreno que le permita una expansión compatible con el sentido de campus universitario, propicio para la expresividad humana con áreas verdes para el solaz, el sosiego y la reflexión; con suficiente espacio para múltiples actividades académicas, reflexivas; hecho que permitiría que la Universidad recuperara el sentido de Academia, reflexión e intelectualidad. En su defecto, coloquen las oficinas públicas en los lares dejados por la Universidad. Les aseguro que todos ganaríamos en eso, y reconoceríamos una deuda moral con la casa de Octavio Méndez Pereira.