Perfil para un contralor
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
A través de la época republicana (1903-1999), se pudo observar que tanto el Contralor General de la República, como el Procurador General de la Nación, han sido escogidos más por amistad o algún tipo de relación socioeconómica o parentela (con quien preside la República), que por su verdadera capacidad de realizar un trabajo efectivo, serio, transparente, sincero, vertical y honesto, aún cuando algunos lo han hecho.
Somos conscientes que las diferentes universidades preparan, académicamente, a las personas para carreras determinadas; en consecuencia mal se le puede exigir a un médico llevar un libro de contabilidad, un contador realizar una cirugía, un abogado una proyección económica o a un carpintero dictar eficientemente clases de informática, etc. ¡Válgame Dios!
¡Pues bien! Quienes dirigen la Procuraduría General de la Nación, la Procuraduría de la Administración y la Corte Suprema de Justicia, son abogados; aún cuando no hubieran estudiado administración (que debe ser un requisito de hecho y derecho), se mantienen dentro la rama de su primera preparación académica profesional.
Existe diferencia entre instituciones estatales, y otros cargos públicos. La Ley No. 32 Orgánica, en su artículo 1, expresa textualmente: "La Contraloría General de la República es un organismo estatal independiente, de carácter técnico, cuya misión es fiscalizar, regular y controlar los movimientos de los fondos y bienes públicos, y examinar intervenir, fenecer y juzgar las cuentas relativas a la mismos. La Contraloría llevará, además la contabilidad pública nacional; prescribirá los métodos y sistemas de contabilidad de las dependencias públicas; y dirigirá y formará la estadística nacional".
Cuando analizamos el artículo en comento, su contexto completo deja implícito e implica (aún cuando omite expresarlo), que quien sea Contralor y/o Subcontralor General, deben haber obtenido su preparación académica profesional (la licenciatura) en contabilidad, administración o economía; cualquier otra carrera adicional fortalece sus conocimientos.
Nuestros ancestros muy sabiamente expresan: "Cada loro a su estaca" o "Zapatero a tu zapato", considerando quizás que quien mejor hace su trabajo es aquel que ha estudiado para ello, el profesional en su campo.
Además, quien sea escogido para Contralor General de la República debe estar libre de ataduras con organismos internaciones, gobiernos extranjeros o política partidista, es decir no ser militante político; estas situaciones pueden condicionar el buen actuar de un contralor general.
Es necesario romper paradigmas. Se requiere un contralor humanista, honesto e independientemente, sea miembro o no de partido político. Se requiere de un contralor íntegro, con la suficiente moral para luchar contra la descomposición social, la corrupción, que pueda mantenerse alejado de la corruptela depravada, sean políticos, administrativos, empresarios o inversionistas. Que no se preste ni participe directa o indirectamente en actividades deshonestas.
Este es un reto de nuestro pueblo y del gobierno.
Hay que recoger la bandera, darle un beso y hacer el trabajo que nuestro país necesita para colocarlo en el sitial que corresponde.
Es necesario dejar expuesto que existe una total diferencia entre un fructífero empresario y ser un excelente funcionario de Estado.
Los empresario, normalmente, funcionan a través de juntas directivas que minimizan la toma de decisiones y comparten responsabilidades, diferente al Estado.
Amén de la cantidad de colaboradores que funcionan en una institución estatal comparados a los pocos que laboran en una empresa privada.
Señores, producto de la mística de trabajo y niveles de inducción, somos de la opinión que tanto el Contralor y Subcontralor general deben ser funcionarios de esa misma institución estatal.
Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
A través de la época republicana (1903-1999), se pudo observar que tanto el Contralor General de la República, como el Procurador General de la Nación, han sido escogidos más por amistad o algún tipo de relación socioeconómica o parentela (con quien preside la República), que por su verdadera capacidad de realizar un trabajo efectivo, serio, transparente, sincero, vertical y honesto, aún cuando algunos lo han hecho.
Somos conscientes que las diferentes universidades preparan, académicamente, a las personas para carreras determinadas; en consecuencia mal se le puede exigir a un médico llevar un libro de contabilidad, un contador realizar una cirugía, un abogado una proyección económica o a un carpintero dictar eficientemente clases de informática, etc. ¡Válgame Dios!
¡Pues bien! Quienes dirigen la Procuraduría General de la Nación, la Procuraduría de la Administración y la Corte Suprema de Justicia, son abogados; aún cuando no hubieran estudiado administración (que debe ser un requisito de hecho y derecho), se mantienen dentro la rama de su primera preparación académica profesional.
Existe diferencia entre instituciones estatales, y otros cargos públicos. La Ley No. 32 Orgánica, en su artículo 1, expresa textualmente: "La Contraloría General de la República es un organismo estatal independiente, de carácter técnico, cuya misión es fiscalizar, regular y controlar los movimientos de los fondos y bienes públicos, y examinar intervenir, fenecer y juzgar las cuentas relativas a la mismos. La Contraloría llevará, además la contabilidad pública nacional; prescribirá los métodos y sistemas de contabilidad de las dependencias públicas; y dirigirá y formará la estadística nacional".
Cuando analizamos el artículo en comento, su contexto completo deja implícito e implica (aún cuando omite expresarlo), que quien sea Contralor y/o Subcontralor General, deben haber obtenido su preparación académica profesional (la licenciatura) en contabilidad, administración o economía; cualquier otra carrera adicional fortalece sus conocimientos.
Nuestros ancestros muy sabiamente expresan: "Cada loro a su estaca" o "Zapatero a tu zapato", considerando quizás que quien mejor hace su trabajo es aquel que ha estudiado para ello, el profesional en su campo.
Además, quien sea escogido para Contralor General de la República debe estar libre de ataduras con organismos internaciones, gobiernos extranjeros o política partidista, es decir no ser militante político; estas situaciones pueden condicionar el buen actuar de un contralor general.
Es necesario romper paradigmas. Se requiere un contralor humanista, honesto e independientemente, sea miembro o no de partido político. Se requiere de un contralor íntegro, con la suficiente moral para luchar contra la descomposición social, la corrupción, que pueda mantenerse alejado de la corruptela depravada, sean políticos, administrativos, empresarios o inversionistas. Que no se preste ni participe directa o indirectamente en actividades deshonestas.
Este es un reto de nuestro pueblo y del gobierno.
Hay que recoger la bandera, darle un beso y hacer el trabajo que nuestro país necesita para colocarlo en el sitial que corresponde.
Es necesario dejar expuesto que existe una total diferencia entre un fructífero empresario y ser un excelente funcionario de Estado.
Los empresario, normalmente, funcionan a través de juntas directivas que minimizan la toma de decisiones y comparten responsabilidades, diferente al Estado.
Amén de la cantidad de colaboradores que funcionan en una institución estatal comparados a los pocos que laboran en una empresa privada.
Señores, producto de la mística de trabajo y niveles de inducción, somos de la opinión que tanto el Contralor y Subcontralor general deben ser funcionarios de esa misma institución estatal.
Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)