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Percepción y pruebas: investigar y certitud


La clara oscuridad del actuar, inefectivo, de acuerdo con los elementos del título y otros, engendran y fortalecen la impunidad. La historia de los últimos 40 años así lo ha demostrado. El descaro de funcionarios, en variados peldaños administrativos, dentro y fuera de los tres poderes del Estado, involucrados en acciones de enriquecimiento ilícito, es vergonzoso. La inacción o lentitud en el impulso del Órgano Judicial, desde la Corte Suprema hacia abajo, descartan la transparencia en todo su actuar. Cada vez que se mencionan los “peces gordos”, el silencio, la ausencia de acciones firmes o la planificada lentitud de los actos investigativos y procesales quedan, asfixiantemente, demostrados.

Extiendo mis atrasadas felicitaciones a los medios escritos de comunicación que, con demostrada valentía y capacidad investigativa, han puesto al descubierto, año tras año, situaciones vergonzosas que demuestran la complejidad que conlleva el actuar corrupto; sin embargo, las argucias de los mecanismos descarados, cuando se investigan, no resultan tan efectivos como los corruptos planificaban sus denigrantes acciones.

En muy pocas ocasiones, los eslóganes de campaña se acercan tanto a la verdad: "Funcionarios que entran pobres y salen millonarios" (parafraseando).

Asombrosa la cantidad de tontos útiles, funcionarios de Gobierno y de algunas instituciones del sector privado, que prestan sus cargos como garantes de la corrupción y protegen la impunidad. Sus excusas en los medios son risibles.

La arrogancia de quienes, descaradamente, muestran sus mal adquiridas riquezas, siempre con unas excusas inadmisibles e irreales, expresadas de forma despreciativa, demuestran lo poco que les importa la pobreza de los demás o de los que nada tienen, es impresionante. Así es el espíritu mafioso de estos seres que están lejos de entender o siquiera aceptar que su ilícito enriquecimiento afecta y empobrece más a la mayoría de nuestra ciudadanía.

Qué lamentable es la desesperanza que genera la pobreza unida, en ocasiones, a la ausencia de conocimiento, lamentablemente afectada por una cruel política populista, repleta de falsedades: pérdida de la soberanía, los "yeyesitos", el sector privado no paga impuestos, la pobreza parte del abuso de los ricos empresarios que pagan salarios de hambre, etcétera, permite, inauditas reelecciones y la querencia de personas que, definitivamente, no se lo merecen. ¡Qué engañada está gran parte de nuestra ciudadanía!

Como si los falsos políticos, altos funcionarios, conocidamente corruptos que han convertido nuestra institucionalidad en su banca personal, fuera de otorgar algunos puestos mal pagados a sus adeptos, les interesase una patria más equitativa.

Señor Presidente del cambio, hay mucho por hacer y muchos por castigar, vía una justicia cierta. No permita que su periodo haga perseverar la impunidad de los corruptos. Los cambios integrales de nuestra Constitución son vitalmente necesarios.

101 años de Panamá América

 
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