¿Pausa en la lucha anticorrupción?
Una simpatía sin precedentes despertó entre los ciudadanos los anuncios y las medidas anticorrupción, desarrolladas por el actual gobierno en los primeros meses de gestión. Afirmaciones como: “al fin le pondrán el cascabel al gato”, “ya era tiempo de frenar esta burla a la conciencia colectiva” y “ahora sí se va a enseriar el país”, ganaron espacios en importantes círculos sociales, económicos y profesionales. La gente decente parecía respirar de otra manera, mirar con cierta tranquilidad el futuro del país, por esa especie de solvencia moral anunciada por las autoridades. Siete meses después sin embargo, el impulso inicial parece haber desaparecido, y no sólo fueron excarcelados mediante fianzas los dos ministros detenidos, sino que aquellos que fueron señalados como corruptos se podrían estar preparando para recibir una disculpa pública. Nada de robos en anteriores gobiernos ni asaltos al erario público. Una de dos: o los señalados eran gente honrada que se han ganado el pan con el sudor de la frente, o la algarabía oficial solo era eso, una alharaca destinada a lograr el favor político de los votantes. El único perjudicado es un electorado, que como en tantas otras ocasiones aborda con credibilidad infantil los lemas de campañas y al final resulta estafado por una clase política que miente según las circunstancias porque, en definitivas, para ella “el fin justifica los medios”.