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Perdiendo el tren del TLC


Puede que la respuesta haya satisfecho a algunos, ajenos al desarrollo histórico de este tipo de negociación, pero no es nuestro caso. México llegó a integrarse al actual mercado de libre comercio de América del Norte, que lo une a Canadá y Estados Unidos, gracias en gran parte al patrocinio canadiense y a la fuerza del inmenso flujo migratorio de sus ciudadanos que permeaba la frontera hacia el Norte. Dejarlo fuera del proceso contribuiría a acentuar el abismo que incrementaría aun más la migración ilegal en perjuicio de Canadá y Estados Unidos. Por eso no podían dejar por fuera a México. Tarde o temprano los espalda mojadas llegarían a las riberas del Ontario.
En el caso de Centroamérica ha ocurrido un proceso similar. La guerra civil en la región y la perenne crisis económica propiciaron una migración masiva de centroamericanos hacia Estados Unidos, de cuyas inmensas remesas se sostiene hoy la economía del istmo. Clinton y el propio Bush han tratado de detener y revertir la migración, pero ha sido inútil. Frente al problema, México ha asumido el mismo papel que con su país jugó en su oportunidad Canadá: propiciar la integración del bloque centroamericano al tratado de libre comercio de América del Norte.
Lo anterior ha tenido lugar en una parsimoniosa evolución que inició con la integración de un bloque centroamericano de 32 millones de habitantes, del cual Panamá se marginó. Luego de eso, siguió la celebración de tratados de libre comercio entre las naciones del bloque y México, que se acaba de completar. Ahora viene la penúltima etapa, esto es la celebración de un tratado similar de Centroamérica con Estados Unidos que en Washington se percibe inminente, habiendo ya un acuerdo en el texto base. Después seguirá con Canadá.
Igual que ocurrió en su oportunidad con México, el argumento migratorio es de mucha consideración, que no es el caso de Panamá. Otro elemento, además de sus 32 millones de habitantes, es su solución de continuidad geográfica con América del Norte, que no es el caso de Chile y Uruguay.
Estamos fuera del proceso, en meros tanteos iniciales, muy atrasados como para poder sumarnos al bloque de Centroamérica. El equipo negociador de Estados Unidos está atareado con unas negociaciones que adelanta con Singapur; y en su orden de prelación, siguen otros, no Panamá. El presidente de Uruguay estuvo hace poco haciendo "lobby" en Washington por una semana, en la que se reunió con cuanto congresista o persona influyente pudo. Nosotros no hemos hecho igual. Es más, hemos dejado sola a nuestra Embajada y no nos hemos acercado suficientemente a Centroamérica.



101 años de Panamá América

 
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