Pedreschi y la Constitución
Con el sello del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI) -organización no gubernamental sin fines de lucro, creada con el propósito de impulsar el estudio de los problemas de la Ciencia Política, la Administración Pública y las Relaciones Internacionales- y bajo el título: "La Constitución de 1972, análisis y comentarios", el jurista Carlos Bolívar Pedreschi nos brinda en su última publicación el resultado de sus permanentes observaciones y contribuciones al mundo local de lo constitucional.
La visión del catedrático y maestro constitucionalista, y sus análisis han sabido estar presentes en el acontecer nacional por casi medio siglo. Los mismos se han caracterizado por distinguir siempre lo importante y lo secundario con un carácter, a la vez, dialéctico y didáctico.
La naturaleza del problema constitucional que vive Panamá, no puede ser abordada ni conocida sin los diagnósticos que -con acierto- nos ha brindado el respetado constitucionalista y que han sido una valiosa contribución para el constitucionalismo en Panamá, el cual ha sido víctima de todos los desmanes que caracteriza a los regímenes autoritarios, sean estos militares o civiles.
Recalca Pedreschi que "...de la naturaleza propia de las Constituciones resultan los límites prácticos que le son consubstanciales o, si se prefiere inevitables". Hoy día no es posible identificar una Constitución si no tenemos también en cuenta su aspecto formal. Thomas Paine nos enseña que: "Una Constitución no es algo de nombre solamente, sino de hecho. No es un ideal sino una realidad. Y si no se produce en forma visible no es nada. Una Constitución es una cosa antecedente a un gobierno, y un gobierno es sólo la creación de una Constitución. La Constitución de un país no es un acto de gobierno, sino el pueblo que constituye un gobierno" (Thomas Paine, Rights of Man, London, Pelican Classics, 1977, pág. 93)
Pedreschi destaca el contenido castrense de la versión original de la Constitución de 1972 y resalta lo que en su opinión es el "contenido democratizador" de las reformas de 1983, para insistir que los problemas que presenta la denominada Constitución de 1972 deben inclinarnos "por una Constitución nueva que nazca por la vía que las realidades políticas hagan viable". Ello lo lleva a proponer el medio y el contenido de una nueva Constitución sin dejar de lado el criterio de Ferdinand Lasalle que "los problemas constitucionales no son primariamente, problema de derecho sino de poder."
Desde sus primeros y vigentes estudios: "El Pensamiento Constitucional de Moscote" y "El control de la Constitucionalidad en Panamá", el profesor Pedreschi ha sabido estar presente en el análisis crítico de los más importantes temas de nuestro acontecer nacional. Sus diversos trabajos sobre el nacionalismo panameño y la cuestión canalera, las negociaciones y los tratados del Canal, recogidos en su gran mayoría en la compilación "Panamá: visión geopolítica y testimonial de su drama", plasman su testimonio y protagonismo ciudadano frente a la imposición extranjera y el cipayismo local.
De igual forma sus claras denuncias durante el período del militarismo, sus alegatos en contra del fraude electoral de 1984, sobre periodismo y autocensura, sus escritos favor de la Libertad de Expresión, así como más de cuarenta ensayos publicados sobre temas constitucionales, hacen que Pedreschi se distinga de muchos de sus contemporáneos que optaron por callar y no opinar, que prefirieron ser eco y no voces, que no se atrevieron a protestar cuando hablar era una obligación.
El presente trabajo, en el cual Carlos Bolívar Pedreschi corrobora la urgente necesidad de que el pueblo panameño se convierta en protagonista de su propia historia, es un nuevo llamado a la conciencia nacional, a la reflexión. Su lectura es tarea ciudadana de todos aquellos que no desean ser espoliques de la mediocridad ni autistas de la realidad.
(mabernal@sinfo.net)
"No podemos promover en esta ocasión la anarquía", señaló Rodríguez, quien alertó que cualquier decisión de legalizar a los "piratas" podría ocasionar el cierre de la Gran Terminal de Albrook, lo cual podría generar una mala señal a los inversionistas.
"Los transportistas pagamos 100 mil balboas mensuales para operar en esa terminal, que genera mil empleos", señaló el transportista, que en esa ocasión pareció hablar como accionista de la terminal de Albrook.
Por último, Rodríguez se puso el sombrero de legislador para manifestar que el problema se pudiera resolver en parte cuando el Estado establezca un contrato de concesión con las 900 rutas que operan en el país.
Los "piratas" señalan que ni las multas han podido eliminarlos porque la deficiencia del servicio de transporte regular los hace sobrevivir. Primero establecieron la multa en B/.500 y ahora la aumentaron a B/.800, pero estos taxistas y dueños de autos particulares siguen transportando pasajeros hacia el sector Oeste.
Leonel Montilla, presidente de los transportistas "pirata", que se autodenominan "auxiliares", manifestó que en buena parte han solucionado el problema a los usuarios por la deficiencia del servicio que prestan los buses.
Montilla destacó que la Constitución Nacional y las normas que regulaban- hasta hace poco- el transporte selectivo, los autoriza a prestar dicho servicio, sometidos a la libre oferta y demanda . No obstante, denunció que han encontrado oposición para prestar este servicio auxiliar por parte de los sindicatos de transportistas y "grandes empresarios que han colocado sus intereses por encima del bienestar colectivo".
Para los "piratas" no todo está perdido, toda vez que ven una luz en la oscuridad debido a que la Comisión de Transporte recomendó una reforma a la ley del transporte para regular el servicio nocturno de taxis y buses hacia el sector Oeste.
