Perfil del pensamiento administrativo
No cabe la menor duda, que a partir de la segunda mitad del siglo pasado (S.XX), la información y los sistemas que la respaldan acompañados por la tecnología de la comunicación han hecho este mundo humano más pequeño. Para el campesino, el obrero y quienes se agitan en las distintas profesiones y actividades empresariales obliga a la lectura permanente para conocer las tendencias de pensamientos e ideas que modelan e influyen en las tomas de decisiones personales, sociales, económicas y administrativas: privadas y gubernamentales. Esto no es nada nuevo. Ha sido así, siempre, a lo largo de la historia y la cultura.
La necesidad de información, la buena información, reviste un carácter expedito. Nos llega información continuamente, pasa la información y entran otras. Lo importante es seleccionar la información de contenido sustancial, cuya veracidad nos brinde apoyo en la solución de situaciones actuales y nuevas, siendo rigurosamente selectivos a la hora de su examen y aplicaciones. Por supuesto, que ello requiere de una mente afinada y abierta, de personas disciplinadas en el análisis e independencia de criterio; y lo principal, que psicológicamente, sean de carácter inteligente; esto es, que tengan nitidez de pensamiento, fineza de percepción y fuerza de voluntad.
No es posible pretender desarrollar una nación, una comunidad o una actividad, con personas carentes de orden y método. Razón, por la cual, se hace imperante conjugar el hacer (la técnica) y el saber (la ciencia). Esto obliga a profundizar y agilizar el currículum educativo nacional de los países, sin excepciones. Preparación académica requerida y basada en una estructura de doctrina o ciencia para todo ser pensante y consciente, con posibilidades de constituirse en un agente de cambio y de significativo valor en el seno de la sociedad humana. Si enfatizamos en la humanización de las relaciones económicas, entonces, es el ser humano el ente que adquiere importancia superior en todos los ámbitos de las actividades productivas, que es el medio a través del cual se puede realizar. Por tanto, es un asunto de todos: el individuo, la familia, la comunidad, la nación, para que las relaciones sociales y de trabajo se hagan mas fluidas y eficaces.
A lo largo del tiempo se ha considerado la administración como una ciencia y como un verdadero arte, con la característica de una auténtica profesión y, que, para todo ejecutivo debe ser un verdadero método de trabajo. El desarrollo que ha tenido la técnica administrativa se observa, también en la vida de las empresas en particular y, muy relacionada, por supuesto, con el ser humano y su entorno social dentro y fuera de la empresa. La dirección ejecutiva no solamente constituye una fuerza económica de primer orden, sino que, también, desempeña un papel de gran importancia en la vida social moderna. Es una fuerza de valor enorme ejercida por todos los funcionarios que dentro de la empresa ocupan puestos de mando y por virtud de la cual es posible el desarrollo y progreso de los centros productivos. Más que los dueños del capital, son ellos quienes toman la mayoría de las decisiones de negocios; dirigen las empresas y los servicios públicos en países de cualquier matiz ideológico y ocupan posiciones claves en toda oficina de gobierno. Teodoro Levit, autor de varios libros, en su artículo titulado "La Administración y la Sociedad Postindustrial" opina: "que el elemento más importante del éxito de la era industrial no es la tecnología, sino la administración".
Uno de los más destacados pensadores modernos sobre el tema empresarial lo constituye PETER F. DRUCKER, profesor de ciencias sociales y asesor de administración de empresa y de gobierno (EE.UU.) y otros países, sostiene: "que con demasiada frecuencia la innovación en los negocios y en la vida pública se confunde con el mejoramiento de las actividades existentes. Afirma que iniciar algo completamente nuevo es un proceso complejo y singularmente difícil, pero estimulante, con sus normas y peligros especiales. Es también indispensable en la vida moderna y la única alternativa restante en el estancamiento".
Se ha arrostrado, siempre, que si hemos de encarar las demandas de nuestra sociedad post-industrial, se necesitan personas con creatividad y capaces de resolver los problemas actuales en función del futuro y no del pasado. En ese sentido, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la experiencia lograda por las empresas transnacionales en el dominio de las técnicas y de los procesos productivos, la distribución y comercialización de productos tonifican las características actuales de la economía en lo que se ha llamado "fenómeno de la globalización" concumitante con el movimiento migratorio de las empresas en su localización operativa y reubicación física, la consecución de mano de obra barata, canonjías fiscales (entre otros factores) y consecuentes con las tecnologías de punta e innovaciones. Factores que afectan e inciden en el ambiente económico y administrativos de las empresas y, por ende, en la toma de decisiones socio-políticas de los Estados, con fuerte impacto en la mayoría de la población fuera del alcance de los cambios prometedores. ¿Un costo a pagar? Finalmente, para ilustración del lector interesado suministramos, de manera gráfica, y sintetizada, charla dictada a estudiantes universitarios sobre el tema de la globalización producto de nuestra lucubración y prospección.
