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Paz Social (III)


Salió un comunicado de la CEP con su doble aspecto de la Realidad Religiosa y la Realidad Nacional que, muy respetuosamente, enumera los problemas actuales de nuestra comunidad y algo parecido, sin ser comunicado oficioso, en dos entregas anteriores, el Dr. Carlos Bolívar Pedreschi (CBP) lo hemos tenido de huésped en esta columna con sus señalamientos cívicos y acertados.

Hablando del problema del transporte, que es de nunca acabar, y que en estos momentos nuevamente nos tiene en vilo con sus amenazas, nos dice: "Como medida urgente y afortunadamente y sin costo para el Estado, el Presidente debe exigir que de inmediato la relación que vincula a transportistas y conductores quede, como siempre debió estar, sujeta al Código de Trabajo; que los choferes ganen un salario fijo mensual; que sus horas de trabajo diario no pasen de las ocho que establece la ley; y que los conductores queden inmediatamente incorporados al régimen de seguridad social de que disfruta el resto de los trabajadores en la República de Panamá. Además, el gobierno debe abrir de inmediato el mercado del transporte público. Así veremos, lo antes posible, buses higiénicos, en condiciones mecánicas de seguridad y choferes uniformados, como los tuvimos en el pasado. Como dije, ejecutar las medidas indicadas no exigiría erogación al Estado: únicamente reclamaría la sensibilidad y el coraje que tuvo el presidente Roberto F.Chiari al romper relaciones diplomáticas con el gobierno más poderoso del mundo.

¿Por qué tanto temor a los transportistas y realmente ninguna consideración con la vida de los usuarios? El Ejecutivo tiene la palabra". Así piensa CBP.

Sin embargo, podemos admitir que algo se está haciendo en medio de los interminables reclamos que están usualmente haciendo los del transporte con sus demandas de alza de la tarifa y de los subsidios.

Continuemos con CBP: "El otro problema grave y creciente del transporte público urbano es el del exceso de vehículos que transitan las calles. Este fenómeno obliga a consumir más tiempo y más combustible. Reducir la gravedad de este problema, tampoco requiriría desembolsos del Estado. Sería suficiente decretar que salvo, los vehículos comerciales, los automóviles con números pares sean los únicos que puedan circular determinados días y los vehículos con números impares en otros días distintos. Los sábados y domingos, la circulación sería libre para todos los automóviles".

Sobre el desempleo e inseguridad los correlaciona como efecto y causa, subproducto de la injusta e impráctica distribución de la riqueza. Y como es un problema diario, no podemos esperar a que cuando surjan los incentivos fiscales surtan los efectos que les son propios y la desocupación disminuya. Y al tocar el problema de la corrupción, concluye con la sentencia de Arias Calderón: "Hay que tener bien claro que las instituciones rara vez corrompen a los ciudadanos. Son ellos los que corrompen a los instituciones".

101 años de Panamá América

 
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