default

Perfil de la alianza oficialista


El panorama político empieza a delinearse con mayor nitidez. Para todos es claro que los partidos en el poder han logrado concertar una alianza, obligados por las circunstancias y hechos, que me parece es necesario examinar. A todas luces, el desgaste popular del gobierno que fenece en un movimiento auto conservación y en consonancia con el grito de " muera Sansón con todos los filisteos", no le quedó otro camino que recomponer la antigua y resquebrajada alianza. El grito de júbilo, como un mensaje subliminal, llega demasiado rápido; pero no pasa desapercibido, como debería ocurrir según este mismo principio de la estimulación subliminal.
Los molirenas, desaguados por las luchas intestinas y exhaustos, cuales caminantes del desierto, entran a la alianza con una marcada división en sus filas. Es quizá la característica más distintiva de los dos más grandes partidos de esa flácida alianza. ¿Por qué flácida? Porque a simple vista, en el área visible del iceberg, se aprecia una publicitada unidad, incluso simbolizada, a manera de ícono, con las manos unidas al aire y blandiendo banderas, que dicho sea de paso faltó la de la alianza. Por la superficie, dan la impresión de grandeza y fortaleza. Pero si nos permitimos bucear un poco en el frío hielo que sostiene el iceberg, podemos encontrar un fraccionamiento de intereses, tensiones y deserciones de los más coloridos.
Don Maco y Don Arturo, no dan la impresión, al menos públicamente, de haber firmado la paz. Don Maco, con poder, quiere más poder a costa de las deserciones naturales que se producen cuando las expectativas y motivaciones no se cumplen, y se aferra a los pilares de la autocracia. Muchos adherentes de los partidos políticos, son eso y nada más: adherentes y no convencidos. He allí el meollo del problema que les ha hecho exclamar: "Muera Sansón con todos los filisteos".
Por su parte, las cosas en el Partido Arnulfista no parecen ser tan diferentes. Vivas aún están en nuestras mentes las torceduras de intenciones y deseos que se dieron meses atrás y que se vieron reflejadas en la reciente lucha por la presidencia de la Asamblea Legislativa. A nuestro humilde juicio, la escinsión en este partido es mayor. Y no sólo me refiero a la que se produjo en la cúpula de los gerentes del colectivo, sino a la que en verdad importa, como es la ruptura político-emotiva de cientos de miles de adherentes inscritos y simpatizantes.
La refriega entre Juliao y Ameglio vs. Alemán, unida a la jugada de bisturí aplicada a Vallarino, varios meses antes, ha convertido a este partido en una ciudad vacía, como vemos a Las Tablas en meses no carnavalescos. Las deserciones, como dirían los desesperados líderes, son de carne y hueso. La desilusión cunde entre sus filas. Pienso que es por que los adherentes inscritos son, eso, adherentes y no convencidos. Perdón. En verdad, quizá es más creíble si les digo que es que el pueblo panameño ha redoblado, en creces, su autoestima y honor, y rechaza todo lo que se parece al CEMIS.
Pero como si todo lo anterior fuera poco, estos partidos se han convertido en la meca de los desterrados, auto desterrados o los que han sido castigados con el voto popular o con la crítica firme de los cuidadanos honestos, por el gran sentido de oportunidad que les ha adornado en su vida y actuar político. Es posible advertir que si un "político" no recibió el apoyo popular, o es o fue descalificado por la cúpula de un colectivo, debido a su conducta o proceder, le será harto difícil conseguir el respaldo, en los partidos en los cuales los pocos inscritos que quedan, se debaten entre los halagos de los candidatos propios. Han olvidado que los grupos tienden a cerrar filas, cuando llega un nuevo miembro, sobre todo, si él o los que llegan llevan sobre sus espaldas el fardo del oportunismo, vale decir, del juego vivo o del "camaleonis panamensis".
Quizá el tercer partido de esta alianza oficial está buscando la sobrevivencia en las próximas elecciones, lo cual es plenamente válido. Da la impresión, por las figuras, cuyo accionar político fue notorio varias décadas atrás, que allí hay panameños con mucha capacidad y honorablidad, que merecerían la confianza del pueblo. Pero la perplejidad de los "fuertes" le cerró una mejor posición.
¿Y qué de la alianza Endara-Solidaridad? Es vox populi que Endara, convertido en un candidato, por falta de figuras y por los intereses de los emigrantes políticos, ha sido un imán que ha atraído a los desertores que siguen siendo arnulfistas y que por la experiencia de éste en gobierno, sienten gratitud por los favores recibidos. Endara es el candidato de la tercera fuerza, venido a más por el descalabro de la alianza oficial , y que en la actual coyuntura que vive el país, su caudal de simpatizantes es de esperar que aumente varios puntos porcentuales.
A la alianza oficial le será difícil repuntar. Las condiciones que hicieron posible su triunfo electoral en el "99 eran muy distintas a las de ahora. El desgaste del gobierno molirena-arnulfista ha tocado fondo, con la fatal decisión de la Junta Directiva de la CCS y de la Sra. Presidenta. Por lo que el momento para lanzar al aire a la "nueva alianza" podría ser comprendido como un intento de enardecer los ánimos de barricada, en la ya planteada guerra de baja intensidad declarada por el Gobierno a la dignidad y el decoro del pueblo panameño. Pero, ¿y qué de Martín? En este momento, su panorama político es promisorio, sí y sólo sí mantiene in crecendo el número de sus adherentes, y lo que es más importante, si sus estrategas encuentran la fórmula para lograr la lealtad de, por lo menos, el 50% de sus adherentes inscritos. Hasta ahora ha logrado, luego de las primarias, mantener la cohesión entre sus filas, salvo los casos clásicos de los inconformes y de los desleales. Si a esto se suman los simpatizantes, los desertores por honor y los nuevos votantes, la "nueva alianza" tendría, a lo sumo, una leve oportunidad. Amanecerá y veremos, amigos lectores.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América