La necesidad de información, la buena información, reviste un carácter expedito. Nos llega información continuamente, pasa la información y entran otras. Lo importante es seleccionar la información de contenido sustancial, cuya veracidad nos brinde apoyo en la solución de situaciones actuales y nuevas, siendo rigurosamente selectivos a la hora de su examen y aplicaciones. Por supuesto, que ello requiere de una mente afinada y abierta, de personas disciplinadas en el análisis e independencia de criterio; y lo principal, que psicológicamente, sean de carácter inteligente; esto es, que tengan nitidez de pensamiento, fineza de percepción y fuerza de voluntad.
No es posible pretender desarrollar una nación, una comunidad o una actividad, con personas carentes de orden y método. Razón, por la cual, se hace imperante conjugar el hacer (la técnica) y el saber (la ciencia). Esto obliga a profundizar y agilizar el currículum educativo nacional de los países, sin excepciones. Preparación académica requerida y basada en una estructura de doctrina o ciencia para todo ser pensante y consciente, con posibilidades de constituirse en un agente de cambio y de significativo valor en el seno de la sociedad humana. Si enfatizamos en la humanización de las relaciones económicas, entonces, es el ser humano el ente que adquiere importancia superior en todos los ámbitos de las actividades productivas, que es el medio a través del cual se puede realizar. Por tanto, es un asunto de todos: el individuo, la familia, la comunidad, la nación, para que las relaciones sociales y de trabajo se hagan mas fluidas y eficaces.
A lo largo del tiempo se ha considerado la administración como una ciencia y como un verdadero arte, con la característica de una auténtica profesión y, que, para todo ejecutivo debe ser un verdadero método de trabajo. El desarrollo que ha tenido la técnica administrativa se observa, también en la vida de las empresas en particular y, muy relacionada, por supuesto, con el ser humano y su entorno social dentro y fuera de la empresa. La dirección ejecutiva no solamente constituye una fuerza económica de primer orden, sino que, también, desempeña un papel de gran importancia en la vida social moderna. Es una fuerza de valor enorme ejercida por todos los funcionarios que dentro de la empresa ocupan puestos de mando y por virtud de la cual es posible el desarrollo y progreso de los centros productivos. Más que los dueños del capital, son ellos quienes toman la mayoría de las decisiones de negocios; dirigen las empresas y los servicios públicos en países de cualquier matiz ideológico y ocupan posiciones claves en toda oficina de gobierno. Teodoro Levit, autor de varios libros, en su artículo titulado "La Administración y la Sociedad Postindustrial" opina: "que el elemento más importante del éxito de la era industrial no es la tecnología, sino la administración".
Uno de los más destacados pensadores modernos sobre el tema empresarial lo constituye PETER F. DRUCKER, profesor de ciencias sociales y asesor de administración de empresa y de gobierno (EE.UU.) y otros países, sostiene: "que con demasiada frecuencia la innovación en los negocios y en la vida pública se confunde con el mejoramiento de las actividades existentes. Afirma que iniciar algo completamente nuevo es un proceso complejo y singularmente difícil, pero estimulante, con sus normas y peligros especiales. Es también indispensable en la vida moderna y la única alternativa restante en el estancamiento".
Se ha arrostrado, siempre, que si hemos de encarar las demandas de nuestra sociedad post-industrial, se necesitan personas con creatividad y capaces de resolver los problemas actuales en función del futuro y no del pasado. En ese sentido, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la experiencia lograda por las empresas transnacionales en el dominio de las técnicas y de los procesos productivos, la distribución y comercialización de productos tonifican las características actuales de la economía en lo que se ha llamado "fenómeno de la globalización" concumitante con el movimiento migratorio de las empresas en su localización operativa y reubicación física, la consecución de mano de obra barata, canonjías fiscales (entre otros factores) y consecuentes con las tecnologías de punta e innovaciones. Factores que afectan e inciden en el ambiente económico y administrativos de las empresas y, por ende, en la toma de decisiones socio-políticas de los Estados, con fuerte impacto en la mayoría de la población fuera del alcance de los cambios prometedores. ¿Un costo a pagar? Finalmente, para ilustración del lector interesado suministramos, de manera gráfica, y sintetizada, charla dictada a estudiantes universitarios sobre el tema de la globalización producto de nuestra lucubración y prospección.