Pedrarias y la Ley Faúndes
¿Cuándo van a promover acciones para derogar la funesta Ley Faúndes?
Parecerá extraño el título de este artículo, por eso explicaré la razón del mismo. Durante el siglo XIII, el promedio de vida de las personas era de unos 30 años. Las causas de ello: Insuficiente producción de alimentos, marcada deficiencia nutricional, condiciones higiénicas deplorables, escasa y deficiente atención sanitaria, etc.
Doscientos años después, en el siglo XV, la situación era similar. En esa época y en esas condiciones nace, en 1443, Pedro Arias Dávila (Pedrarias), que en 1514, a la edad de 71 años llegó a Santa María la Antigua del Darién como Gobernador de Castilla del Oro al mando de una gran expedición cortesana, acompañado de su esposa, Doña Isabel de Bobadilla, y de Fray Juan de Quevedo, primer Obispo del Istmo y de Tierra Firme. Cinco años después, el 15 de agosto de 1519, a los 76 años de edad, fundó la ciudad de Panamá, primera ciudad española en el mar descubierto por Balboa. Pedrarias llegó al Istmo con la autoridad que su alta investidura le otorgaba, actuando con mano dura para poner orden, realizando las acciones y estableciendo con gran visión geopolítica las estructuras administrativas y de gobierno que las circunstancias demandaban. En efecto, Panamá fue punto de partida de expediciones de conquista hacia el sur y oeste del istmo, llegando hasta tierras de lo que hoy es Centroamérica.
También de Panamá partió la expedición de Pizarro hacia el descubrimiento y conquista del Imperio de los Incas. En 1528, a los 85 años, Pedrarias fue normado Gobernador de Nicaragua hasta 1531, cuando falleció. Por fortuna para España, Panamá, Nicaragua y el mundo, en esa época no existía una ley tan absurda, irracional y retrógrada como la Ley Faúndes, pues un mamotreto como ése nos hubiera privado del importante legado de un conquistador, mayor de 75 años, que era Pedrarias, y quien sentó las bases de nuestra identidad. Su caso demuestra perfectamente que después de los 75 años mantuvo su vigor, su determinación, un espíritu indomable, y sus neuronas y sinapsis funcionaban perfectamente.
Podemos citar otros ejemplos de panameños ilustres como el Dr. Ricardo J. Alfaro, que fue Magistrado de la Corte Internacional de Justicia, Presidente de la República y de la Academia de la Lengua, manteniéndose activo en sus labores hasta un día antes de su fallecimiento, a los 89 años. El caso del Dr Baltasar Isaza Calderón, erudito y muy respetado conocedor de nuestra lengua quien, con más de 80 años, seguía investigando, asistía a congresos y presentaba sus ponencias con reconocida autoridad y solvencia académica. También Rogelio Sinán, Chalo Brenes, Gil Blas Tejeira y muchas otras personalidades de nuestro mundo cultural y científico, con condiciones físicas, psíquicas, anímicas, y neuronas y sinapsis en normal funcionamiento; tuvieron la mejor disposición de seguir brindando sus conocimientos, experiencias y valiosos aportes a la juventud y a la Patria. No obstante, en la actualidad, una aberrante Ley 61 de 1998, conocida como Ley Faúndes, corta de tajo esa voluntad y esa disposición privando a la nación de tan valiosos recursos humanos en momentos que la Patria más lo necesita.
Los estudios demográficos muestran una marcada tendencia del envejecimiento de la población mundial, fenómeno al que Panamá no escapa. Se estima que para el año 2050, el 50% de la población del planeta será mayor de 65 años y tendrá que prolongar por varios años su vida activa laboral. ¿Qué está haciendo la Asamblea Nacional, el Ministerio de Desarrollo Social, la Defensoría del Pueblo, las agrupaciones de Derechos Humanos y de jubilados y el presidente de la República al respecto?
Parecerá extraño el título de este artículo, por eso explicaré la razón del mismo. Durante el siglo XIII, el promedio de vida de las personas era de unos 30 años. Las causas de ello: Insuficiente producción de alimentos, marcada deficiencia nutricional, condiciones higiénicas deplorables, escasa y deficiente atención sanitaria, etc.
Doscientos años después, en el siglo XV, la situación era similar. En esa época y en esas condiciones nace, en 1443, Pedro Arias Dávila (Pedrarias), que en 1514, a la edad de 71 años llegó a Santa María la Antigua del Darién como Gobernador de Castilla del Oro al mando de una gran expedición cortesana, acompañado de su esposa, Doña Isabel de Bobadilla, y de Fray Juan de Quevedo, primer Obispo del Istmo y de Tierra Firme. Cinco años después, el 15 de agosto de 1519, a los 76 años de edad, fundó la ciudad de Panamá, primera ciudad española en el mar descubierto por Balboa. Pedrarias llegó al Istmo con la autoridad que su alta investidura le otorgaba, actuando con mano dura para poner orden, realizando las acciones y estableciendo con gran visión geopolítica las estructuras administrativas y de gobierno que las circunstancias demandaban. En efecto, Panamá fue punto de partida de expediciones de conquista hacia el sur y oeste del istmo, llegando hasta tierras de lo que hoy es Centroamérica.
También de Panamá partió la expedición de Pizarro hacia el descubrimiento y conquista del Imperio de los Incas. En 1528, a los 85 años, Pedrarias fue normado Gobernador de Nicaragua hasta 1531, cuando falleció. Por fortuna para España, Panamá, Nicaragua y el mundo, en esa época no existía una ley tan absurda, irracional y retrógrada como la Ley Faúndes, pues un mamotreto como ése nos hubiera privado del importante legado de un conquistador, mayor de 75 años, que era Pedrarias, y quien sentó las bases de nuestra identidad. Su caso demuestra perfectamente que después de los 75 años mantuvo su vigor, su determinación, un espíritu indomable, y sus neuronas y sinapsis funcionaban perfectamente.
Podemos citar otros ejemplos de panameños ilustres como el Dr. Ricardo J. Alfaro, que fue Magistrado de la Corte Internacional de Justicia, Presidente de la República y de la Academia de la Lengua, manteniéndose activo en sus labores hasta un día antes de su fallecimiento, a los 89 años. El caso del Dr Baltasar Isaza Calderón, erudito y muy respetado conocedor de nuestra lengua quien, con más de 80 años, seguía investigando, asistía a congresos y presentaba sus ponencias con reconocida autoridad y solvencia académica. También Rogelio Sinán, Chalo Brenes, Gil Blas Tejeira y muchas otras personalidades de nuestro mundo cultural y científico, con condiciones físicas, psíquicas, anímicas, y neuronas y sinapsis en normal funcionamiento; tuvieron la mejor disposición de seguir brindando sus conocimientos, experiencias y valiosos aportes a la juventud y a la Patria. No obstante, en la actualidad, una aberrante Ley 61 de 1998, conocida como Ley Faúndes, corta de tajo esa voluntad y esa disposición privando a la nación de tan valiosos recursos humanos en momentos que la Patria más lo necesita.
Los estudios demográficos muestran una marcada tendencia del envejecimiento de la población mundial, fenómeno al que Panamá no escapa. Se estima que para el año 2050, el 50% de la población del planeta será mayor de 65 años y tendrá que prolongar por varios años su vida activa laboral. ¿Qué está haciendo la Asamblea Nacional, el Ministerio de Desarrollo Social, la Defensoría del Pueblo, las agrupaciones de Derechos Humanos y de jubilados y el presidente de la República al respecto?