Percepción ciudadana, seguridad y discusión militar
Este no es un artículo sobre política, aunque la discusión sobre los militares y su desarrollo profesional se hayan convertido en un tema político. Se trata de un análisis técnico, enmarcado en las ciencias de la comunicación, que pretende abordar las razones por las que un asunto sencillo, puntual y necesario, como lo es la seguridad del país, que preocupa a todos, ha generado tanta polémica.
Los seres humanos nos comunicamos. Recibimos y emitimos impulsos, que son decodificados y generan una respuesta retroalimentando al emisor, ello constituye el proceso de comunicación. A través de nuestros sentidos, recibimos estímulos, entre otros, de gentes que dan información constantemente a través del lenguaje y también de sus hechos. Son esos estímulos transmitidos a través de lo dicho, pero sobre todo de las actuaciones, los que forman la imagen del hombre, de la mujer y de las instituciones de los países, de los gobiernos y de las empresas. Es la decodificación del estímulo percibido la que forma la imagen que nos hacemos, la cual no necesariamente ha de ser verdadera o correcta, pero para los efectos de la percepción es la valedera, por lo que, a partir de ella, surgen argumentos que la explican, la justifican y contribuyen a generalizarla.
La materia seguridad se ha constituido en una preocupación, a pesar de estadísticas que generan cifras que indican que la situación ha mejorado, al menos, en relación con otros años. Cada día nos llegan a través de los medios de comunicación un sinnúmero de informaciones que llenan nuestros hogares de angustia, pues muestran la violencia en su más alta y terrible manifestación. Frente a esto, la percepción ciudadana es que no hay seguridad en el país. Ahí surge el otro tema, el militar. La discusión militar, no es un tema exclusivo de Panamá; también está presente en Argentina, en donde se discute sobre la seguridad del país; en Bolivia, en donde versa sobre el regreso de los militares y su acceso al poder; y en Uruguay, en donde, incluso, hay preocupación por la filiación que mantienen los militares con la logia Masónica.
Un sondeo de opinión, nada científico, realizado en Buenos Aires y en Montevideo, arrojó como respuesta que en manos de los estamentos militares la seguridad era funcional y, aunque los entrevistados gustan vivir en democracia, enfatizaron que bajo este régimen, la seguridad se había debilitado. Eso también es percepción ciudadana. ¿Por qué este resultado? La respuesta es técnica y tiene su base en la comunicación. El ser humano busca creer en sus instituciones, necesita creer. Pero el doble discurso, la no certeza de la veracidad del mensaje, los mensajes distorsionados que transmiten estímulos confusos, y el temor por el pasado recientemente vivido, afectan la percepción ciudadana.
La adopción de una política de comunicación coherente que explique con claridad los objetivos de cada acción ejecutada, dirigida a responder a las percepciones de los ciudadanos, es el primer paso para lograr un consenso en éste y en cualquier otro tema nacional. Incluir la tolerancia en los mensajes que se emiten es la clave para el inicio de una buena comunicación que lleve a resultados positivos para la convivencia humana. Planificar la comunicación a partir de la adopción de una política elaborada en base a valores reales es la respuesta aplicable, según cada caso, para resolver los problemas nacionales, porque la imagen no se consigue por medio de apariencias, sino construyendo y manteniendo una identidad firme, con valores bien identificables en las acciones que se realizan y que reflejan la imagen que deseamos.