Entretanto, el director de la Autoridad del Tránsito, Pablo Quintero Luna, reiteró que las sanciones contra los piratas seguirán porque es un servicio ilegal que no está contemplado en la legislación. En las tres entregas participaron: Elizabeth Muñoz de Lao, Carlos Vargas, Yuriela Sagel, Enrique Brathwaite, Melitza Solano, José Eduardo Sánchez, Yodalis Bethancourt y Rodolfo Gaitán.
La visión del catedrático y maestro constitucionalista, y sus análisis han sabido estar presentes en el acontecer nacional por casi medio siglo. Los mismos se han caracterizado por distinguir siempre lo importante y lo secundario con un carácter, a la vez, dialéctico y didáctico.
La naturaleza del problema constitucional que vive Panamá, no puede ser abordada ni conocida sin los diagnósticos que -con acierto- nos ha brindado el respetado constitucionalista y que han sido una valiosa contribución para el constitucionalismo en Panamá, el cual ha sido víctima de todos los desmanes que caracteriza a los regímenes autoritarios, sean estos militares o civiles.
Recalca Pedreschi que "...de la naturaleza propia de las Constituciones resultan los límites prácticos que le son consubstanciales o, si se prefiere inevitables". Hoy día no es posible identificar una Constitución si no tenemos también en cuenta su aspecto formal. Thomas Paine nos enseña que: "Una Constitución no es algo de nombre solamente, sino de hecho. No es un ideal sino una realidad. Y si no se produce en forma visible no es nada. Una Constitución es una cosa antecedente a un gobierno, y un gobierno es sólo la creación de una Constitución. La Constitución de un país no es un acto de gobierno, sino el pueblo que constituye un gobierno" (Thomas Paine, Rights of Man, London, Pelican Classics, 1977, pág. 93)
Pedreschi destaca el contenido castrense de la versión original de la Constitución de 1972 y resalta lo que en su opinión es el "contenido democratizador" de las reformas de 1983, para insistir que los problemas que presenta la denominada Constitución de 1972 deben inclinarnos "por una Constitución nueva que nazca por la vía que las realidades políticas hagan viable". Ello lo lleva a proponer el medio y el contenido de una nueva Constitución sin dejar de lado el criterio de Ferdinand Lasalle que "los problemas constitucionales no son primariamente, problema de derecho sino de poder."
Desde sus primeros y vigentes estudios: "El Pensamiento Constitucional de Moscote" y "El control de la Constitucionalidad en Panamá", el profesor Pedreschi ha sabido estar presente en el análisis crítico de los más importantes temas de nuestro acontecer nacional. Sus diversos trabajos sobre el nacionalismo panameño y la cuestión canalera, las negociaciones y los tratados del Canal, recogidos en su gran mayoría en la compilación "Panamá: visión geopolítica y testimonial de su drama", plasman su testimonio y protagonismo ciudadano frente a la imposición extranjera y el cipayismo local.
De igual forma sus claras denuncias durante el período del militarismo, sus alegatos en contra del fraude electoral de 1984, sobre periodismo y autocensura, sus escritos favor de la Libertad de Expresión, así como más de cuarenta ensayos publicados sobre temas constitucionales, hacen que Pedreschi se distinga de muchos de sus contemporáneos que optaron por callar y no opinar, que prefirieron ser eco y no voces, que no se atrevieron a protestar cuando hablar era una obligación.
El presente trabajo, en el cual Carlos Bolívar Pedreschi corrobora la urgente necesidad de que el pueblo panameño se convierta en protagonista de su propia historia, es un nuevo llamado a la conciencia nacional, a la reflexión. Su lectura es tarea ciudadana de todos aquellos que no desean ser espoliques de la mediocridad ni autistas de la realidad.
(mabernal@sinfo.net)
"No podemos promover en esta ocasión la anarquía", señaló Rodríguez, quien alertó que cualquier decisión de legalizar a los "piratas" podría ocasionar el cierre de la Gran Terminal de Albrook, lo cual podría generar una mala señal a los inversionistas.
"Los transportistas pagamos 100 mil balboas mensuales para operar en esa terminal, que genera mil empleos", señaló el transportista, que en esa ocasión pareció hablar como accionista de la terminal de Albrook.
Por último, Rodríguez se puso el sombrero de legislador para manifestar que el problema se pudiera resolver en parte cuando el Estado establezca un contrato de concesión con las 900 rutas que operan en el país.
Los "piratas" señalan que ni las multas han podido eliminarlos porque la deficiencia del servicio de transporte regular los hace sobrevivir. Primero establecieron la multa en B/.500 y ahora la aumentaron a B/.800, pero estos taxistas y dueños de autos particulares siguen transportando pasajeros hacia el sector Oeste.
Leonel Montilla, presidente de los transportistas "pirata", que se autodenominan "auxiliares", manifestó que en buena parte han solucionado el problema a los usuarios por la deficiencia del servicio que prestan los buses.
Montilla destacó que la Constitución Nacional y las normas que regulaban- hasta hace poco- el transporte selectivo, los autoriza a prestar dicho servicio, sometidos a la libre oferta y demanda . No obstante, denunció que han encontrado oposición para prestar este servicio auxiliar por parte de los sindicatos de transportistas y "grandes empresarios que han colocado sus intereses por encima del bienestar colectivo".
Para los "piratas" no todo está perdido, toda vez que ven una luz en la oscuridad debido a que la Comisión de Transporte recomendó una reforma a la ley del transporte para regular el servicio nocturno de taxis y buses hacia el sector Oeste.
Entretanto, el director de la Autoridad del Tránsito, Pablo Quintero Luna, reiteró que las sanciones contra los piratas seguirán porque es un servicio ilegal que no está contemplado en la legislación. En las tres entregas participaron: Elizabeth Muñoz de Lao, Carlos Vargas, Yuriela Sagel, Enrique Brathwaite, Melitza Solano, José Eduardo Sánchez, Yodalis Bethancourt y Rodolfo Gaitán.