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Peregrino en Ucrania




Sacerdote jesuita

Si algo he admirado en este Pontífice de nuestra Iglesia Católica, es no sólo el plusmarquismo en cuanto a sus viajes (94) que creo que va a ser difícil de superar, sino su santa audacia. Con sus años y sus achaques cualquiera que fuera su consejero lo menos que haría es sugerirle un "ya está bueno", pero por lo visto su norma es "lo que tienes que hacer hazlo pronto". A posteriori colegimos que él tenía que ir a Atenas, tenía que ir a Siria, tenía que ir a Rusia y las fechas se han estado sucediendo y el Papa, como peregrino, está en Kiev, Ucrania. Obviamente cabe la pregunta, ¿para qué? ¿A qué exponerse en un medio tan hostil? ¿Por qué no a Centroamérica? Y las reacciones nos han ido dando la respuesta.
Decididamente las informaciones que vienen desde Roma todas son de sello positivo. Desde los sitios donde ha visitado son de una impresión variopinta. Son de crítica, de sacudimiento, de renovación, de revisión y para nosotros, de ilustración de cómo andan las cosas por esos lares y de paso, un establecer contacto con el aislamiento en que viven del resto del mundo. La visita del Papa de Roma ha sido como un sismo leve que ha sacudido recuerdos históricos de tipo doctrinal eclesiástico como también recuerdos de rencillas políticas del remoto pasado y del reciente. Desde luego, nada de una nueva tensión entre Roma y Constantinopla.
En Rusia se acaba de celebrar el 10 aniversario del renacimiento católico. El emisario Vaticano Jean Louis Tauran viajó en mayo pasado a celebrar el renacimiento hace diez años de las estructuras católicas en ese país. El arzobispo Tadeusz Kondrusiewicz, ha recordado que en 1991 en toda la Federación rusa sólo había diez parroquias, ocho sacerdotes, cuatro iglesias y dos capillas. Ahora, en cambio, hay 220 parroquias, unos 215 sacerdotes y unas 230 religiosas. Niega "proselitismo" del que acusa la Iglesia ortodoxa, pues la Iglesia Católica existe en Rusia desde el siglo XII".
En una carta de Juan Pablo II a su Beatitud Volodymyr, metropólita de Kiev y de toda Ucrania, le manifestaba "quiero asegurarle que he leído con atención cuanto Vuestra Beatitud ha querido manifestarme con respecto a mi peregrinación apostólica a Ucracia que, por invitación de los obispos católicos y por el presidente de la República del país, pienso realizar con la gracia de Dios, el próximo mes de junio". En otro aparte afirma Juan Pablo II "podré finalmente, después de repetidas invitaciones, corresponder a un vivo deseo de los católicos ucranianos, bastante numerosos y muy enraizados en el país, y tener un encuentro con ellos y confirmados en la fe de Jesucristo nuestro único Señor". "Con este espíritu, me dispongo a ir como peregrino a la amada y noble tierra de Ucracia. Me animan sentimientos de alegría para el encuentro con los hermanos e hijos católicos y el sentimiento de afecto y de evangélica fraternidad hacia cuantos en esa nación comparten la fe en Cristo y quieren testimoniar en el mundo como nosotros, el amor de Dios Padre, manifestado en su Hijo Jesús, en el poder del Espíritu Santo".
"Por consiguiente, mi próxima visita, quiere también poner en evidencia una constante y respetuosa atención hacia los hermanos ortodoxos, junto al decidido compromiso de continuar recorriendo el camino del diálogo en la verdad y en la caridad. Signo de este entendimiento profundo, decidido a superar todo eventual problema surgido entre nosotros, es la Comisión Mixta de miembros de la Iglesia Greco-Católica ucraniana -que incluye dos representantes del Patriarcado de Moscú y dos de la Santa Sede- nuevamente establecida para satisfacer el deseo de Su Santidad el Patriarca Alexis II de examinar las relaciones entre católicos y ortodoxos en Ucrania Occidental. Mi ferviente deseo es que esa comisión inicie sus trabajos lo antes posible". Esta carta es del 26 de marzo de 2001 continúa declarando su deseo de expresar con un abrazo el mandato del Maestro "Ut unum sint". La unidad de todos los cristianos tan necesaria en el mundo actual.
Por otro lado, lamentablemente, está el Patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Alexis II que ve y vio una ofensiva católica en el viaje del Papa a Ucrania. El 4 de mayo, Juan Pablo II firmó con el arzobispo ortodoxo de Atenas, Christodoulos una declaración conjunta en la que ambas iglesias condenaban todo recurso a la violencia, al proselitismo, al fanatismo en nombre de la religión". Horas antes, el Papa había pedido perdón a los ortodoxos griegos por los agravios pasados y presentes. Mientras el Papa continuaba su peregrinación por Siria y Malta en la ruta paulina, el Primado de Ortodoxo de Grecia visitaba al patriarca Alexis de Moscú y le informaba del perdón solicitado por la Iglesia Católica y además le entregaba una cruz como regalo del Obispo de Roma.
Alexis II ha recibido con frialdad y escepticismo el gesto de acercamiento católico a los ortodoxos griegos. "Hay que ver cómo se realizará en la práctica esta declaración del Papa" exclamó.
El patriarcado de Moscú reprocha a Roma: 1) el proselitismo católico en las iglesias ortodoxas de Bielorrusia, Ucrania, Rusia y Kazajstán" y 2) la cuestión de Ucrania en donde ortodoxos y greco católicos (rito oriental leal a Roma) llamados "uniatas" se enfrentan por la recuperación de las parroquias y propiedades confiscadas por Stalin. Incluso, publicaciones en Moscú hacer ver que la visita del Papa coincide con el 60 aniversario de la invasión de Hitler y el viaje 94 del Papa lo declara como acción hostil, acto de agresión y pérfido". Sin embargo, Juan Pablo II ha besado la tierra en un pote que le presentaron y su visita a Ucrania y a otras dependencias ha sido pacífica, no con grandes multitudes como en Latinoamérica, pero eso sí con gran poder de convocatoria evangélica. El presidente de Ukrania, Leonid Kuchma tiene cifrado su poder político en la unificación de las tres iglesias de Ucrania.


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