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Peregrino y monstruoso


Hay varios factores que inciden en el aparente repunte en las encuestas de Ricardo Martinelli, lo que lo pone en una clara ventaja sobre su más cercana seguidora Balbina Herrera, en la lucha por llegar al Palacio de las Garzas. En primer lugar, a diferencia de Herrera y Varela, este último que ha marcado tercero en las encuestas, el tenaz comerciante no se vio envuelto en unas primarias como lo hicieron sus contrarios en sus respectivas colectividades. El solo se declaró el ungido y elegido para representar a CD como candidato a Presidente.

En segundo lugar, posee los recursos suficientes para comprar conciencias a diestra y siniestra en un claro mensaje de que, a pesar de que le endilguen cierta bipolaridad mental, él está claro hasta dónde pueden llegar los tránsfugas y cuánto puede invertir en el negocio político, aún perdiendo las elecciones; es decir, sabe administrar sus riesgos. Y un tercer elemento guarda relación con el discurso que está utilizando de manera demagógica como lo es por ejemplo, "mano dura" contra la delincuencia, esto en oposición tiene más fuerza y contundencia. RM está diciendo lo que la gente quiere escuchar, que lo haga si llega a la presidencia, es otra cosa, y es allí donde está el detalle y la irresponsabilidad de los candidatos, quienes ante la ausencia de verdaderas propuesta de Estado, utilizan y manipulan muy bien frases coyunturales para persuadir y confundir a los indecisos.

La fortaleza de Martinelli se concibe y se gesta en escenarios mediáticos, fundamentalmente en la televisión y en las encuestas; no obstante, debemos recordar que a BH no se le puede descartar, su fortaleza radica en los sectores populares y ya lo demostró; cuenta con el apoyo de vastos sectores de independientes, obreros y profesionales, que calladamente han venido construyendo alianzas, y potenciando sinergias de colaboración e inclusión; cuenta, además, con un partido que si bien tiene contradicciones -propio de los colectivos de nuevo tipo- es capaz de tener vocería en el 100% de las mesas de votación, y allí radica la fortaleza de BH y la debilidad de RM.

Ante la ausencia de propuestas de Estado, se han visto en la necesidad de traer a colación referentes agotados; verbigracia, acusar a BH de ser de izquierda, lo que demuestra sus profundas limitaciones cognitivas con un elemento ideológico que no está en la agenda de los nuevos liderazgos emergentes; ligado a esto, evidencian un desconocimiento supino del contexto internacional, donde las heridas del modelo neoliberal sangran en un escenario unipolar.

En cuanto al partido que representa BH, sus mandos medios y candidatos a representantes y diputados, deben entender que sólo el voto en plancha puede salvarlos; elegir a RM resultaría peregrino y monstruoso, ya que de llegar a la presidencia no es de extrañarnos que blanda su agenda oculta, ésta puede ser, por ejemplo, la privatización del Canal (mil millones dólares en ganancias) y del Seguro Social, la mutilación de la Asamblea Nacional para instaurar una Constituyente y desconocer la Ley de Carrera Administrativa.

101 años de Panamá América

 
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