¿Pausa a la globalización?
Muchos querrán ver en la guerra de Irak la causa del aumento vertiginoso del costo del petróleo. Definitivamente que la inestabilidad política en las zonas de producción afecta, pero algunos expertos sostienen que aun si se resolvieran todos los problemas en el Medio Oriente y Venezuela, el precio del petróleo continuaría alto, porque la principal razón del alto costo de los energéticos tiene más que ver con la demanda que con la oferta.
Hoy se extrae y comercializa más petróleo que nunca y también se consume más que nunca. El despertar de las economías de China e India, sin hablar de Brasil, México y otras economías emergentes con menor población, ha generado fuerzas de consumo muy superiores a la capacidad de producción instalada.
Es innegable que este aumento del nivel de vida de cientos de millones de personas en el mundo es producto de la muy criticada globalización. También es indispensable señalar que la solución a los nuevos problemas no es regresar a viejas fórmulas estatistas y proteccionistas. Sin embargo, habría que preguntarse sobre la velocidad del cambio y la pérdida de control del proceso. Definitivamente, la globalización no se debe deshacer pero sí podemos preguntarnos si debiera hacerse un pausa, cómo y cuándo reiniciar.