Pérez Balladares, Solidaridad y un balance de su gestión (3 )
Para ser ecuánime, yo divido la gestión del presidente Pérez Balladares en dos etapas: una antes del referéndum de agosto de 1998 y la otra después del mismo.
Ambas son completamente distintas y no parecieron ser obras del mismo autor. Vuelve otra vez a mi mente la doble personalidad de algunos individuos.
Los cuatro primeros años de su gestión fueron muy exitosos como detallé en artículo anterior, mientras que el último año ha sido un completo desastre en el cual prevaleció el desacierto y la improvisación.
Las cosas que más se le critican al Dr. Ernesto Pérez Balladares son y no necesariamente en el orden en que se dieron:
El incremento incontrolado de casas de juego, bingos y máquinas tragamonedas como nunca habíamos tenido.
La duda que han dejado en la ciudadanía los contratos celebrados para la construcción de los corredores Norte y Sur. Esta reserva en cuanto a la transparencia que ha habido en los mismos encuentra justificación por el comportamiento del Ministerio de Obras Públicas, que en todo momento se constituyó en el defensor incondicional de los contratistas frente a las claras irregularidades cometidas por éstos.
La precipitud en presentar leyes inconsultas: Sala Quinta, el Fondo Fiduciario, la Ley del Registro Público, la Ley de la PTJ, la condonación de las obligaciones de los asentamientos campesinos, la municipalización de la DIMA, entre otras, y el nombramiento de muchos funcionarios que van más allá de su período.
El pésimo manejo que se le dio al CMA con un sin fin de contradicciones que causaron gran confusión en la opinión pública y desconfianza por nuestra falta de seriedad en los EE.UU.
No aprovechó el control que ejercía en la Asamblea Nacional para influir en la regulación de las partidas circuitales y la eliminación de otros privilegios que afectan la buena imagen del "rgano Legislativo.
Mantuvo en su cargos a varios ministros que habían perdido la confianza ciudadana y era ya figuras muy desgastadas que afectaban la imagen del gobierno.
La falta de tolerancia política como sucedió con los Partidos Solidaridad y Liberal Nacional cuando muchos de sus miembros, fueron destituidos, a pesar de haberle servido con lealtad y eficiencia por muchos años, por el solo hecho de discrepar con la creación de la Sala Quinta que él le dio, contra lo que debió ser, un carácter político a su aprobación.
La falta de cooperación para la transición del mando presidencial que contrasta mucho con la que el presidente Guillermo Endara le brindó en su momento.
No obstante de todos estos desaciertos, la gran mayoría de ellos fueron cometidos en los últimos meses de gobierno, esos errores no pueden disminuir lo positivo de las realizaciones exitosas de su gobierno. sta ha sido una administración de cambios y transformaciones que nadie puede negarle. Han permitido colocar a Panamá en un sendero hacia el mejoramiento integral de la riqueza nacional. En un análisis comparativo, creo, que la balanza se inclinará a su favor.
Ambas son completamente distintas y no parecieron ser obras del mismo autor. Vuelve otra vez a mi mente la doble personalidad de algunos individuos.
Los cuatro primeros años de su gestión fueron muy exitosos como detallé en artículo anterior, mientras que el último año ha sido un completo desastre en el cual prevaleció el desacierto y la improvisación.
Las cosas que más se le critican al Dr. Ernesto Pérez Balladares son y no necesariamente en el orden en que se dieron:
El incremento incontrolado de casas de juego, bingos y máquinas tragamonedas como nunca habíamos tenido.
La duda que han dejado en la ciudadanía los contratos celebrados para la construcción de los corredores Norte y Sur. Esta reserva en cuanto a la transparencia que ha habido en los mismos encuentra justificación por el comportamiento del Ministerio de Obras Públicas, que en todo momento se constituyó en el defensor incondicional de los contratistas frente a las claras irregularidades cometidas por éstos.
La precipitud en presentar leyes inconsultas: Sala Quinta, el Fondo Fiduciario, la Ley del Registro Público, la Ley de la PTJ, la condonación de las obligaciones de los asentamientos campesinos, la municipalización de la DIMA, entre otras, y el nombramiento de muchos funcionarios que van más allá de su período.
El pésimo manejo que se le dio al CMA con un sin fin de contradicciones que causaron gran confusión en la opinión pública y desconfianza por nuestra falta de seriedad en los EE.UU.
No aprovechó el control que ejercía en la Asamblea Nacional para influir en la regulación de las partidas circuitales y la eliminación de otros privilegios que afectan la buena imagen del "rgano Legislativo.
Mantuvo en su cargos a varios ministros que habían perdido la confianza ciudadana y era ya figuras muy desgastadas que afectaban la imagen del gobierno.
La falta de tolerancia política como sucedió con los Partidos Solidaridad y Liberal Nacional cuando muchos de sus miembros, fueron destituidos, a pesar de haberle servido con lealtad y eficiencia por muchos años, por el solo hecho de discrepar con la creación de la Sala Quinta que él le dio, contra lo que debió ser, un carácter político a su aprobación.
La falta de cooperación para la transición del mando presidencial que contrasta mucho con la que el presidente Guillermo Endara le brindó en su momento.
No obstante de todos estos desaciertos, la gran mayoría de ellos fueron cometidos en los últimos meses de gobierno, esos errores no pueden disminuir lo positivo de las realizaciones exitosas de su gobierno. sta ha sido una administración de cambios y transformaciones que nadie puede negarle. Han permitido colocar a Panamá en un sendero hacia el mejoramiento integral de la riqueza nacional. En un análisis comparativo, creo, que la balanza se inclinará a su favor.