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Penas, hacinamiento y brazaletes


Cuentan que por la década del sesenta, un embajador norteamericano destacado en Panamá exclamó: "Yo no entiendo este país" y un subordinado comentó: "Sí. Es kafkiano". A lo que el embajador respondió: "No. Yo entiendo a Kafka, yo no entiendo este país." Nuestra legislación penal y el sistema penitenciario son por lo menos kafkianos. Definitivamente estamos hablando mucho más allá del proceso, todo el sistema es kafkiano. Ha sucedido que personas han estado presas por más tiempo que la condena máxima del delito del que se les acusa, sin que hayan sido condenados, y tampoco se les libera ¡pues se está a la espera de una sentencia! Por otra parte, homicidas de alta peligrosidad nunca son detenidos o son liberados inmediatamente, porque invocan minoría de edad; o, si son adultos y son condenados, penan una fracción de la ya de por sí corta sentencia, porque el sistema está diseñado para las rebajas de pena a los condenados. Otras barbaridades se refieren a la magnitud de las penas. Cada tanto tiempo a alguien se le ocurre que hay que agravar la pena de algún delito y terminamos castigando con más años de cárcel el hurto pecuario que el secuestro de una persona.
La falta de criterio penal ha producido una sobrepoblación penitenciaria en donde ni son todos los que están, ni están todos los que son. Es evidente que hay personas privadas de libertad que revisten de ninguna o muy baja peligrosidad social y que podrían perfectamente pagar su deuda con la sociedad a través de trabajos comunitarios u otras medidas punitivas no privativas de la libertad. Así mismo hay personas con conductas antisociales de alta peligrosidad que no debieran salir nunca de la cárcel. La medida del brazalete electrónico es una solución sensata para eliminar el hacinamiento carcelario. Es más económica para el Estado que el mantener a la persona en prisión, además evita situaciones que conducen a flagrantes violaciones a los Derechos Humanos. Ahora bien, esta no es una medida para aplicar a cualquier reo y la selección adecuada será determinante para su éxito. Si se favorece con la misma a personas de baja peligrosidad social, que sean delincuentes primarios y que hayan demostrado verdadero arrepentimiento de sus actos, se habrá hecho un gran progreso. Si se usa la medida para favorecer a parientes o allegados de personas influyentes o poderosas sin considerar las condiciones antedichas, le vemos corta vida a la iniciativa. Si no hay un mecanismo ágil y veloz para que las autoridades reaccionen ante la violación al perímetro de confinamiento, también fracasará la iniciativa.

101 años de Panamá América

 
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